Etiqueta: Historia

 

El desembarco de Lorenzo Mediano

El desembarco de Alah

El pasado 26 de abril, a las 19 h, Lorenzo Mediano presentó en el Salón de Actos de la CAI de Huesca su última obra: El desembarco de Alah, acompañado por el historiador Carlos Garcés y por uno de los editores de Tropo, Óscar Sipán.

Presentación en el salón de actos de la CAI de Huesca

Presentación en el salón de actos de la CAI de Huesca (foto: Diario del AltoAragón)

Esta novela arroja luz sobre una época crucial para la historia de España —el desembarco de los musulmanes en el siglo VIII—, que la escuela franquista se encargó de mitificar y que, posteriormente, la escuela democrática parece que ha olvidado aclarar de forma conveniente.

Cuando llegué a la universidad, nuestro profesor de historia medieval —alguien cuya fisonomía (moreno, barba cumplida, amplias ojeras) podría evocar la de cualquier emir árabe— nos planteó la siguiente cuestión: cuando cayó Granada en 1492, ¿quién era más español: un cristiano viejo o un musulmán que llevaba viviendo aquí ¡ochocientos años!?

Como el autor explica en la entrevista de abajo, en el 2011 se cumplió el decimotercer centenario del acontecimiento: mil trescientos años desde el día en que Tariq desembarcó con los bereberes en al-Ándalus; por eso choca que en un país como el nuestro, tan dado a celebrar cualquier cosa, no se haya realizado ni un solo acto de conmemoración. Debe ser que a nadie le interesa remover aquellas relaciones entre musulmanes, judíos y cristianos, porque en el momento actual no está el horno para demasiados bollos…

En efecto, ¿cómo encajar que la toma de Toledo por el ejército bereber —cuyos integrantes, por cierto, en su gran mayoría, eran cristianos— estuviera financiada con el dinero judío o que el propio arzobispo de la ciudad, Opas, el máximo representante de la cristiandad en Hispania, estuviera acompañando a dicho ejército en Covadonga contra don Pelayo?

Pero el interés —y la grandeza— de esta novela no solo se centra en los aspectos históricos, sino también en los literarios.

El mismo Mediano explicó en la presentación que las grandes pasiones que se desencadenan entre los personajes tienen mucho de tragedia griega, pero también entroncan con la tradición shakespeariana. Amores y odios, traiciones y venganzas atrapan a unos personajes que no pueden escapar de su nefasto destino. Tal vez precisamente por ello hayan alcanzado algunos la categoría de mito.

Otra referencia literaria que a mí se me antoja establecer al hablar de El desembarco de Alah es Guerra y paz, ya que, como en la obra de León Tolstói, la acción fluye de las intrigas y los amores palaciegos a las grandes batallas con gran maestría, dejando al lector sin aliento, pero ávido de continuar devorando la novela.

Por ello, no cabe referirse a esta obra en absoluto como ‘densa’, adjetivo que Nuria Garcés utiliza equivocadamente por ‘extensa’ en la entrevista que mantuvo con Mediano en Huesca Televisión, ya que, como el escritor explica, el lector se enfrenta a una novela en la que no hay tiempo para entretenerse en descripciones retóricas ni en otros artificios literarios que pueden servir de adorno de la acción. Se trata de acción pura, donde los diálogos de los personajes se erigen en el vehículo de transmisión de información, tanto acerca de sus sentimientos como sobre los diferentes entornos y situaciones en donde actúan los protagonistas: Roderico, Pelagio, Tariq, Musa, Egilona, Florinda, Opas, Juliano, Sisberto…

Por otra parte, el perfeccionismo de Lorenzo Mediano lo lleva a trabajar a fondo el lenguaje, a elegir cuidadosamente el léxico para ambientar aquella época remota, aunque, claro está, como él mismo se encarga de aclarar en nota interna, hubo de realizar algunas concesiones en favor de la lecturabilidad: como es lógico, si lo que se persigue es que el mensaje llegue de la mejor manera posible, no puede escribirse en latín vulgar.

Además, según confesó, también su prosa busca constantemente la musicalidad, algo que si se hace bien, como es el caso, el lector no llega a notar, aunque su inconsciente lo agradece, «como sucede con las buenas bandas sonoras del cine —dijo—, pero que si la música es mala, el resultado resulta negativo».

