Àngel Font: _Chantaje a la Moncloa_

El novelista

Àngel Font

Àngel Font

Àngel Font es, pese a su edad, un trabajador incansable. Después de triunfar en el mundo de la fotografía, decidió, allá por 1994, dedicar por completo su actividad a la historia contemporánea y a la narrativa, y entró de lleno en el mundo editorial al crear su propio sello en Barcelona: Publi Corinti.

Hasta la fecha lleva publicados veinticinco títulos en las colecciones «Testimonios para la Historia» e «Historia Contemporánea» y otras diez novelas gestadas como consecuencia directa de los problemas que pueden acuciarnos en la actualidad.

Aquí abordaremos su faceta literaria a través de su último trabajo: Chantaje a la Moncloa.

Chantaje a la Moncloa

Chantaje a la Moncloa

Dicha novela está inspirada en las doscientas cincuenta primeras entrevistas que el autor mantuvo con políticos, empresarios y representantes de la banca y del mundo de la economía para editar un libro documental que dejara un testimonio histórico de la situación de crisis que hoy vive el país, El crac de 2008, libro en dos volúmenes del que hablaremos en una próxima entrada.

Argumento, personajes, temática y acción

Un empresario sexagenario de Vic, Pascual Rierola, se ve obligado a vender su empresa por causa de la crisis económica española y por el sabotaje de su gerente, después de haber llevado una vida muy dura y sacrificada. Cuando pierde también a su mujer, Luci, en un accidente de tráfico, de la que ya es­taba a punto de separarse, y con sus cuatro hijos independizados y definitivamente alejados del hogar, decide darle un nuevo sentido a su vida, tanto en el plano personal como en el pro­fesional.

El protagonista traba una relación sentimental con una amiga íntima, Begoña, con la que lleva a cabo una idea que parece descabellada: crear una asesoría para las empresas que, como la suya, se han visto abocadas al cierre: la Sociedad Española de Empresarios Cabreados.

Esta sociedad, concebida en principio como una mera asesoría, consigue un éxito inesperado e inmediato; aunque en realidad esconde un objetivo personal más siniestro: algunos de sus miembros, incluido su fundador, cuestionan el estado de derecho, interpretán­dolo a su manera, y acabarán convirtiéndose en jueces y verdugos de los que ellos consideran culpables de su desgracia.

Se inicia aquí, en los casos más extremos, una cadena de «ajusticiamientos» basada en el trueque, principio que rige las relaciones internas habituales de la asesoría: uno ejecuta a la persona que estafó a otro y ese otro, a la que estafó a un tercero con el que no existe relación alguna.

Comienzan las pesquisas policiales de Maurice, inspector de la gendarmería de Perpiñán en misiones de colaboración interautonómica, con Jorge, subinspector de los Mossos d’Esquadra, que irán cercando a Pascual sin conseguir pruebas concretas que lo incriminen.

Pero el protagonista todavía persigue otro objetivo, tal vez más descabellado: lograr que el gobierno y la oposición se pongan de acuerdo para pactar un paquete de medidas urgentes que salven la maltrecha economía española.

A lo largo de la evolución psicológica de los personajes emergen las pasiones, los temores, las dudas a la hora de tomar una decisión tan trascendente como la de apretar el gatillo para segar la vida de una persona y los conflictos morales que ello les suscita, aunque, para lavar su conciencia, deban realizar un ingreso anónimo de cien mil euros en Cáritas.

El narrador busca a veces la complicidad del lector, sobre todo con el protagonista, Pascual, el carácter más rico en matices: poco hablador e introvertido, al final se convierte en una víctima del sistema. Defraudado —y en esto coincide con el resto de los «empresarios cabrea­dos»— y lleno de complejos, se considera injustamente tratado por su esposa Luci y por sus hijos, a quienes ha dedicado toda una vida para acabar sintiéndose terriblemente solo; de hecho, se encuentran tan alejados de él que ni siquiera se mencionan sus nombres. La carcasa de su buen corazón se irá endureciendo y se irá colmando con el resentimiento y la desesperación que pueden llevar a cometer un asesinato: Pascual es capaz de matar a un viejo perro de un tiro sin pestañear y a la vez puede llorar de emoción al ver parir a una gata manx. En una de sus introspecciones, el protagonista llega a pensar si no estará sufriendo un trastorno limite de la personalidad (TLP), aunque el élan vital que suponen sus nuevos objetivos lo harán sentir como el viejo olmo de Machado:

Al olmo viejo, hendido por el rayo
y en su mitad podrido,
con las lluvias de abril y el sol de mayo
algunas hojas nuevas le han salido.

