_La mala luz_ de Carlos Castán: literatura de extrema necesidad

010_CastanQuienes, como yo, somos amantes de la literatura de Carlos Castán estábamos esperando con impaciencia la aparición de su primera novela, tras la importante trayectoria como fabulador de relatos cortos que ya lleva recorrida. Pues bien: he aquí que de la mano de Ediciones Destino, vio la luz La mala luz.

Dedicada a V. (¿?), en esta primera novela, Carlos continúa desarrollando sus mitos personales, toda una simbología cuya comprensión ―como piensa Erich Fromm, en El lenguaje olvidado (Buenos Aires: Librería Hachette S. A., 1972)― «nos pone en contacto […] con las capas más profundas de nuestra propia personalidad. Más aún, nos ayuda a entender un grado de experiencias que es específicamente humano porque es común a toda la humanidad, tanto en su tono como en su contenido». (http://goo.gl/7Trnoi).

Los muebles viejos (armario = almario), la ropa o los zapatos como símbolo de la muerte, temas omnipresentes en toda su obra, vuelven a aparecer en La mala luz puestas en boca del narrador‑personaje:

«Por algún oscuro motivo, a mí un par de zapatos siempre me ha recordado a la idea de la muerte. […] si te quedas mirando durante un rato una sola de las piezas, un zapato en concreto o un par de ellos unidos por un nudo, entonces ves al muerto». (Págs. 57; 59).

Un narrador-personaje aplastado por la amargura que provoca el saberse solo, viviendo en un lugar que no es el suyo, en una ciudad que no le pertenece, cuyas manos se hallan tan vacías como el alma, lo que tal vez lo haga caminar siempre bordeando la finísima línea que enmarca el perímetro incierto detrás del que, agazapada, acecha la locura.

Carlos se explaya en desarrollar este perfil psicológico en la primera parte, «El monstruo», donde utiliza imágenes tan potentes como la de una mano «con las uñas pintadas de rosa» acariciando un cerebro enloquecido por los recuerdos y colmándolo de afeites en un intento inútil de recuperarlo para el mundo de la razón.

Utilizando dichas imágenes a modo de bisturí improvisado, el autor hurga inmisericorde en la herida infectada de un lector que, tras hipnotizarlo con el mantra de su exquisita prosa poética, cae contagiado de los más terribles estados afectivos que experimenta ese narrador‑personaje, aunque el filo de ese bisturí resulte más séptico que un «borroso perfil de guadaña herrumbrosa o cruz clavada en medio del temblor». (Pág. 65).

¡Que nadie pida compasión!, aunque nadie puede creer a estas alturas de la historia que el auténtico arte esté obligado a ser condescendiente. No hay tregua para el lector hasta que no despega los párpados de lo impreso, si es que puede conseguirlo. Entonces se produce una catarsis a posteriori porque la realidad parece más amable, aunque ya es demasiado tarde, porque el virus ya ha sido inoculado:

«Hay obras que nos poseen como un virus, durante un tiempo los tenemos dentro como quien ha contraído una enfermedad y luego se van despacio aunque dejando a su paso un poso de lo que fue su mirada sobre el mundo y las cosas, y unos cuantos versos con todo el sabor de lo aparentemente olvidado». (Pág. 77).

En medio de un cardumen de referencias culturales, se desarrolla una mínima trama ―no, no la voy a resumir― que en la segunda parte, «Como nadie», adquiriría tintes de tragedia clásica si se percibiese el aleteo de algún dios merodeador sobrevolando, aunque en La mala luz no se echa de menos, por cuanto de lo que aquí se trata es del noúmeno de las pasiones puras ―el auténtico «vertiginoso thriller que se lee en absoluta tensión» al que alude el texto de la contratapa sucede aquí, no en otra parte―, pasiones que pertenecen en exclusiva la esfera de lo humano y, por muy dios que se sea, todo intento de explicación acabará en fracaso: ¿cómo pintar la melancolía, la soledad, la venganza, el odio, el desconsuelo?

El autor no renuncia al esfuerzo de intentarlo utilizando el material que mejor domina: las palabras, y llega muy alto en su intento, por lo que he de calificar la literatura de Carlos Castán como de extrema necesidad.

010_Carlos Castán_La mala luz_…à suivre.

CASTÁN ANDOLZ, Carlos: La mala luz; Barcelona: Ediciones Destino, 2013; 229 páginas.

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