Categoría: Historia

 

Luz Gabás: _Palmeras en la nieve_

Luz Gabás

Luz Gabás

Palmeras en la nieve, ópera prima de Luz Gabás, vio la luz (valga la redundancia) en 2012. En marzo de 2013, ya iba por la decimosexta reimpresión, que es la que he leído.

Encontrar hoy casos similares resulta difícil. Pienso en el malogrado Stieg Larsson, autor de la trilogía de Millenium, o en Roberto, Robe, Iniesta, líder de la desaparecida banda de rock Extremoduro, cuando en 2009, y en tan solo una semana, agotó una edición de 10 000 ejemplares de El viaje íntimo de la locura.

En Palmeras en la nieve también aparece el viaje, en este caso, físico, como uno de los ingredientes que integran la fórmula mágica del éxito: desde un pequeño pueblo del Pirineo aragonés hasta la lejana isla de Fernando Poo, la actual Bioko de Guinea Ecuatorial, que fuera colonia española durante casi doscientos años (1778-1968), y donde el cultivo del cacao necesitó importar trabajadores de la Península hasta que aquel país tropical alcanzó la independencia.

El hecho de que la autora enmarque la acción en este momento histórico, tan poco conocido, en general, por las generaciones actuales, supone todo un acierto ya que todos necesitamos referentes con los que identificarnos: como ahora mismo, la emigración era una vía para superar las estrecheces económicas que hoy vuelven a constreñir nuestra economía. Un acierto, y una suerte que Luz Gabás conociera el tema de primera mano, ya que muchos de sus familiares tuvieron que pasar años de su vida en aquellas lejanas tierras.

Gracias a sus recuerdos, tanto orales como escritos, supe desde pequeña de la existencia de la isla de Fernando Poo y de tantas otras cosas de esa parte de África del tamaño de la comarca de mis raíces.

 

Fernando Poo, actual Bioko

Fernando Poo, actual Bioko

Como es lógico, ello no la libró de invertir el tiempo necesario en documentarse ―trabajo inexcusable de toda novela histórica― para reflejar con fidelidad aquellos difíciles momentos del tardofranquismo, como explica en una extensa nota final.

Establecido el marco espacial y temporal, se desovilla la madeja de la trama en forma de novela romántica.

En 1953, dos hermanos, Kilian y Jacobo, abandonarán la nieve de Pasalobino, nombre literario que podría aludir a cualquiera de los muchos lugares que salpican la geografía altoaragonesa, para reunirse con su padre en la plantación de Sampaka.

Allí, en medio de un duro trabajo, cultivarán amistades, se desatarán las pasiones, conocerán el amor y el odio y, poco a poco, aquella nueva tierra irá ahondándose en ellos hasta alcanzar lo más profundo de su alma. Pero Kilian comete el pecado de enamorarse de una nativa:

 ―Es injusto esto de tener que escondernos ―dijo con voz somnolienta―. No sé si podré disimular cuando te vea.
―Tendremos que tener más cuidado todavía ―dijo ella, incorporándose―. Ahora soy una adúltera.
La palabra cayó como una tonelada de sacos de cacao sobre ambos. Bisila pertenecía a Mosi. Y aquello era algo que no tenía remedio (…)

Las consecuencias de aquellos actos se arrastrarán hasta explotar en el presente de Clarence, en 2003, hija de Jacobo y sobrina de Kilian, cuya curiosidad por su pasado la convierte en la principal narradora de la historia, una historia redonda por la que se ha interesado el grupo Antena 3-Mediapro para realizar una serie de televisión.

… á suivre.

_Palmeras en la nieve_

_Palmeras en la nieve_

GABÁS, Luz: Palmeras en la nieve; Madrid: Ediciones Temas de Hoy; decimosexta reimpresión, marzo de 2013; 732 páginas.

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Àngel Font: _El crac del 2008. La crisis que cambió el mundo_

Àngel Font, cronista

Àngel Font

Àngel Font

En no pocas ocasiones, los eruditos, además de los libros, echan mano de los más variados documentos para interpretar la Historia: cartas privadas, formularios administrativos, apuntes contables, noticias…

Pero también podemos tratar de desentrañar los entresijos del devenir de la humanidad o de un pueblo accediendo a las opiniones de las personas que vivieron en una determinada época.

En esta labor se halla inmerso, desde hace veinte años, Àngel Font, de cuya faceta como novelista hablamos en la entrada anterior.

En esta segunda entrada sobre el autor, abordaremos su faceta de cronista.

Más de 7 000 entrevistas

Àngel Font con Jordi Pujol

Àngel Font con Jordi Pujol

Pocos personajes de nuestra historia más reciente no se han sentado con Àngel Font para hablar sobre los temas más importantes de nuestra contemporaneidad: muchos políticos, como los alcaldes, los presidentes de las Comunidades Autónomas o de las Diputaciones, parlamentarios y ministros, pero también rectores de universidad, abogados y personas relacionadas con el mundo de la judicatura o empresarios representativos de los sectores más diversos han mantenido entrevistas en las que analizan la realidad española y que en un proceso posterior las ha ido amalgamando y organizando para presentárnoslas en forma de libro.