El resto de los personajes principales, masculinos y femeninos, también muestran sus entrañas al lector: educados o autoeducados durante la era católico-franquista, con el paso del tiempo cada uno entiende la religión a su manera, aunque todos, más o menos, siguen creyendo en algo contra lo que tendrán que enfrentarse a la hora de llevar a cabo su venganza. Algunos, como la propia Begoña, encontrarán en la doctrina católica la solución menos traumática —y la más cómoda— para conseguir que su conciencia permanezca más o menos tranquila.

Los personajes episódicos —una nómina en la que aparece desde un ingeniero de reformas polaco que habla español con acento argentino, hasta el mismo Iñaki Azkuna, alcalde de Bilbao— cumplen a la perfección su papel de hacer llegar al lector el pálpito de la calle. Tam­bién sirven de enlace con otros universos o subuniversos, como el de los traficantes de armas.

En Chantaje a la Moncloa no falta ninguno de los tres grandes temas que definen a toda obra que aspire a ser considerada literatura: vida, amor y muerte, pero también aparecen como temas principales los propios del género policíaco, la traición y la venganza posterior (uno de los leitmotiv fundamentales), la situación política, económica y social de España y sus autonomías y las relaciones europeas, o la sexualidad contemplada bajo el prisma de una edad avanzada.

En cuanto a los temas secundarios, el lector encuentra a lo largo de las páginas toda una plé­yade de asuntos de la más candente actualidad, desde los problemas cotidianos, que a todos nos preocupan (trabajo, emigración, el poder de los blogs e internet…) hasta aquellos cuya resolución queda reservada a las clases dirigentes: el trabajo, la cuestión autonómica, la inmigración, la banca, los tribunales, el fútbol (of course), etcétera. Pero también, como telón de fondo, omnipresente, está la cuestión religiosa y cómo la en­tiende y como ha de enfrentarse a ella cada uno de los personajes.

El nivel de lenguaje es muy asequible a todo tipo de públicos y, a veces, se le hacen concesiones al humor. Está libre de todo artificio retórico que no redunde en beneficio de la acción o que no sirva para resaltar alguna característica psicológica de algún personaje, como cuando se echa mano del recurso de la personificación para hacer hablar a un viejo perro, ―que paradójicamente se llama Chitón, interjección usada para imponer silencio—, con el que Pascual llevará a cabo su bautismo de sangre.

Los temas principales los va administrando el autor en proporcionadas dosis de crítica econó­mica, social y política, violencia y sexo, según el canon hollywoodiense de moda, y la trama sigue una estructura casi siempre lineal en el tiempo, en algunos momentos de crónica perio­dística, con escasos flashbacks, necesarios para transmitir al lector los recuerdos de los personajes.

La acción principal, descrita de manera muy fluida, se enmarca en Vic, sede de la Sociedad Española de Empresarios Cabreados, pero luego se desplaza por toda la geografía española (Barcelona, Madrid, Bilbao, Valencia, Elda…), e incluso llega a Perpiñán, ciudad de la Cataluña Norte, de la que procede el inspector Maurice. En ocasiones, la acción se desarrolla de forma paralela en dos lugares distintos: en la sede de la asesoría y donde esté actuando en ese momento el justiciero vengador.

La historia es contada por un narrador omnisciente que llega a transformarse en el alter ego de Pascual, al hacer suyas o al querer comprender los motivos de los actos del protago­nista, siempre en busca de la complicidad del lector.

Chantaje a la Moncloa es una novela escrita con un ritmo frenético que enganchará al lector desde sus primeras páginas.

Algunas otras novelas de Àngel Font

Catalucía
Drogas
El sablazo
El último eco
La cara amarga de la iglesia
La web de dios
Nuevo rico

… à suivre.

 

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One Comment to Àngel Font: _Chantaje a la Moncloa_

  1. Teresa Aguilar Sánchez dice:

    Muy interesante. No conocía su obra. ¡Gracias!

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