Las siglas. 1.ª parte: definición

Abordo en esta prometida entrada el complejo tema de las siglas y el tratamiento que les da la nueva Ortografía de la lengua española.

Y digo complejo por la extraordinaria proliferación que en la actualidad tiene este recurso gráfico y léxico en el mundo de la comunicación escrita y por la diversidad de los métodos que para su formación están registrados, lo cual dificulta todavía más cualquier intento de definición estricta y, por ende, su clasificación.

Al objeto de que la entrada no resulte excesivamente larga para el amable lector que pudiera acercarse a leerla, analizo el tema por partes, definición, formación y lectura y escritura. En esta primera hablamos de las cuestiones relativas a la definición de las siglas.

Para conocer su significado, en primer lugar nos acercamos al Diccionario de la Real Academia Española, en su versión electrónica (DRAE-e)[1], donde bajo la voz sigla, en artículo no sometido a revisión, constatamos tres acepciones:

1. Palabra formada por el conjunto de letras iniciales de una expresión compleja;
2. Cada una de las letras que la componen;
3. Cualquier signo que sirve para ahorrar letras o espacio en la escritura.

La nueva Ortografía (OLE2010)[2] recoge en su definición los dos primeros significados, pero obvia el tercero, y concreta que «el término sigla se emplea hoy casi exclusivamente con el primer sentido indicado» (p. 577).

J. Martínez de Sousa en su obra Ortografía y ortotipografía del español actual (OOTEA), entiende igualmente por sigla tanto a la formación léxica formada por «la yuxtaposición de iniciales de un enunciado o sintagma», como a cada una de estas iniciales (p. 206). Aquí elude, suponemos que conscientemente, el sustantivo letras [iniciales], pues, como veremos más adelante, dentro de las clases de siglas, explica que también pueden generarse por la «combinación de letras y números, cualquiera que sea la sucesión» (p. 211) (los subrayados son míos).

En la página 207 y siguientes de OOTEA se abordan los problemas que surgen con las tres acepciones de la entrada del DRAE, para concluir que la acepción que más se ajusta al concepto actual de sigla es la primera, «ya que, de hecho, las siglas no son más que conjuntos de abreviaciones de voces, ya sean estas aisladas o formando sintagma» (p. 208). El segundo ejemplo que da la Academia para ilustrar esta primera acepción, ovni, que también recoge ahora la OLE2010, junto con ONU [con mayúsculas] y sida (p. 579), dice Martínez de Sousa que «parece un desacierto», porque aunque se formó inicialmente como una sigla, bajo su actual forma es un nombre común. A este tipo de vocablos, entre los que también se recogen nombres propios como Unicef (citado en OLE2010, p. 579), los denomina Sousa siglónimos, a los que estudia en punto aparte junto con los alfónimos[3] (c. 5.9.1 y 5.9.2, respectivamente, p. 218 y s.), conceptos estos que no conocen las Academias, ni siquiera en el DRAE-e.

La segunda acepción no ofrece diferencias de análisis, aunque sí la tercera, que, para Sousa «probablemente contribuye más a crear confusión que a resolver ninguno de los problemas que la palabra sigla arrastra» (p. 208). OOTEA recoge las observaciones de otros autores como Rosell[4], quien advirtió que la acepción incluiría los signos taquigráficos, o Seco[5], quien insiste en la necesidad de «distinguir con claridad siglas de abreviaturas [porque] las abreviaturas se traducen a palabras, mientras que las siglas se leen como palabras».

Tal vez los problemas que plantea la tercera acepción del DRAE-e sean la causa de que esta se obvie en la nueva Ortografía, aunque quizá pudiera pensarse que las Academias no contemplen dentro de las competencias del estudio ortográfico el análisis de este tipo de signos.

La OLE2010 estudia bajo el mismo punto las siglas y los acrónimos, a los que considera un tipo particular de siglas (c V.3.3, pp. 577 a 585), mientras que en OOTEA se estudian por separado y pormenorizadamente: las siglas en el c. 5.8 (pp. 206 a 218) y a los acrónimos y a los cruces los estudia en puntos aparte (c. 5.10.1 y 5.10.2 respectivamente; p. 219 y ss.) por considerarlos como un procedimiento abreviativo especial por contracción. En el cuadro 5.1 de la página 188, «Clasificación de las abreviaciones», observamos que para Sousa es el procedimiento abreviativo, por siglación o por contracción, lo que separa los caminos de siglas y acrónimos.

Vemos aquí importantes diferencias de conceptos que merece la pena observar, pues, aunque, evidentemente, ambas obras coinciden en la etimología del término acrónimo (del gr. ákros, ‘extremo’, y ‑ónimo u -ónoma, nombre), para la OLE2010 el término acrónimo es tanto una voz creada «por la fusión de segmentos de varias palabras», definido así en el cuadro de información adicional de la página 565 —y ofrece como ejemplos cantautor, publirreportaje, etcétera—, como las voces explicadas arriba (ONU, ovni o sida). Para Martínez de Sousa solo merecen la consideración de acrónimos «todas las formaciones procedentes de la suma de partes de las palabras que constituyen un término complejo, sea o no sintagma (nunca, naturalmente, si esa formación la constituyen solo iniciales, pues a eso ya se le llama sigla en español).», aunque, en su afán —muy de agradecer por mi parte— de ser lo más minucioso y explícito posible, dentro de esta definición general de los acrónimos, diferencia el cruce (generalmente formado por la unión de una apócope con una aféresis) del acrónimo propiamente dicho: apócope + apócope, apócope + aféresis, aféresis + apócope, aféresis + aféresis o apócope + síncopa, y cita ejemplos de todos los casos (OOTEA , pp. 222 y 223).

à suivre.


[1] Las limitaciones gráficas de este blog me obligan a usar mayúsculas en lugar de versalitas, que sería tipográficamente más adecuado.

[2] Al objeto de unificar las siglas bibliográficas con las más usuales, cambio las denominaciones usadas en anteriores entradas OLE10, por OLE2010, para referirme a la nueva Ortografía, y OOEA por OOTEA para referirme a la obra de José Martínez de Sousa, Ortografía y ortotipografía del español actual (Trea, 2.ª ed., Gijón, enero 2008).

[3] «[Los alfónimos son] voces formadas mediante la yuxtaposición de los nombres de las letras iniciales de una denominación [como] abecé, abecedario, dedeté, tebeo,…

[4] ROSELL, A[venir].: Escritura de formas siglares, Montevideo: Imp. Letras, 1967[: 25]. Esta y la siguiente referencia bibliográfica están recogidas en OOTEA.

[5] SECO, Manuel: «El léxico de hoy», en Comunicación y lenguaje, Madrid: Karpós, 1977, 183-201.

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