Julián Casanova_Europa contra Europa_La lección que nunca daba tiempo a explicar

Durante la dictadura franquista (1939-1975) en las aulas de España había una lección de historia que nunca daba tiempo a explicar.

La historia se acababa en la guerra de la Independencia, último acto heroico del pueblo español, o, como mucho, llegaba a mencionarse el gran acto del caudillo: la salvación de la patria del contubernio judeo-masónico-comunista (tres en uno) y la consecución de 40 años de paz. La materia era larga y el curso se hacía corto, y nos quedábamos sin conocer esa última parte esencial de nuestras vidas que era —es— el siglo XX.

El resto del temario en la escuela y en el instituto se explicaba como se explicaba y pensábamos que, por ejemplo, todos los cristianos de la Edad Media cabían en Covadonga, de donde un buen día, bajo el mando de don Pelayo, salieron todos de vez para expulsar al infiel; o que los comunistas eran demonios rojos con una horca en una mano y una hoz y un martillo en la otra, y todos tenían cuernos y rabo y echaban fuego por la boca y por los ojos.

Andrés Sopeña Monsalve, en su obra El florido pensil. Memoria de la escuela nacionalcatólica (Barcelona: Ed. Crítica, 1.ª edición 1994) ironiza sobre aquella educación que recibíamos los españoles de la posguerra.

En 1976, cuando aún no había pasado un año de la muerte del dictador, recuerdo que en COU nocturno —aquel Curso de Orientación Universitaria que para otra cosa no sé si servía, pero para orientar, no— me dejó perplejo que mi profesora de historia mencionara la figura de Ramón Tamames, como uno de los mejores economistas e historiadores del momento, ¡«pese a ser comunista»!

La universidad, afortunadamente, ya fue otra cosa: se nos abrieron los ojos cuando aquel profesor de Historia Medieval nos preguntó:

—¿Quién os parece que era más español? ¿Un cristiano o un moro que llevaba viviendo en la península ocho siglos?

Algo cambió en nuestras cabezas adolescentes y decidimos aprender por nuestra cuenta la lección que nunca nos explicaron.

Ahora Julián Casanova acaba de publicar el libro que la resume, Europa contra Europa. 1914-1945 (Barcelona: Ed. Crítica, 2011. 258 páginas)

Julián Casanova, en la presentación de su obra el pasado 29 de abril en la Librería Anónima de Huesca, nos la resumió en un acto que tuvo tanto de clase magistral o de conferencia como de mera presentación. Entonces nos indicó a los asistentes la obligación que los historiadores deberían tener de salir con más frecuencia de las aulas a la calle para allegar la historia a los ciudadanos, con el propósito insoslayable de dar a conocer el pasado, porque ya se sabe por triste experiencia que, si no, estamos condenados a repetirlo… y más en el momento presente, cuando transcurrida la primera década del siglo XXI estamos atravesando una de las peores crisis europeas de los últimos tiempos. Y no solo económica, sino también —y sobre todo— social.

 

Casanova en su obra nos recuerda cómo se fue al traste en un abrir y cerrar de ojos el Antiguo Régimen que tan firmemente asentado se creía y las consecuencias traumáticas que el proceso acarreó: 40 millones de muertos y una Europa cuyas fronteras nadie reconocía.

Y con ello nos recuerda también lo mucho que cuesta conseguir la democracia y mantenerla, pero lo poquísimo que cuesta perderla.

…à suivre.

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