También habló Mediano en la presentación de muchos otros temas, que hicieron de aquel acto algo delicioso. Entre ellos, se refirió a las diversas funciones que la literatura cumple en la sociedad, además del puro goce estético:

«La literatura nos permite vivir tantas vidas como libros seamos capaces de leer.»

Y de toda la sabiduría adquirida a lo largo de nuestras múltiples existencias a través de los libros podremos beneficiarnos, sin duda, en algún momento concreto, como lo hizo él mismo, cuando, cierta vez, en Barcelona, unos asaltantes pretendían robarle el coche, pero logró rechazarlos con una lanza que llevaba de atrezo para una obra de teatro que estaba preparando, sosteniéndola a la manera de Héctor, el príncipe troyano, y declamando versos de la Ilíada: los maleantes huyeron amedrentados por «aquel loco de la lanza».

Para finalizar, me gustaría destacar el cuidado que ha puesto Tropo Editores, de Óscar Sipán y Mario de los Santos, en la edición de El desembarco de Alah, y la magnífica ilustración de la portada que ha realizado Óscar Sanmartín: mi enhorabuena para todos ellos.

… à suivre.

Share Button

Àngel Font: _El crac del 2008. La crisis que cambió el mundo_

Àngel Font, cronista

Àngel Font

Àngel Font

En no pocas ocasiones, los eruditos, además de los libros, echan mano de los más variados documentos para interpretar la Historia: cartas privadas, formularios administrativos, apuntes contables, noticias…

Pero también podemos tratar de desentrañar los entresijos del devenir de la humanidad o de un pueblo accediendo a las opiniones de las personas que vivieron en una determinada época.

En esta labor se halla inmerso, desde hace veinte años, Àngel Font, de cuya faceta como novelista hablamos en la entrada anterior.

En esta segunda entrada sobre el autor, abordaremos su faceta de cronista.

Más de 7 000 entrevistas

Àngel Font con Jordi Pujol

Àngel Font con Jordi Pujol

Pocos personajes de nuestra historia más reciente no se han sentado con Àngel Font para hablar sobre los temas más importantes de nuestra contemporaneidad: muchos políticos, como los alcaldes, los presidentes de las Comunidades Autónomas o de las Diputaciones, parlamentarios y ministros, pero también rectores de universidad, abogados y personas relacionadas con el mundo de la judicatura o empresarios representativos de los sectores más diversos han mantenido entrevistas en las que analizan la realidad española y que en un proceso posterior las ha ido amalgamando y organizando para presentárnoslas en forma de libro.

De ahí surge la cuidada colección «Testimonios para la Historia» que está editada por Publi Corinti, su propia editorial.

El gran valor documental de los cuatro títulos que conforman esta colección es innegable. El primero que se publicó fue La transición política española. Los años Pujol (2003), en el que nos cuentan su visión de aquel período personajes tan relevantes como Adolfo Suárez, Santiago Carrillo, Felipe González, Fraga Iribarne, pero también Albert Boadella, Ricard Bofill, Carmen Alborch, Lluís Llach, Pilar Rahola o Juan Luis Cebrián, y así hasta completar una nómina de más de sesenta personajes que fueron protagonistas de aquella época de cambio.

010_Àngel Font_La transiciónEn 2006 aparece el segundo volumen, Rey y alcaldes. La segunda transición, en el que cerca de doscientos alcaldes y alcaldesas de toda nuestra geografía analizan la figura del rey don Juan Carlos y la evolución que ha experimentado el Estado de las Autonomías.

010_Àngel Font_Rey y alcaldesEn el tercer título, El Estado de Derecho después de 1978, publicado en 2009, el autor le toma el pulso a más de doscientos juristas que analizan la trayectoria política y social del pueblo español desde la desaparición del dictador hasta alcanzar la madurez democrática, y no se esconden a la hora de ofrecer una crítica constructiva del propio aparato legislador o del Ejecutivo ni al posicionarse ante las actuaciones del rey y el futuro de la monarquía en España.

010_Àngel Font_El Estado de derecho

El crac de 2008. 1.ª parte

A finales del pasado año 2012 aparece en las librerías la primera parte de El crac de 2008. La crisis que cambió el mundo. Aquí toman la palabra los empresarios, grandes y pequeños, que cuentan el día a día de la crisis que todavía arrastramos y que, al parecer, va para largo.

