Categoría: Libros

 

Rafael Chirbes:_En la orilla_

Si un escritor huye de la historia y no quiere ser testigo de su época, termina siendo síntoma de ella». Rafael Chirbes (<http://goo.gl/KZzX0D>).

Rafael Chirbes

Rafael Chirbes

En todas las crisis que se han producido en el mundo emerge con fuerza la voz de los intelectuales como reacción indispensable: tal es la misión de las mentes creativas, quiéranla o no, porque el vulgo se lo demanda. El pueblo necesita sentirse comprendido en su desgracia, y esa voz lo ayuda a sobrellevarla mejor, a tirar pa’lante.

Pero en este país, desde el crac del 2008 hasta hace poco, parecía que no se había alzado ninguna sobre el marasmo social al que los políticos nos habían arrastrado, y parecía que, como en los peores tiempos de la última dictadura, lo único que nos quedaba era resignarnos; ni siquiera el ora et labora, porque laborar, como concepto y como actividad, estaba pasando a mejor vida (y, por desgracia, lo sigue haciendo). El movimiento 15M en España otorgó protagonismo a ese vulgo, que en esta época ya no lo es tanto, de la misma manera que otros movimientos populares surgieron en otros países, pero se echaba de menos el posicionamiento de los ilustres (o de los ilustrados).

Y no es que no hubiera intelectuales que no clamaran en contra de la situación, es que los medios de comunicación de masas, dominados por las mismas fuerzas que controlan a los políticos, habían decidido que, a partir de aquel momento, las masas se las apañaran sin ningún medio.

Bien es verdad que ahora contamos con nuevos canales en internet para que todo aquel que quiera continúe informado, pero en ese océano todo queda mucho más diluido, y, sin una buena guía, sin brújula, uno puede perderse navegando por ahí sin llegar a ninguna parte… aunque a veces ocurre lo que me ocurrió a mí cuando descubrí a Rafael Chirbes a través de su novela En la orilla (Anagrama, 2013).

Portada de la novela

Portada de la novela

Resulta que sí, que existe toda una generación de escritores de la crisis, y no solo en España, sino en todo el mundo, como no podía ser de otra manera, ya que el fenómeno es global. Un buen botón de muestra es Amin Maalouf, con Los desorientados (Alianza, 2012).

En la orilla fue considerado el mejor libro en lengua española de 2013, según el diario El País. Ese mismo año ganó el Premio de la Crítica de Narrativa Castellana; y, ya en 2014, ha quedado finalista del Premio Bienal de Novela Mario Vargas Llosa y ha ganado el Premio Francisco Umbral al Libro del Año y, ahora, el Premio Nacional de Narrativa.

La orilla, esa línea indefinida, difusa y cambiante que separa dos mundos opuestos: la tierra del agua. Ese filo de navaja que, en el marjal, se ensancha, se desdibuja todavía más y se torna mucho más peligroso. En él, el elemento sólido se diluye con el líquido y se oculta entre los cañaverales para originar una nueva textura, pastosa y movediza, donde unas especies medran y otras acaban por sucumbir. Si te aventuras a caminar por él, debes andar con cuidado, ya que corres el riesgo de quedarte enfangado hasta la cruz y quizás no puedas salir de allí jamás.

En la novela de Chirbes, los personajes sobrellevan la vida junto al marjal como imagen del mundo embarrado donde se han ido depositando a lo largo de los años varias capas de sedimentos tóxicos que nadie se ha preocupado de eliminar. A algunos les ha ido muy bien, pero para ello se ha tenido que sacrificar el bienestar de muchos otros que se han visto abocados a la desesperación.

Hombres como toros doblaban la columna y apretaban los labios contra la manita blanda del padre Vicente, sonriéndole como beatas. Todos ésos que, durante la transición, han sacado de desvanes, cofres, agujeros excavados en el piso o en el suelo del corral, las fotos que captan el fogonazo de los tiempos de orgullo, y han enterrado, borrado, hecho desaparecer, las que muestran las complicidades y miserias de después. El que ahora se peleaba por coger el anda del santo en la procesión; el que se salvó por los pelos y le llevaba un cajón de naranjas al cura (las más dulces del término, don Vicente, insistía baboso), y se ofrecía para hacerle gratis las reformas en la casa parroquial, y oía misa cabizbajo, junto a una columna, la boina enrollada entre las manos. El que leía aplicadamente en el misal en uno de los primeros bancos durante las ceremonias religiosas y había quemado El jardín de los frailes de Azaña en la chimenea de la cocina.

Aunque no te quedaste en el pantano como pretendías, tú no fuiste de ésos. Te mantuviste en tu madriguera. Otros también lo hicieron. Vivieron como sin haber vivido. No contaron, no fueron parte de su tiempo. Se fueron muriendo sin haber tenido existencia. […]

He sentido mi frustración sin pensar que formaba parte de la caída del mundo, más bien he vivido con el convencimiento de que cuanto me concierne caducará con mi desaparición, porque es sólo manifestación del pequeño cogollo de lo mío. Un ser sustituible entre miles de seres sustituibles. Ahí, nuestro desencuentro. Tú has tenido la capacidad o el don de leer tu biografía como pieza del retablo del mundo, convencido de que guardas en los avatares de tu vida parte de la tragedia de la historia, la actual, la de las habladurías y miserias de Olba, y la vieja historia de las infidelidades y traiciones de la guerra, y también la que representa a miles de kilómetros de aquí, y a varios siglos de distancia: te conmueven las guerras que se desarrollan en las montañas de Afganistán, en Bagdad, en algún poblachón de Colombia: tu sufrimiento es un sufrimiento que está en todas partes, en el núcleo de cada desgracia como, para los cristianos, el cuerpo de Cristo está en cada una de las hostias y en todas ellas: el cuerpo entero, terso y vigoroso, en los frágiles pedazos de pan que se dispensan uno y otro día a los fieles en cualquiera de las iglesias del mundo, el mismo cuerpo entero e idéntico en las hostias que se han dispensado un siglo tras otro. Como en el caso de los que acuden a la iglesia, tu actitud me confirma que lo que mejor soporta el paso del tiempo es la mentira. Te acoges a ella y la sostienes sin que se deteriore. En cambio, la verdad es inestable, se corrompe, se diluye, resbala, huye. La mentira es como el agua, incolora, inodora e insípida, el paladar no la percibe, pero nos refresca. (Quinta edición, enero 2014; págs. 157-161).

… à suivre.

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Carmelo di Fazio: _El ángel que no merecía morir_

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Portada

Portada

Nadie es perfectamente bueno ni absolutamente malo. Todos al nacer disfrutamos de equilibro entre luz y oscuridad. Debemos aceptar que esas semillas antagónicas germinarán en relación con nuestros actos. La vida se encargará de ponernos a prueba, de buscar la manera de enseñarnos con claridad qué perfil se destaca en nosotros. Sin embargo, es necesario recordar que desde lo alto del firmamento nos suelen regalar oportunidades para cambiar de bando ¡Así es la vida! Sí, esa jodida realidad del ser humano llamada vida. En ciertos momentos dulce; en ocasiones agria, triste, dolorosa. Especialmente cuando a uno le toca ver la muerte de su madre por un error de cálculo en la mal llamada justicia del narco. Atravesada por un balazo en la espalda que le perforó el pulmón derecho y terminó ahogándola en su propia sangre. Con ese triste y horrible recuerdo creció la pequeña sin rostro.

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Así comienza la segunda novela del escritor venezolano Carmelo de Fazio, El ángel que no merecía morir. (http://goo.gl/CnDuul).

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Se trata de una novela de acción ambientada en el mundo del narcotráfico mexicano donde el protagonista, Fernando Miralles, el Zurdo, cual si de un moderno Orfeo se tratara, descenderá a los infiernos por amor, en este caso filial: su madre contrae un cáncer, y a él no le queda otro remedio que adscribirse a las filas del cartel de los Tomateros, uno de los más poderosos de México D. F., para poder conseguir dinero con el que poder pagar la medicación.

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Del viaje al inframundo, podrá escapar también por amor: ahora será en nombre del «amor bonito», el de verdad, el que se siente por la verdadera y única amada, Claudia Rebeca Peralta, a la que, sin embargo, perderá en el tiroteo que tiene lugar cuando el propio Zurdo, junto con varios miembros de la banda mafiosa, en la que el protagonista ejerce de segundo, fracasan en el intento de quitar de en medio al juez antinarco Alberto Muñoz Pestana.

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Fruto de aquel primer amor nacería Patricia, cuya vida correrá un grave peligro tras el fallido atentado, pero la sed de venganza y la inteligencia de Miralles, constituido por intercesión de san Miguel arcángel en paladín de su hija, lograrán alejarlos de aquel ambiente hostil. Y es que en una sociedad en la que la línea que separa la vida de la muerte es tan delgada, creer en Dios puede resultar muy recomendable.

