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Miguel Gardeta o la necesidad de escribir

Con tan solo 34 años, Miguel Gardeta Lordán ya ha publicado cuatro obras de narrativa: tres novelas y un libro de viajes. Sin embargo, si uno guglea un poco, descubre sorprendido que su nombre solo arroja ¡409 resultados! Tampoco lo busques en la Wikipedia porque es inútil: nadie se ha molestado en escribir una entrada sobre él. Entonces…

Miguel Gardeta

¿Quién es Miguel Gardeta Lordán?

Estudié aquí, en Huesca, Humanidades y el tercer año me marché de Erasmus: ­­yo había estudiado toda la vida inglés, pero solo quedaba la posibilidad de ir a Toulouse, así que me armé de valor y, sin saber decir «bonjour», me marché. La verdad que fue un antes y un después, porque regresé con la mente mucho más abierta. Después estuve otros tres años en Zaragoza estudiando Magisterio y, aunque había empezado también francés, al final lo abandoné y me especialicé solo en Inglés. Luego hice un máster de ELE (Español como Lengua Extranjera) en la Universidad Pontificia de Salamanca.

Básicamente, los estudios oficiales terminan allí, lo que pasa es que algunos años más tarde, mientras estaba escribiendo mi primera novela, _Cruce de fronteras_, me picaba el gusanillo y realicé un máster «online» de Criminología.

Luego comenzaste tu peripecia europea…

Efectivamente. Cuando acabé Magisterio, y después de hacer varias sustituciones durante el primer año, en vez de quedarme aquí haciendo interinidades, que hubiera sido lo lógico, decidí darle un giro de ciento ochenta grados a mi vida y marché a Londres a buscarme la vida con una mano delante y otra detrás: me marché sin trabajo, sin conocer a nadie, pero con la ventaja de que el idioma ya lo tenía más o menos dominado, y tuve la suerte de que eso sucedió antes de la gran oleada de españoles que se marcharon allí a trabajar, por lo que enseguida encontré trabajo, encontré piso… No tuve ningún problema en ese sentido.

Estuve trabajando un año y medio en Londres. Mi intención era, claro, trabajar de maestro de Español en Londres. Yo pensaba, inocente de mí, que un profesor de español iba a encontrar trabajo allí sin ningún problema ―envié currículums a todos los colegios―, pero solo encontré trabajo en una tienda de alimentación. Me equivoqué, pero no me arrepiento.

Después de estar allí año y medio, desde julio de 2011 hasta enero de 2013, decidí cambiar de aires y marché a Berlín. Allí estuve solo seis meses, hasta junio del 2013, porque allí enseguida me di cuenta de que sin el idioma no iba a hacer absolutamente nada. Estuve trabajando en un restaurante, aunque, como es lógico, no de cara al público, porque mis conocimientos de alemán eran escasos (en estos momentos se reducen al vocabulario de cocina básico).

Me hicieron comprender que sin alemán no iba a dar clases allí en la vida, así que me dije «Vuélvete a casa y así, por lo menos, trabajas de lo tuyo», así que volví y comencé la labor docente aquí en España, en Educación de la DGA [Diputación General de Aragón], haciendo interinidades. Fueron dos años maravillosos, porque tuve la gran suerte de que las interinidades fueron de año completo. Estuve en Villar del Cobo ―un pueblo de la sierra de Albarracín, provincia de Teruel― y luego aquí, en Zaidín, al lado de Huesca.

Y de Zaidín, al Nuevo Mundo…

Sí. El año pasado me surge la posibilidad de marcharme a EE. UU., esta vez a dar clases, con un programa de intercambio cultural, aunque, realmente, no existe ese intercambio; es decir, yo voy allí a dar clases, pero ningún americano viene a sustituirme aquí. No dejo escapar la posibilidad y ya llevo allí un año.

Con 34 años, ya cuentas en tu haber con cuatro libros. Parece que sientas una verdadera necesidad por escribir. ¿De dónde surge tu afición a la escritura?