Nos hablan de sus empresas, de cómo comenzaron y de cómo fueron creciendo, hasta que llegó la gran depresión con sus graves problemas y de cómo tienen que luchar cada día para superarlos; de qué manera algunos han tenido que levantarse tras caer varias veces y todos, sin excepción, aportan posibles soluciones para superar esta dura etapa. A diferencia de los otros títulos, este cuenta con la inmediatez del presente, de lo que ocurre día a día, y resulta casi una crónica periodística, pues se habla del movimiento 15-M, del cambio de Gobierno, de la reforma laboral o de los recortes en el mismo momento que se están produciendo, lo que le aporta a la obra un incuestionable valor añadido. Tal vez por eso este título necesite el segundo tomo (de próxima aparición) que dé voz al mayor número posible de empresarios para que nos cuenten su experiencia y para que quede registrado como un nuevo testimonio para la Historia.

010_Àngel Font_Crac-2008… à suivre.

Share Button

Arturo Lorenzo:_Época de emociones_

El autor

En la 29.ª Feria del Libro de Huesca (2012) tuve la ocasión de asistir, entre otras, a la presentación de la novela de Arturo Lorenzo, Época de emociones, publicada por Pigmalión en su colección Narrativa.

Época de emociones

Me ha parecido una excelente novela, aunque me duele tener que decir que la editorial no ha estado a la altura de las circunstancias, porque debería haber puesto mayor cuidado en su edición: resulta evidente que no ha pasado por corrección, lo que me parece lamentable en un texto que atesora gran calidad  literaria.

Pero, por desgracia, suele ser moneda de uso corriente, así que, centrémonos en el texto.

La novela de Lorenzo retrotrae al lector a la época tardofranquista, donde unos personajes adolescentes masculinos contemplan un mundo que, aunque a veces no comprendan, les ofrece todas las posibilidades que entraña el despertar a la vida: todo les atrae, todo les sorprende, todo les emociona: la política, el sexo, el amor, la muerte a deshora de algún amigo…

Ahora, con el paso del tiempo, a mí me parece que aquello era lo normal, porque un corazón joven está dispuesto para muchas emociones a la vez y no todas provienen de la misma persona, de igual forma que la vida tampoco proviene sólo de una. [P. 138.]

A lo largo de la historia, David, el narrador, y los demás personajes irán creciendo, desarrollándose con el paso del tiempo y gracias a las experiencias vividas hasta que se planteen asumir al final sus responsabilidades como adultos, con el dolor que ello supone: dejar atrás aquellos años donde la acción primaba sobre la reflexión.

Resulta un tanto curiosa la estructura que Lorenzo ha querido darle a la obra, por cuanto que empieza con una serie de píldoras breves, como para vacunar al lector, aunque esta iconoclasia estructural, más que como vacuna, funciona como una droga que poco a poco te va atrapando y te hace caer en una deliciosa adicción de la que no quieres desengancharte.

—Oye [Luis Eduardo] Eduardo [Aute], tú que estás en esto, ¿te importaría echar un vistazo a los últimos poemas que he escrito, a ver qué te parecen?
—Cojonudos, tío, cojonudos.
—Pero, ¡si no los has leído!
—Por eso, tío, por eso. [P. 30.]

En el cuarto capítulo, «Leyendas del camino», aparecen personajes reales como elementos constituyentes del paisaje humano que envuelve a los protagonistas, desde Aute o Alaska, hasta Rosa Montero o Javier Conde, que, como los otros paisajes naturales que aparecen (desde el centro a provincias, desde la urbe al campo o a la playa), irán agregándose a su bagaje cultural.

Aprendices de todo, profesionales de nada, o de lo dicho, de las palabras que se nos resistían a darles la forma demoledora que queríamos. Porque en nuestra ignorancia operativa de las cosas queríamos hacer cosas con palabras: el amor, la revolución, el país salpicado de modernidad, de objetos libres, de mentes sanas sin la cortina de acero que pesaba sobre la vieja formación patriotera y monjil de la que proveníamos. [P. 145.]

El capítulo sexto, «La sombra del Apa» —el más largo—, constituye en sí una novela dentro de la novela, donde se concentra la acción: dos por el precio de una.