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Carmelo di Fazio

Carmelo di Fazio

A caballo entre México D. F. y Madrid, y echando mano del recurso de la analepsis (flashback en inglés), se desarrolla la acción de esta novela en la que Di Fazio mantiene en vilo al lector de principio a fin con un notable dominio de la técnica narrativa del suspense literario, algo muy notable si tenemos en cuenta que tan solo se trata de la segunda novela que firma el autor.

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El Zurdo vio reflejada su mirada en el arma y volvió a cerrar los ojos; no poseía valor para seguir el trayecto de las balas que, escupidas con fuego y aliento a muerte, irían destinadas a clavarse en su cuerpo y arrancarle la vida de un soplo. No era cobardía, sino una mezcla de resignación y frustración. Fernando Miralles agachó la cabeza y apretó los ojos fuertemente mientras el hombre de fe hizo otro tanto, porque no tenía estómago para ver al matón disparar contra un indefenso malherido atado de manos. El silencio sobrecogedor duró poco. Cuatro detonaciones simultáneas explotaron como truenos y, por inercia, el prisionero cayó en seco hacia adelante: el impacto con el cemento fue brutal. El Zurdo sintió que su alma se despedía, y le invadió una extraña sensación. Le sobrevino cierta apnea mortal que le indicaba el final del camino.

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En la actualidad, solo está disponible en formato digital, pero el autor quisiera encontrar una editorial en España a la que le interese publicarla en papel. Y seguro que podría interesarle a más de una, porque el suspense (si es bueno, como es el caso) sigue vendiendo bien, como ocurre con su primera obra, El marica (récord de ventas en Venezuela y editada en España por la editorial Club Universitario en 2012), de la que os dejo el siguiente vídeo, en el que el propio autor habla de ella en una entrevista para la televisión.

Portada de _El marica_

Portada de _El marica_

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Di Fazio es también autor de la obra ¿Quién inventó la crisis? (Alicante: Editorial Club Universitario, 2009).

… à suivre.

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La rocambolesca historia de Ramon Fontserè

APROVECHANDO el estreno en el Teatro Olimpia de Huesca de El coloquio de los perros, adaptación de Els Joglars de la novela ejemplar, el pasado sábado 1 de febrero se organizó un vermú literario en el que se presentaron dos libros: La rocambolesca historia del transportista Pere Bitxo, de Ramon Fontserè, publicada por Tropo, y una nueva edición de la mencionada obra cervantina, lanzamiento de Nørdica.

Fontserè

Ramon Fontserè

El acto tuvo lugar a mediodía, en el lujoso vestíbulo del restaurado local, y contó con la participación del propio Fontserè, de Óscar Sipán (Tropo Editores), de Antonio Santos, ilustrador de El coloquio, y de Jesús Arbués, director artístico de Producciones Viridiana y director artístico y de producción de la Feria Internacional de Teatro y Danza de Huesca. La gripe impidió que nos acompañara Diego Moreno, editor de Nørdica. (A Miguel de Cervantes también le resultó imposible acercarse).

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Portada de Óscar Sanmartín para la edición en castellano de Tropo Editores

Como no podía ser de otra manera, se alcanzó el lleno absoluto.

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Del frente hacia el fondo: Jesús Arbués, Antonio Santos, Ramon Fontserè y Óscar Sipán

El sucesor de Albert Boadella en la dirección de Els Joglars se destapa con su Pere Bitxo como un escritor costumbrista que camina por la senda del esperpento valleinclanesco para describir personajes y situaciones que retratan una Cataluña profunda, que también existe, y que, si viviera Luis García Berlanga, probablemente ya estaría escribiendo un guion para llevar la historia al cine, trabajo este que facilitaría mucho el tiempo presente que utiliza el narrador para contarnos la historia.

Fontserè escribió esta novela en catalán, idioma en el cual recibe el título de Visca la terra, y de cuya traducción al castellano se encargó Carles Alcoy.

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Portada para la edición original en catalán

El transportista y su vieja furgoneta, que sirve para transportar tanto mercancías como personas (vivas o muertas), actúan como fuerza centrípeta para aglomerar al resto de los pintorescos personajes que van desfilando por las páginas de esta novela coral cuya trama se va (des)arrollando entre una caterva de minidesastres: un incendio, una inundación, un infarto cuya víctima acabará rematada por un homicidio involuntario…

«Debo [de] llevar una carga de unos…, grosso modo, cuatrocientos treinta kilos de pecado».

(Los corchetes son míos: la frase debería llevar la preposición para indicar posibilidad).