De ahí surge la cuidada colección «Testimonios para la Historia» que está editada por Publi Corinti, su propia editorial.

El gran valor documental de los cuatro títulos que conforman esta colección es innegable. El primero que se publicó fue La transición política española. Los años Pujol (2003), en el que nos cuentan su visión de aquel período personajes tan relevantes como Adolfo Suárez, Santiago Carrillo, Felipe González, Fraga Iribarne, pero también Albert Boadella, Ricard Bofill, Carmen Alborch, Lluís Llach, Pilar Rahola o Juan Luis Cebrián, y así hasta completar una nómina de más de sesenta personajes que fueron protagonistas de aquella época de cambio.

010_Àngel Font_La transiciónEn 2006 aparece el segundo volumen, Rey y alcaldes. La segunda transición, en el que cerca de doscientos alcaldes y alcaldesas de toda nuestra geografía analizan la figura del rey don Juan Carlos y la evolución que ha experimentado el Estado de las Autonomías.

010_Àngel Font_Rey y alcaldesEn el tercer título, El Estado de Derecho después de 1978, publicado en 2009, el autor le toma el pulso a más de doscientos juristas que analizan la trayectoria política y social del pueblo español desde la desaparición del dictador hasta alcanzar la madurez democrática, y no se esconden a la hora de ofrecer una crítica constructiva del propio aparato legislador o del Ejecutivo ni al posicionarse ante las actuaciones del rey y el futuro de la monarquía en España.

010_Àngel Font_El Estado de derecho

El crac de 2008. 1.ª parte

A finales del pasado año 2012 aparece en las librerías la primera parte de El crac de 2008. La crisis que cambió el mundo. Aquí toman la palabra los empresarios, grandes y pequeños, que cuentan el día a día de la crisis que todavía arrastramos y que, al parecer, va para largo.

Nos hablan de sus empresas, de cómo comenzaron y de cómo fueron creciendo, hasta que llegó la gran depresión con sus graves problemas y de cómo tienen que luchar cada día para superarlos; de qué manera algunos han tenido que levantarse tras caer varias veces y todos, sin excepción, aportan posibles soluciones para superar esta dura etapa. A diferencia de los otros títulos, este cuenta con la inmediatez del presente, de lo que ocurre día a día, y resulta casi una crónica periodística, pues se habla del movimiento 15-M, del cambio de Gobierno, de la reforma laboral o de los recortes en el mismo momento que se están produciendo, lo que le aporta a la obra un incuestionable valor añadido. Tal vez por eso este título necesite el segundo tomo (de próxima aparición) que dé voz al mayor número posible de empresarios para que nos cuenten su experiencia y para que quede registrado como un nuevo testimonio para la Historia.

010_Àngel Font_Crac-2008… à suivre.

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Arturo Lorenzo:_Época de emociones_

El autor

En la 29.ª Feria del Libro de Huesca (2012) tuve la ocasión de asistir, entre otras, a la presentación de la novela de Arturo Lorenzo, Época de emociones, publicada por Pigmalión en su colección Narrativa.

Época de emociones

Me ha parecido una excelente novela, aunque me duele tener que decir que la editorial no ha estado a la altura de las circunstancias, porque debería haber puesto mayor cuidado en su edición: resulta evidente que no ha pasado por corrección, lo que me parece lamentable en un texto que atesora gran calidad  literaria.

Pero, por desgracia, suele ser moneda de uso corriente, así que, centrémonos en el texto.

La novela de Lorenzo retrotrae al lector a la época tardofranquista, donde unos personajes adolescentes masculinos contemplan un mundo que, aunque a veces no comprendan, les ofrece todas las posibilidades que entraña el despertar a la vida: todo les atrae, todo les sorprende, todo les emociona: la política, el sexo, el amor, la muerte a deshora de algún amigo…

Ahora, con el paso del tiempo, a mí me parece que aquello era lo normal, porque un corazón joven está dispuesto para muchas emociones a la vez y no todas provienen de la misma persona, de igual forma que la vida tampoco proviene sólo de una. [P. 138.]

A lo largo de la historia, David, el narrador, y los demás personajes irán creciendo, desarrollándose con el paso del tiempo y gracias a las experiencias vividas hasta que se planteen asumir al final sus responsabilidades como adultos, con el dolor que ello supone: dejar atrás aquellos años donde la acción primaba sobre la reflexión.

Resulta un tanto curiosa la estructura que Lorenzo ha querido darle a la obra, por cuanto que empieza con una serie de píldoras breves, como para vacunar al lector, aunque esta iconoclasia estructural, más que como vacuna, funciona como una droga que poco a poco te va atrapando y te hace caer en una deliciosa adicción de la que no quieres desengancharte.

—Oye [Luis Eduardo] Eduardo [Aute], tú que estás en esto, ¿te importaría echar un vistazo a los últimos poemas que he escrito, a ver qué te parecen?
—Cojonudos, tío, cojonudos.
—Pero, ¡si no los has leído!
—Por eso, tío, por eso. [P. 30.]