La descubrí por casualidad. En los largos años de estudio, como te puedes imaginar, estuve trabajando en un montón de sitios ―zapaterías, tiendas…―. En el 2010 (no recuerdo el mes exacto), yo estaba trabajando en un supermercado, aquí en Huesca, y, sinceramente, es uno de los trabajos más aburridos que he tenido en mi vida. Entonces, una de las estrategias que yo tenía para que el tiempo pasara más deprisa, durante las tardes, sobre todo, era abstraerme, imaginarme una historia, una película nueva. Cada día mi mente reconstruía lo del día anterior e iba añadiendo más detalles, más cosas, y conforme los días se sucedían, el aburrimiento era cada vez mayor y, claro, esa historia iba creciendo. Una tarde que estaba aburrido en casa decidí empezar a escribir esa historia que yo ya tenía en la cabeza desde hacía varios meses; sin ningún objetivo concreto, sino, simplemente, por darle forma.

Me senté en el ordenador y lo escribí de cualquier manera. Lo releí, no me pareció mal del todo, así que continué escribiendo, con la suerte ―o la desgracia, depende de cómo se mire― que me picó el gusanillo. Cada vez necesitaba más y al final salió una historia completa, con planteamiento, nudo y desenlace.

En lo que escribes podemos rastrear alguna de las localizaciones y otros elementos de tu vida.

Esto que apuntas es una de las cosas que quería comentar. Aunque, por supuesto, en el caso de las novelas, se trata de ficción, dicen que los escritores escribimos sobre aquello que conocemos; en mi caso, como he viajado tanto y he vivido en tantos lugares, entonces ¿qué mejor que hacer un pequeño homenaje en cada uno de los libros a un lugar en el que haya vivido?

Tu primera novela es Cruce de fronteras.

Exacto, si no me equivoco, en octubre del 2012, ya estaba en la calle. Entonces yo estaba en Londres y vine a presentarla a Huesca para las fiestas del Pilar. _Cruce de fronteras_ se desarrolla en Toulouse, en Francia, donde estuve de Erasmus, y en Zaragoza, donde he estudiado y he vivido durante cuatro años. Luego, en _Sangre de rodeno_, que fue el tercer libro, aunque segunda novela, ubico la trama en Villar del Cobo y en Albarracín, donde estuve trabajando como maestro, y, por último, la trama de _En defensa de Plutón_ se desarrolla en Berlín, la ciudad donde radiqué durante mi estancia en Alemania. Por supuesto, tengo más ideas para futuras novelas en Londres, en Houston y en otros lugares: hay cuerda para rato.

En concreto, _Cruce de fronteras_ nació en un supermercado. Empecé a escribirla aquí, pero la terminé estando ya en Londres. Yo le tengo un cariño especial, tal vez por ser la primera. En verano del 2010 empecé a escribirla y en ella se desarrolla una historia de amor adolescente, pero, sobre todo, hablo de la guerra de Yugoslavia. En el libro incluyo incluso algunos recortes de periódico reales que hablaban de aquello, porque voy viendo en las noticias sucesos que nos recuerdan aquella terrible guerra. Recuerdo perfectamente la cara de estupor que se me quedaba cuando, a raíz de los procesos que se iban sucediendo en el Tribunal de la Haya, iba enterándome de la talla de los personajes de los que hablo. Esto me iba produciendo un desasosiego que dio lugar a la creación de una trama en la que iba relacionando esa historia de amor adolescente con la serie de los crímenes que se cometieron en aquella guerra, que yo creo que nadie que lea la novela puede quedar indiferente, no ya ante la guerra de Yugoslavia, sino ante la guerra como idea filosófica.

Cruce de fronteras

Luego, en 2014, publicas tu libro de viajes, Mi no spick London, y al año siguiente llega _Sangre de rodeno_, cuya acción se ubica en Albarracín, pero ese no era el título que habías pensado al principio.

En _Mi no spick London_ recojo algunas anécdotas que me han sucedido a lo largo de mis viajes. Es como una especie de diario donde comento las cosas curiosas que iba descubriendo o que ocurrían a mi alrededor.

Mi no spick London

Sangre de rodeno iba a llamarse _Perdiendo el rumbo_, porque el título me gustó, pero al final, hablando con mi editor y comentándolo con varias personas, parece que no tenía la fuerza necesaria, así que desaté una tormenta de ideas y, aprovechando que los pinares de rodeno se hallan en la sierra de Albarracín y que son una reserva natural increíble, impresionante ―a todo aquel que quiera visitarla, yo se lo recomiendo encarecidamente―, al final, qué mejor que incluir la palabra ‘sangre’, que siempre vende mucho, y luego ‘rodeno’, para que nadie se lleve a engaño de dónde está situada la trama; es tan sencillo como eso: _Sangre de rodeno_, Albarracín y asesinatos. También podría haberse llamado _Asesinato en Albarracín_, pero eso sería más adecuado para una novela de Agatha Christie.

Sangre de rodeno

De todas maneras, también las portadas de mis novelas indican qué es lo que va a encontrar el lector, y eso me gusta.

_En defensa de Plutón_ está recién estrenada. Es una novela que, por su estructura, me recuerda a algunas películas de Tarantino, como _Reservoir dogs_ o _Abierto hasta el amanecer_, porque se observan dos partes claramente diferenciadas…

Hombre, me gusta que me compares con Tarantino…

Sí, _En defensa_ es de este 2016. Se trata de otra novela de suspense donde también juego con el asesinato, aunque quizá en este caso es menos evidente lo que está sucediendo hasta el final. Lo envuelvo todo en un halo de normalidad hasta que la burbuja que se va creando explota y se descubre que nada de lo que aparentemente era normal lo es en realidad.

Me han dicho muchos conocidos que la primera parte, que ocupa noventa páginas, no tiene nada que ver con lo que había escrito hasta ahora porque permito que el lector se enamore de algún personaje y odie a otro. No se lo esperaban de mí; sin embargo, cuando lees el conjunto de la obra, te das cuenta de que esas noventa páginas son esenciales para comprender la historia y para meterte dentro de ella. Necesitas conocer a fondo a los dos personajes principales para poder ver después su evolución: dos jóvenes que tenían una vida más o menos ordenada se trasladan a la ciudad de Berlín donde experimentarán un cambio radical.

En cuanto al título, _En defensa de Plutón_, hay gente que no lo entiende, pero necesitas leer todo el libro para comprenderlo, porque yo juego con la idea de que en este mundo puede suceder cualquier cosa. Todos los días vemos noticias en el telediario en las que la realidad supera cualquier ficción. Parto de una idea absurda en apariencia, pero al final esa idea la convierto en verosímil, que es de lo que se trata.

En defensa de Plutón

En efecto, Miguel: de eso se trata, de ofrecer verosimilitud. Solo hay que leer algún cómic de superhéroes o escuchar el discurso de algunos políticos…

Claro. Todo el mundo acepta como algo normal, por ejemplo, que un chaval como Peter Parker, Spiderman, adquiera superpoderes de forma milagrosa a través de la picadura de una araña. Y, como estamos en Berlín ―no puedo dejar de decirlo―, Joseph Goebbels, el ministro de propaganda nazi, hizo famosa la frase de que la mentira, cuanto más grande sea, a fuerza de repetirla se convierte en una gran verdad, algo que ya sabían los griegos, pero Goebbels lo aplicó en pleno siglo XX.

Ahora sigue funcionando esta táctica en el mundo de la política: hay crisis, tú sabes que hay crisis porque sigue habiendo desahucios, gente que está buscando en los contenedores y los informes Pisa son horribles, sin embargo, en una ciudad como Huesca, tú vas por la calle y ves todas las terrazas de los bares llenas. Eso parece no concordar demasiado, pero como todos los días están repitiendo por la televisión que hay crisis, todo el mundo vive asustado con esa idea, pero no se comportan como correspondería. Antes la gente protestaba quemando contenedores o, incluso, desatando guerras civiles, pero ahora parece que nos estamos civilizando, aunque eso ya lo decíamos después de la primera guerra mundial, de la que los que la vivieron decían que era «la guerra para terminar con todas las guerras». Luego llegó la segunda guerra mundial, y parece que aprendimos la lección porque aquello de los campos de concentración nos dejó muy tocados. Pero en la década de los noventa apareció un personaje tétrico en la antigua Yugoslavia, Slobodan Milošević, El Carnicero de los Balcanes, que hizo exactamente lo mismo que Hitler; y, mientras, Europa miraba para otro lado porque pensaba que aquello no podía estar pasando y cuando quisieron reaccionar ya era demasiado tarde.

Has publicado cuatro libros y los cuatro en la Editorial Pirineos de Huesca.

Sí. Cuando empecé con _Cruce de fronteras_ la envié a muchas editoriales, pero es muy difícil entrar, no ya por la puerta grande, sino por cualquier tipo de puerta. Tú ya sabes cómo funciona el mundo editorial, igual que el mundo del cine, el de la canción o el del fútbol: si tienes padrino te bautizas; hoy hasta Belén Esteban ha publicado un libro (otra cosa es que lo haya escrito). Ninguna editorial se dignó contestarme, lo que me dejó un poco tocado porque uno espera un mínimo de cortesía, pero no recibí ni un simple «Gracias, ya lo miraremos», o «No nos interesa», lo que en otros lugares no es una cosa común. He tratado de ponerme en contacto con editoriales en Estados Unidos, ahora que estoy allí, y con agentes literarios, y todos te contestan; para bien o para mal, pero todos tienen la deferencia de contestarte.

La Editorial Pirineos se molestó en contestarme y en decirme «Adelante». Al menos te ofrecen la posibilidad de la autoedición, que es a lo que los escritores que están empezando pueden aspirar. Es una editorial pequeña que no puede arriesgar demasiado ―claro, no van a pillarse los dedos―, pero si ven que algo puede ser interesante y saben que tú estás dispuesto a moverte por las ferias para vender tus libros, pueden llegar a un acuerdo. Por eso sigo con ellos. Tal vez me falta algo de promoción porque, realmente, fuera de Huesca no soy nadie.

Espero que esta entrevista contribuya a solucionar en parte ese problema. A ver si dentro de unos meses el buscador de Google arroja una cifra mayor de resultados si uno escribe en el campo correspondiente tu nombre y tus apellidos: Miguel Gardeta Lordán.

La Fundación del Español Urgente (Fundéu), en YouTube

Cada vez que descubro algo parecido pienso que ojalá hubiéramos contado los que tenemos mi edad con tales recursos pedagógicos allá por los años sesenta y setenta.

¡Buen trabajo, Fundéu!

… à suivre.

Antonio Aramayona_Sonrisas y lágrimas con algún que otro bostezo en la escuela

El pasado viernes 18 de noviembre a las 20 horas, en la Librería Anónima de Huesca, asistí a la presentación del libro Sonrisas y lágrimas (con algún que otro bostezo) en la escuela, de Antonio Aramayona Alonso.

 

 

Como él mismo se describió en una breve nota para la solapa de su libro Con otra mirada, que podemos leer en su sitio web,

Antonio Aramayona Alonso es zaragozano. Tras vivir y trabajar durante casi veinte años en Madrid, ejerce desde el año 1992 como profesor de Filosofía en un instituto de Enseñanza Secundaria de Zaragoza. También es colaborador habitual en El Periódico de Aragón. Por lo demás, cada vez está más lejos de hacerse rico, ganar un concurso de belleza y obtener el Premio Nobel en algo. No obstante, se sabe afortunado: además de contar con buenos amigos (…)

Quisiera completar un poco más su currículo. También colabora con Andalán, Aula Libre, Izquierda Digital y otras publicaciones periódicas; es autor de Con otra mirada (Prames, 1998), Del amor y otras soledades (Mira, 2009) y ¿dios? (Catarata, 2010)Antonio es miembro de Europa Laica, Derecho a Morir Dignamente y MHUEL (Movimiento Hacia un Estado Laico); da charlas y conferencias de forma desinteresada y ejerce la filosofía en diferentes trincheras, y no, precisamente, como «perpetuo aspirante», como reza en la contraportada de Sonrisas…., sino como una persona bregada por la experiencia que aporta media vida dedicada a la docencia con apasionada dedicación, y la vida entera a librar otras batallas.

El profesor lograba que sus alumnos estuvieran deseando asistir a sus clases de filosofía. Y, ¿cómo puede conseguirse esto? Con motivación. Y, ¿cómo se puede motivar a los alumnos? Sobre todo escuchándolos, otorgándoles la facultad de ser ellos los protagonistas en clase y haciéndolos participar en su desarrollo, solicitando su colaboración y facilitándoles los medios para que puedan colaborar entre ellos y, sobre todo, fomentando su espíritu crítico, único medio para alcanzar el goce del saber, el placer por aprender. Al final sus alumnos entendían las leyes de la lógica porque se las explicaban unos a otros: colaboraban.

En Sonrisas… Aramayona nos ofrece, más que un tratado formal, una serie de reflexiones en voz alta sobre lo que para él ha sido y es la escuela, la educación, el fracaso escolar —«si existe ‘fracaso’ es la escuela la que fracasa»—, hacia dónde se encamina un sistema educativo cuyo fin principal no es formar a las personas, sino únicamente obtener el aprobado…

Pero también nos brinda reflexiones sobre otros asuntos como la inmigración, «alumnos inmigrantes embutidos en un centro sin entender una palabra» y de lo que ahora escandaliza —«velos temidos y tangas reprimidos»— a algunos que ya no recuerdan lo que era ser joven, llevar el pelo largo y vestir de una manera informal.

Además en el libro, que decidió autoeditar (incluso tuvo que solicitar un pequeño crédito para poderlo hacer, según me confesó) nos transcribe un par de redacciones de alumnos que nos ofrecen sus puntos de vista particulares sobre el aula: escuchémoslos, porque nosotros también tenemos que aprender mucho de ellos.

El significado del libro —y el mejor resumen— lo puede ejemplificar estas palabras que Antonio Aramayona nos regaló en la presentación:

Con este libro quiero transmitir el amor que debemos tener por una escuela libre, democrática, pública, plural, laica y aconfesional, y por ella deberíamos sentirnos obligados a luchar.

En algunas partes de nuestro país ya lo están haciendo.

Al finalizar, nos tomamos un vino Enate de dos orejas.

…à suivre.

 

¿Escuela 2.0?

¿Qué es la escuela 2.0?

Según explica en su blog Felipe Zayas, profesor de Castellano: Lengua y Literatura en el IES Isabel de Villena, de Valencia (España),

«(…) la Escuela 2.0 no es (o no debe ser) una modernización de las herramientas de trabajo, manteniendo como están los objetivos, los contenidos y la metodología, sino un cambio profundo en lo que se enseña y en cómo se enseña.»

Buena definición, teniendo en cuenta que tendemos a entender que el concepto se refiere únicamente a la introducción en las aulas de las nuevas tecnologías digitales.

Ya en 2007 IBERMÁTICA llevó 3.000 Tablet PC a los colegios de 122 localidades de Aragón… y eso está muy bien; pero cada año asisto a principio de curso a una tutoría de presentación del curso y tengo que sentarme en el mismo mobiliario en el que se sienta mi hijo durante seis horas al día, curso tras curso, y, sencillamente no quepo. Y si no quepo yo, ¿cómo puede caber mi hijo, que tiene 15 años y es más alto? El mobiliario en cuestión no cumple con ningún requisito mínimo de las leyes de la ergonomía. En estas condiciones es muy complicado conseguir la atención de los alumnos durante demasiado tiempo.