Según confesó el autor, los personajes son reales ―algunos todavía viven―: guardias civiles y mossos d’esquadra, un inmigrante, un drogadicto, prostitutas, un cliente y su celosa y vengativa mujer que, a perdigonazo limpio, intenta buscarle la ruina al Complicité, local donde, además de ejercerse la más antigua profesión del mundo, dos travestís, Indíbil y Mandonio, ofrecen un espectáculo de varietés de dudosa catadura moral…

Agítense todos estos ingredientes en una coctelera y léase de un solo trago, si es que por el camino la risa no consigue atragantarte.

De El coloquio de los perros no escribiré nada hoy, excepto que, cuando hace muchos años lo leí, también pasé un buen rato con las perras vidas de Cipión y Berganza.

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…à suivre.

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_La mala luz_ de Carlos Castán: literatura de extrema necesidad

010_CastanQuienes, como yo, somos amantes de la literatura de Carlos Castán estábamos esperando con impaciencia la aparición de su primera novela, tras la importante trayectoria como fabulador de relatos cortos que ya lleva recorrida. Pues bien: he aquí que de la mano de Ediciones Destino, vio la luz La mala luz.

Dedicada a V. (¿?), en esta primera novela, Carlos continúa desarrollando sus mitos personales, toda una simbología cuya comprensión ―como piensa Erich Fromm, en El lenguaje olvidado (Buenos Aires: Librería Hachette S. A., 1972)― «nos pone en contacto […] con las capas más profundas de nuestra propia personalidad. Más aún, nos ayuda a entender un grado de experiencias que es específicamente humano porque es común a toda la humanidad, tanto en su tono como en su contenido». (http://goo.gl/7Trnoi).

Los muebles viejos (armario = almario), la ropa o los zapatos como símbolo de la muerte, temas omnipresentes en toda su obra, vuelven a aparecer en La mala luz puestas en boca del narrador‑personaje:

«Por algún oscuro motivo, a mí un par de zapatos siempre me ha recordado a la idea de la muerte. […] si te quedas mirando durante un rato una sola de las piezas, un zapato en concreto o un par de ellos unidos por un nudo, entonces ves al muerto». (Págs. 57; 59).

Un narrador-personaje aplastado por la amargura que provoca el saberse solo, viviendo en un lugar que no es el suyo, en una ciudad que no le pertenece, cuyas manos se hallan tan vacías como el alma, lo que tal vez lo haga caminar siempre bordeando la finísima línea que enmarca el perímetro incierto detrás del que, agazapada, acecha la locura.

Carlos se explaya en desarrollar este perfil psicológico en la primera parte, «El monstruo», donde utiliza imágenes tan potentes como la de una mano «con las uñas pintadas de rosa» acariciando un cerebro enloquecido por los recuerdos y colmándolo de afeites en un intento inútil de recuperarlo para el mundo de la razón.

Utilizando dichas imágenes a modo de bisturí improvisado, el autor hurga inmisericorde en la herida infectada de un lector que, tras hipnotizarlo con el mantra de su exquisita prosa poética, cae contagiado de los más terribles estados afectivos que experimenta ese narrador‑personaje, aunque el filo de ese bisturí resulte más séptico que un «borroso perfil de guadaña herrumbrosa o cruz clavada en medio del temblor». (Pág. 65).

¡Que nadie pida compasión!, aunque nadie puede creer a estas alturas de la historia que el auténtico arte esté obligado a ser condescendiente. No hay tregua para el lector hasta que no despega los párpados de lo impreso, si es que puede conseguirlo. Entonces se produce una catarsis a posteriori porque la realidad parece más amable, aunque ya es demasiado tarde, porque el virus ya ha sido inoculado:

«Hay obras que nos poseen como un virus, durante un tiempo los tenemos dentro como quien ha contraído una enfermedad y luego se van despacio aunque dejando a su paso un poso de lo que fue su mirada sobre el mundo y las cosas, y unos cuantos versos con todo el sabor de lo aparentemente olvidado». (Pág. 77).

En medio de un cardumen de referencias culturales, se desarrolla una mínima trama ―no, no la voy a resumir― que en la segunda parte, «Como nadie», adquiriría tintes de tragedia clásica si se percibiese el aleteo de algún dios merodeador sobrevolando, aunque en La mala luz no se echa de menos, por cuanto de lo que aquí se trata es del noúmeno de las pasiones puras ―el auténtico «vertiginoso thriller que se lee en absoluta tensión» al que alude el texto de la contratapa sucede aquí, no en otra parte―, pasiones que pertenecen en exclusiva la esfera de lo humano y, por muy dios que se sea, todo intento de explicación acabará en fracaso: ¿cómo pintar la melancolía, la soledad, la venganza, el odio, el desconsuelo?