En el cuarto capítulo, «Leyendas del camino», aparecen personajes reales como elementos constituyentes del paisaje humano que envuelve a los protagonistas, desde Aute o Alaska, hasta Rosa Montero o Javier Conde, que, como los otros paisajes naturales que aparecen (desde el centro a provincias, desde la urbe al campo o a la playa), irán agregándose a su bagaje cultural.

Aprendices de todo, profesionales de nada, o de lo dicho, de las palabras que se nos resistían a darles la forma demoledora que queríamos. Porque en nuestra ignorancia operativa de las cosas queríamos hacer cosas con palabras: el amor, la revolución, el país salpicado de modernidad, de objetos libres, de mentes sanas sin la cortina de acero que pesaba sobre la vieja formación patriotera y monjil de la que proveníamos. [P. 145.]

El capítulo sexto, «La sombra del Apa» —el más largo—, constituye en sí una novela dentro de la novela, donde se concentra la acción: dos por el precio de una.

El libro requiere una lectura reposada, porque el registro del lenguaje obliga a ello, y se agradece. Se agradece que el autor no escriba para la galería —lo cual, a veces, suele aumentar las ventas, pero indefectiblemente rebaja la calidad—, sino que lo hace como para sí mismo, utilizando el máximo nivel cultural del que es capaz, y Arturo Lorenzo está capacitado de forma conspicua. No en balde está al frente del Instituto Cervantes de Lion.

Para mí ha resultado todo un delicioso descubrimiento, esta novela «lúbrica, ingeniosa, mordaz, irreverente» (contratapa) que, entre la melancolía y el fino humor, nos hace recordar una época que muchos recordamos como en blanco y negro.

Añado aquí una excelente reseña de Guillermo Busutil sobre Época de emociones.

…à suivre.

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Julián Casanova_Europa contra Europa_La lección que nunca daba tiempo a explicar

Durante la dictadura franquista (1939-1975) en las aulas de España había una lección de historia que nunca daba tiempo a explicar.

La historia se acababa en la guerra de la Independencia, último acto heroico del pueblo español, o, como mucho, llegaba a mencionarse el gran acto del caudillo: la salvación de la patria del contubernio judeo-masónico-comunista (tres en uno) y la consecución de 40 años de paz. La materia era larga y el curso se hacía corto, y nos quedábamos sin conocer esa última parte esencial de nuestras vidas que era —es— el siglo XX.

El resto del temario en la escuela y en el instituto se explicaba como se explicaba y pensábamos que, por ejemplo, todos los cristianos de la Edad Media cabían en Covadonga, de donde un buen día, bajo el mando de don Pelayo, salieron todos de vez para expulsar al infiel; o que los comunistas eran demonios rojos con una horca en una mano y una hoz y un martillo en la otra, y todos tenían cuernos y rabo y echaban fuego por la boca y por los ojos.

Andrés Sopeña Monsalve, en su obra El florido pensil. Memoria de la escuela nacionalcatólica (Barcelona: Ed. Crítica, 1.ª edición 1994) ironiza sobre aquella educación que recibíamos los españoles de la posguerra.

En 1976, cuando aún no había pasado un año de la muerte del dictador, recuerdo que en COU nocturno —aquel Curso de Orientación Universitaria que para otra cosa no sé si servía, pero para orientar, no— me dejó perplejo que mi profesora de historia mencionara la figura de Ramón Tamames, como uno de los mejores economistas e historiadores del momento, ¡«pese a ser comunista»!

La universidad, afortunadamente, ya fue otra cosa: se nos abrieron los ojos cuando aquel profesor de Historia Medieval nos preguntó:

—¿Quién os parece que era más español? ¿Un cristiano o un moro que llevaba viviendo en la península ocho siglos?

Algo cambió en nuestras cabezas adolescentes y decidimos aprender por nuestra cuenta la lección que nunca nos explicaron.

Ahora Julián Casanova acaba de publicar el libro que la resume, Europa contra Europa. 1914-1945 (Barcelona: Ed. Crítica, 2011. 258 páginas)

Julián Casanova, en la presentación de su obra el pasado 29 de abril en la Librería Anónima de Huesca, nos la resumió en un acto que tuvo tanto de clase magistral o de conferencia como de mera presentación. Entonces nos indicó a los asistentes la obligación que los historiadores deberían tener de salir con más frecuencia de las aulas a la calle para allegar la historia a los ciudadanos, con el propósito insoslayable de dar a conocer el pasado, porque ya se sabe por triste experiencia que, si no, estamos condenados a repetirlo… y más en el momento presente, cuando transcurrida la primera década del siglo XXI estamos atravesando una de las peores crisis europeas de los últimos tiempos. Y no solo económica, sino también —y sobre todo— social.

 

Casanova en su obra nos recuerda cómo se fue al traste en un abrir y cerrar de ojos el Antiguo Régimen que tan firmemente asentado se creía y las consecuencias traumáticas que el proceso acarreó: 40 millones de muertos y una Europa cuyas fronteras nadie reconocía.

Y con ello nos recuerda también lo mucho que cuesta conseguir la democracia y mantenerla, pero lo poquísimo que cuesta perderla.

…à suivre.

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