_Ortografía de la lengua española_, 2010: comedia, auto y loa. 1.ª parte: comedia

1.ª parte: comedia[1]

La aparición de la nueva Ortografía de la lengua española (Espasa, Madrid, 2010) ha supuesto para todos motivo de gran fruición. Por fin la obra ha abandonado la categoría de folleto (calificada de «escueto prontuario» por los propios académicos) para alcanzar la calidad de estudio científico, como explicó en la presentación del pasado día 17 de diciembre de 2010 su coordinador, Salvador Gutiérrez Ordóñez, en la sede de la Real Academia Española ante los príncipes de España:

(…) una ortografía razonada, en la que se fijaran tanto los anclajes estructurales como la armadura teórica. Una ortografía que hiciera patentes y visibles las causas y las razones de cada decisión. Una ortografía congruente en sus normas y coherente en sus vínculos con la dimensión fónica y gramatical de la lengua. Una ortografía explícita y exhaustiva que no dejara ángulos muertos y espacios abiertos a la duda y a la incertidumbre. Una ortografía simple y clara en la exposición para llegar a la mayoría de los ciudadanos. Una ortografía que respondiera a los condicionantes metodológicos y científicos del principio empírico.

Tras once años de ansiosa (?) espera por parte de todos los profesionales del lenguaje ya la tenemos aquí. Los académicos aseguran que es una obra coherente, exhaustiva, simple, científica, clara, razonada y panhispánica: Ole [Ortografía de la lengua española].

A todos estos epítetos habría que añadirle otro: el de democrática. (Esto, permítaseme la digresión, me recuerda a los físicos, cuando votan en sus reuniones anuales qué teorías sobre la explicación del universo son las más creíbles.)

Es admirable la intención que han tenido las veintidós academias de la lengua española de unificar las normas ortográficas de más de 450 millones de hispanohablantes, un gran mercado para lanzar cualquier publicación. Universidades (sólo en España hay catalogadas en la Wikipedia setenta y siete: multiplíquese por las facultades de cada una), bibliotecas (unos cuantos miles), editoriales (en España más de tres mil), entidades e instituciones, fundaciones, empresas y particulares… en definitiva, si se vende como debería, un gran negocio. Para muestra, un botón (o dos): México compra desde hace veinte años un millón quinientos mil ejemplares de cada libro que publica la Academia Española o la unión de academias y la primera tirada para España ha sido de ochenta y cinco mil ejemplares.

Si tenemos en cuenta que la primera edición ha sido sufragada por gobiernos, instituciones, empresas y benefactores particulares, todo lo que quede será limpio. Aunque si no se hace con ánimo de lucro, como se asegura desde la Academia al justificar su «asequible» precio de unos 40 €, sino con espíritu divulgativo, ¿por qué no se ha publicado en Internet, en formato .pdf u otro cualquiera? Se ve que han aprendido de aenor y otras entidades similares, cuyas normas de obligado cumplimiento se deben conocer por los sectores afectos, aunque para ello haya que pasar previamente por caja.

Nunca va mal para ningún negocio una buena polémica para empezar, como ha sucedido con esta nueva Ortografía: ha habido incluso académicos, como Javier Marías o Arturo Pérez Reverte, que públicamente admiten que no piensan hacer caso de algunas de las recomendaciones aprobadas. A este respecto hay que decir que cada uno es muy dueño de escribir como le venga en gana, pero también lo es de leer o adquirir las obras que quiera y, en mi caso, si tuviera que intervenir como corrector de alguno de sus textos, no me quedaría más remedio que marcar las incorrecciones que detectara, a no ser que previamente estos u otros escritores me indicasen claramente dónde no debería intervenirse; quien paga manda.

Algunos opinan, como es el caso de José Martínez de Sousa, que no debería de editarse un libro con las reglas ortográficas, sino, más bien, ir publicándolas conforme surjan las necesidades puntuales de aclarar aspectos ortográficos, según evolucione la lengua escrita, a la manera de lo que se hace con algunas leyes, que cambian su articulado a base de decretos y modificaciones puntuales y, de tanto en tanto, se publica un texto refundido.

La nueva Ortografía de la lengua española no se ha presentado como un texto refundido, sino como una obra cumbre de referencia, que deberemos analizar con metódica cautela, pero como el espacio de un blog es necesariamente reducido habrá que ir poco a poco. Algunos aspectos ya han sido destripados incluso antes de que apareciera en el mercado, pero aquí empezaremos por algo breve en una próxima entrega, la primera parte del Auto: las abreviaturas.

à suivre.


[1] «comedia. 2. f. Obra dramática de cualquier género.», es decir, la puesta en escena.

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