En 1996 se aprobó en España la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, en la que se habla de las condiciones mínimas que debe reunir el puesto de trabajo. Por lo visto esto sólo vale para el ámbito laboral. El ámbito escolar debe ser algo de otro planeta.

¿No debería aprobarse otra ley para prevenir los riesgos escolares?

Esto en cuanto al mobiliario, pero lamentablemente hay más cuestiones y más graves, tal como denuncian en la Comunidad Valenciana algunos responsables sindicales:

«El curso escolar 2010-2011 en la Comunidad Valenciana comenzará este año con 848 barracones y la falta de plazas en infantil de 0 a 6 años(…)» (El Mundo).

En el curso que acaba de comenzar los recortes presupuestarios comienzan por la educación, que en ese bendito país parece que sea un tema menor. ¿Quién establece las prioridades?

Los Tablet PC están muy bien, pero tal vez sería más deseable que las aulas reúnan unas condiciones mínimas de trabajo antes de empezar a usarlos… Eso si al final son usados.

Roger Schank, en una entrevista mantenida con Eduard Punset en su programa Redes dice que

«El ordenador en realidad no está ayudando. Podría hacerlo pero no lo hace. ¿cómo podría ayudar? Si proporcionara experiencias permitiría que los estudiantes pudieran hacer cosas en el ordenador. Pero el sistema educativo está inherentemente en contra de esto, y ahora te daré un ejemplo. Yo hice un programa para enseñar geografía donde los alumnos podían ver videos de lo que les interesaba, si eran deportes podían viajar por el país para ver partidos, si les gustaban las películas, podían ir a Filadelfia a ver a Rocky…, hicimos pruebas y vimos que los chicos aprendían geografía. Pero las escuelas no lo querían Y ¿sabes por qué? Porque un niño iba a California mientras el otro iba a Nueva York, y no podían controlar qué era lo que estaban aprendiendo (…) Los ordenadores son una solución, pero no tienen por qué ser “la” solución. La clave es el sistema. Lo que permiten los ordenadores es tener una experiencia individual que les permite a los alumnos comunicarse con un compañero, o trabajar en equipo, o comunicarse con alguien al otro lado del mundo, o investigar algo que les interese, o hacer las experiencias que de otra forma no podrían hacer, pero cada uno en su propio campo. El ordenador en si no tiene ninguna relevancia, es un aparato que permite tener experiencias si se crea un buen software que lo acompañe; la mayor parte del software educativo que existe en estos momentos es malísimo. Es: lee este párrafo y responde las preguntas, es como si fuera un libro de texto, o peor que un libro de texto.»

Mobiliario poco ergonómico en una de las aulas de un colegio aragonés.

Queremos la escuela 2.0, pero en muchos casos todavía tenemos la escuela 0.2.

Educación y talento

Con tanta Feria del Libro, con tanto Festival de Cine, con tanta exposición de los muñequitos de Playmobil y, sobre todo, con tanto fútbol, casi no han tenido hueco los medios de comunicación para hacerse eco de esto:

Solo la prensa ha estado a la altura. Desde aquí mi enhorabuena a todos los participantes de estas jornadas que han demostrado que un nuevo modelo educativo, donde la creatividad, la iniciativa personal y el espíritu de cooperación son pilares fundamentales sobre los que debería sustentarse el aprendizaje, es posible. Felicidades.

Se ve que la educación no interesa… ¿Tal vez porque no vende?

En fin, así nos va.

Para los que deseéis saber más sobre las Aulas de Desarrollo de Capacidades os dejo este enlace, que os llevará a todos los demás:

http://adcpjrubio.blogspot.com/

à suivre.

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