El autor no renuncia al esfuerzo de intentarlo utilizando el material que mejor domina: las palabras, y llega muy alto en su intento, por lo que he de calificar la literatura de Carlos Castán como de extrema necesidad.

010_Carlos Castán_La mala luz_…à suivre.

CASTÁN ANDOLZ, Carlos: La mala luz; Barcelona: Ediciones Destino, 2013; 229 páginas.

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Congreso del Libro Electrónico: primera impresión

Acaba de celebrarse en el Centro de Congresos de la ciudad de Barbastro (Huesca) el primer Congreso del Libro Electrónico, organizado por Fernando García Mongay y patrocinado por la Diputación Provincial de Huesca, con la colaboración del Ayuntamiento de Barbastro.

Foto de familia

Foto de familia

Mi amigo Fernando lleva ya a sus espaldas catorce ediciones del Congreso de Periodismo Digital, celebradas en Huesca, y ahora, como no podía ser de otra manera, y siguiendo su natural inclinación por las nuevas tecnologías, ha logrado reunir a una pléyade de personas y personalidades representantes de prácticamente todos los sectores relacionados, o involucrados de una u otra forma, con el mundo del libro digital: escritores, editores grandes y pequeños, libreros, plataformas de distribución y comercialización, fabricantes de tabletas y teléfonos inteligentes, técnicos de programación, mecánicos del libro digital, instituciones… y a casi trescientos congresistas.

Esta cifra es una clara muestra del vivo interés que en los profesionales de la edición despiertan las nuevas tecnologías, que han venido para quedarse y que están cambiando de manera radical el concepto que hasta ahora se tenía de los libros.

No reproduciré aquí la lista de todos los que han intervenido, ni enumeraré los temas tratados, pues toda la información se encuentra en la web del congreso; sin embargo, sí me gustaría, en consecuencia con el título de esta entrada, ofrecer una primera impresión que he sentido como asistente al evento: tiempo habrá para la reflexión.

En primer lugar, me sorprende que todavía en España se siga hablando del libro digital en ciertos ámbitos—o de todo lo que tiene que ver con el mundo electrónico en general— como algo «de futuro» cuando, por ejemplo, para Amazon, no estamos hablando ni siquiera del presente, sino que lleva recorrida cierta trayectoria en el pasado: de hecho, existe ya toda una generación de escritores que han publicado su obra solo en soporte digital y, en paralelo, otra de lectores que apenas «huele» el papel.

Aunque por ahora algunos escritores pertenecientes a la Generación Kindle persiguen que los fiche alguna editorial tradicional para ver publicada su obra en papel (lo que a veces ocurre sin buscarlo), puesto que ese soporte sigue conservando un aura de distinción, llegará un momento —que se adivina inminente— en que eso les dé igual, puesto que lo que uno busca cuando escribe es que alguien lo lea, con independencia de que el soporte sea un papiro o una piedra.

Por ello, no comprendo ni las reticencias ni los ataques que todavía recibe el libro electrónico por parte de algunos sectores, a no ser desde un punto de vista meramente económico, porque el gran pastel de la industria del libro, o mejor dicho, de toda la industria cultural, está empezando a repartirse de otra manera, pues han irrumpido con fuerza en el mercado otros actores que han sabido ver a tiempo lo que los lectores demandaban. Ello ha obligado a reaccionar a los grandes grupos editoriales tradicionales, que estaban cómodamente asentados en sus cuotas de mercado y que han realizado grandes inversiones de dudosa rentabilidad para digitalizar todos los fondos bibliográficos con la máxima urgencia. ¿El resultado? La calidad de los productos que ofrecen se ha resentido, lo que provocará, sin duda, el rechazo de los consumidores que buscan algo más en el libro digital y que los nuevos actuantes, como Google, Amazon o Tagus, de La Casa del Libro, ya les están ofreciendo.

Los libreros, por su parte, parece que andan un poco desorientados y muy preocupados por el incierto futuro que les espera, y no sin razón: los datos del impacto sufrido por las librerías tradicionales en otros países a consecuencia de la reestructuración de los mercados son demoledores. Tendrán que esprintar si quieren coger el tren, un tren al que antiguamente, cuando la caldera que lo movía era de vapor, se podía subir en marcha. Pero ahora el tren es de alta velocidad, y, si no estás a la hora en punto en el andén, el tren se va, no espera a nadie.

… à suivre.

 

Imágenes del Congreso del Libro Electrónico

Para los que quieran ver y oír lo que allí pasó: http://www.youtube.com/channel/UCeomP6Q9jqzgbZnQ7w8clqg/videos

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