El libro requiere una lectura reposada, porque el registro del lenguaje obliga a ello, y se agradece. Se agradece que el autor no escriba para la galería —lo cual, a veces, suele aumentar las ventas, pero indefectiblemente rebaja la calidad—, sino que lo hace como para sí mismo, utilizando el máximo nivel cultural del que es capaz, y Arturo Lorenzo está capacitado de forma conspicua. No en balde está al frente del Instituto Cervantes de Lion.

Para mí ha resultado todo un delicioso descubrimiento, esta novela «lúbrica, ingeniosa, mordaz, irreverente» (contratapa) que, entre la melancolía y el fino humor, nos hace recordar una época que muchos recordamos como en blanco y negro.

Añado aquí una excelente reseña de Guillermo Busutil sobre Época de emociones.

…à suivre.

Share Button

Julián Casanova_Europa contra Europa_La lección que nunca daba tiempo a explicar

Durante la dictadura franquista (1939-1975) en las aulas de España había una lección de historia que nunca daba tiempo a explicar.

La historia se acababa en la guerra de la Independencia, último acto heroico del pueblo español, o, como mucho, llegaba a mencionarse el gran acto del caudillo: la salvación de la patria del contubernio judeo-masónico-comunista (tres en uno) y la consecución de 40 años de paz. La materia era larga y el curso se hacía corto, y nos quedábamos sin conocer esa última parte esencial de nuestras vidas que era —es— el siglo XX.

El resto del temario en la escuela y en el instituto se explicaba como se explicaba y pensábamos que, por ejemplo, todos los cristianos de la Edad Media cabían en Covadonga, de donde un buen día, bajo el mando de don Pelayo, salieron todos de vez para expulsar al infiel; o que los comunistas eran demonios rojos con una horca en una mano y una hoz y un martillo en la otra, y todos tenían cuernos y rabo y echaban fuego por la boca y por los ojos.

Andrés Sopeña Monsalve, en su obra El florido pensil. Memoria de la escuela nacionalcatólica (Barcelona: Ed. Crítica, 1.ª edición 1994) ironiza sobre aquella educación que recibíamos los españoles de la posguerra.

En 1976, cuando aún no había pasado un año de la muerte del dictador, recuerdo que en COU nocturno —aquel Curso de Orientación Universitaria que para otra cosa no sé si servía, pero para orientar, no— me dejó perplejo que mi profesora de historia mencionara la figura de Ramón Tamames, como uno de los mejores economistas e historiadores del momento, ¡«pese a ser comunista»!

La universidad, afortunadamente, ya fue otra cosa: se nos abrieron los ojos cuando aquel profesor de Historia Medieval nos preguntó:

—¿Quién os parece que era más español? ¿Un cristiano o un moro que llevaba viviendo en la península ocho siglos?

Algo cambió en nuestras cabezas adolescentes y decidimos aprender por nuestra cuenta la lección que nunca nos explicaron.

Ahora Julián Casanova acaba de publicar el libro que la resume, Europa contra Europa. 1914-1945 (Barcelona: Ed. Crítica, 2011. 258 páginas)

Julián Casanova, en la presentación de su obra el pasado 29 de abril en la Librería Anónima de Huesca, nos la resumió en un acto que tuvo tanto de clase magistral o de conferencia como de mera presentación. Entonces nos indicó a los asistentes la obligación que los historiadores deberían tener de salir con más frecuencia de las aulas a la calle para allegar la historia a los ciudadanos, con el propósito insoslayable de dar a conocer el pasado, porque ya se sabe por triste experiencia que, si no, estamos condenados a repetirlo… y más en el momento presente, cuando transcurrida la primera década del siglo XXI estamos atravesando una de las peores crisis europeas de los últimos tiempos. Y no solo económica, sino también —y sobre todo— social.

 

Casanova en su obra nos recuerda cómo se fue al traste en un abrir y cerrar de ojos el Antiguo Régimen que tan firmemente asentado se creía y las consecuencias traumáticas que el proceso acarreó: 40 millones de muertos y una Europa cuyas fronteras nadie reconocía.

Y con ello nos recuerda también lo mucho que cuesta conseguir la democracia y mantenerla, pero lo poquísimo que cuesta perderla.

…à suivre.

Share Button

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies