Etiqueta: Lengua

 

Oscensismos

El Diccionario de la lengua española de la Real Academia Española de la Lengua (antes, hasta la XXII edición, DRAE; ahora, DLE) indica con la marca Hues. (Huesca) los localismos oscenses, que llamo aquí ‘oscensismos’.

Para agruparlos a todos, resulta poco productiva la versión en papel, ya que llevaría mucho tiempo recorrer las cerca de 90 000 entradas que contiene la vigésima tercera edición —la última hasta la fecha— para entresacar las que lleven la mencionada marca; además, la versión en línea tampoco nos facilita la tarea, pues, aunque ahora se ofrecen algunas posibilidades más de búsqueda que en versiones digitales anteriores, no permite rastrear listados de palabras por las marcas de los lemas.

Para el profesional, el estudioso o, simplemente, el amante de la lengua, esta herramienta continúa presentando carencias de agilidad que, sin embargo, ofrecían dos versiones electrónicas particulares del antiguo DRAE: Dirae (Diccionario inverso de la Real Academia Española), y Goodrae.

Por desgracia, la RAE obligó a Sergio Abad (@sabad, en Twitter, el autor del Goodrae), a cerrar la página donde se podía acceder a las consultas, lo que llevó a efecto el pasado 1 de agosto de 2016; hoy, justamente, hace un año.

Una verdadera lástima, puesto que se trataba de un diccionario en el que todas las palabras que definían cada lema (incluyendo las marcas) estaban, a su vez, lematizadas; es decir, eran hipervínculos que enlazaban con los lemas que las definían.

Pero todavía funciona Dirae, que, según su autor, Gabriel Rodríguez Alberich, es «la herramienta en línea más avanzada para profundizar en el idioma español desde una perspectiva de la lingüística», y se actualiza de manera constante: al antiguo corpus de la vigésima segunda edición, ya le ha añadido el autor

Hemos realizado una búsqueda exacta en él de la expresión ‘Hues.’, lo que ha arrojado un total de 82 resultados que, después, he ordenado alfabéticamente.

He aquí los oscensismos devueltos:

abetuna

acaronar

acarrazarse

acirón

albada

artica

aveza

badallar

baga

bardoma

barza

bodollo

borrufalla

botrino

branca

brosquil

buega

cabal

cabalero

cabruna

cabruno

calivo

camal

camatón

canaula

cañuto

cargadal

carraza

churdón

cinarra

clamor

coairón

coca

conchesta

coscarana

cuairón

escalar

espuenda

estirazo

estozar

fabo

falordia

fato

fenal

fila

fizar

fizón

fraga

fulla

fusto

gabarda

garrabera

gasón

gayata

gleba

gorga

güeña

jitar

libón

ludria

lurte

manganeta

nafra

nafrar

niéspola

redol

ruello

sabaya

salagón

sangonera

segallo

sesentén

sisca

tempanilla

terreño

tocho

trémol

tremolín

vánova

vesque

vulturín

zolle

He guardado los vínculos a cada lema del Dirae , por si queréis consultar su significado.

… à suivre.

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La Fundación del Español Urgente (Fundéu), en YouTube

Cada vez que descubro algo parecido pienso que ojalá hubiéramos contado los que tenemos mi edad con tales recursos pedagógicos allá por los años sesenta y setenta.

¡Buen trabajo, Fundéu!

… à suivre.

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Chusé Inazio Nabarro: _Allí donde el viento sopla para agitar las hojas de los árboles_

Chusé Inazio Nabarro

Chusé Inazio Nabarro nació en Tauste (Zaragoza) el 30 de noviembre de 1962. Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Zaragoza, poeta y narrador, es profesor de Lengua y Literatura castellanas en Huesca y el autor más galardonado en lengua aragonesa.

En la actualidad es presidente del Consello d’a Fabla Aragonesa.

Ha publicado algunos libros de poemas, como A pelleta entre as barzas, II Premio Literario Val d’Echo (1983); O miraio de chelo, Premio Ana Abarca de Bolea (1985); A balada de o choben Billy, I Premio Literario Billa de Sietemo (1994); En esfensa de as tabiernas y atros poemas (1998) y Sonetos d’amor y guambra, Premio Ana Abarca de Bolea.

En 2001 la Diputación de Zaragoza le otorgó el Premio Pedro Saputo.

En prosa ha publicado Astí en do l’aire sofla ta sobater as fuellas de os árbols, Premio Arnal Cavero, 1990; Tiempo de fabas (1997); Chuan Galé (o cuaderno de tapas royas) (2003); Reloch de pocha, IV Premio Literario Ziudá de Balbastro de Nobela Curta, 2006.

También ha publicado algunos cuentos breves en libros colectivos, como Prebatina d’una falordia sin de fadas ni nanez, III Premio Literario Val d’Echo (1984), A lifara, I Premio Literario Bal de Xalón (1988), «Triptico de os tiempos de a postema», en Nuei de tiedas (1999), «Con as fuellas contatas como as balas», en Desde Aquí (1999), «Renaximiento», en Zaragoza, de la Z a la A (2003), «Os cuatre cantos de o cuculo», en La torre de papel (2003), «Cans e cochins», en Branquil d’a Cerdanya, (2007) y «M’estimarba más no fer-lo», en Capiscol (2008).

Se han traducido al castellano Tiempo de fabas, con el título de Malos Tiempos; Reloch de pocha, con el título de Reloj de bolsillo (Gara d’Edizions, col. Viceversa), al francés, con el título de Montre de poche (Gara France-Éditions de la ramonda) y al ruso, en 2008, como KAPMAHHbIE ЧACbI (Ed. ГAPAPOCCИЯ), donde va por la segunda edición, y ahora Joël Miró Lozano acaba de traducir al castellano Astí en do l’aire sofla ta sobater as fuellas de os árbols, también en la colección Viceversa de Gara d’Edizions, con el título de Allí donde el viento sopla para agitar las hojas de los árboles.

 

Allí donde el viento sopla...

Allí donde el viento sopla… es una novela coral cuyos personajes masculinos ―«los hombres‑árboles»― y femeninos ―«las mujeres‑arcilla»― viven felices en perfecta comunión con la naturaleza en el País de los Árboles, donde siempre es primavera.

El narrador principal, el Gran Árbol Padre, el Gran Árbol Tótem de los hombres árboles, observa las vidas de los miembros de esta tribu y nos las transmite con un lenguaje particular, que recuerda en ocasiones al tono épico de la poesía homérica por la manera de ligar los adjetivos a los sustantivos de forma inseparable: como en la Ilíada, por ejemplo, no se habla nunca de simples bueyes, sino siempre de «bueyes de tornátiles pies», por cuestiones de música y de métrica, pero también por razones obviamente expresivas, en esta obra de Chusé Inazio Nabarro tampoco suelen aparecer personajes u objetos sin sus atributos correspondientes: no son simples hombres‑árboles o mujeres‑arcilla, sino que son «hombres‑árboles de puntiagudas lanzas» o «mujeres‑arcilla de cuerpos lozanos». Incluso sus nombres son descriptivos, están llenos de significado y sugieren al lector civilizaciones lejanas en el tiempo o en el espacio: Abeja‑golosa, Olmo‑sabio, El‑que‑pinta‑en‑la‑corteza‑de‑las‑hayas, La‑que‑hace‑muescas‑en‑el‑barro…

«Desde aquel día ya no volvimos a ver a Junco‑que‑a‑la‑orilla‑del‑río‑se‑balancea, joven virgen de delgada figura.»

Tal vez el subdirector de La Voz de la Industria, don Basilio Moragas, de aspecto feroz y bigotes frondosos, personaje de El juego del ángel, de Carlos Ruiz Zafón, no hubiera publicado esta novela en su periódico, porque pensaba que «un uso liberal de adverbios y la adjetivación excesiva eran cosas de pervertidos y gentes con deficiencias vitamínicas». Aunque el lenguaje del Gran Árbol Padre nada tiene que ver con el registro periodístico, sino más bien con la expresividad de la prosa poética, que no solo afecta al magma léxico que desbordan sus páginas. También la sintaxis centrípeta, que coloca el verbo al final de la frase, evoca lenguas antiguas e incrementa el tono épico de la historia, que no está exenta de pinceladas de humor.

Esto en cuanto al lenguaje, porque el asunto también cumple con las reglas del subgénero épico: amor, aventuras, batallas contra la vecina tribu de los hombres‑estiércol y sus mujeres‑boñigas, leyendas puestas en boca de los propios personajes humanos, o de árboles o animales con quienes conviven en una armonía perfecta… hasta que el equilibrio se rompe cuando irrumpen en el bosque primigenio unos extraños animales metálicos de grandes pies negros y redondos que, dominados por una peligrosa tribu desconocida, comienzan a arrasarlo todo para construir el «recto camino de negro asfalto» que amenazaba con destruir «la recóndita ciudad de la selva primigenia».

♦♦♦

El hecho de que esta premiada novela se haya traducido precisamente ahora del aragonés al castellano responde, como toda traducción de una gran obra, a la necesidad de transmisión de cultura: si no se hubiera traducido muchos lectores jamás habrían tenido acceso a ella, porque el idioma aragonés, la fabla, es otra de esas lenguas minoritarias que quizá ya habría desaparecido si personas como Chusé Inazio Nabarro e instituciones como el Consello d’a Fabla Aragonesa que él preside no volcaran todos sus esfuerzos en mantenerla y dignificarla mediante la literatura.

à suivre.

 

 

 

 


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La fiebre editora de la RAE (y ASALE)

Hace poco me pasé por la librería Anónima de Huesca y me sorprendió descubrir en sus expositores una serie de nuevas publicaciones de la RAE (y ASALE) de las que no tenía noticia o, como decía un antiguo compañero de trabajo, no tenía «ni loción».

Se trata de ediciones nuevas de las últimas grandes obras editadas, a saber, la Gramática y la Ortografía, pero en formatos distintos: de lujo, básica, de bolsillo… Hay para todos los gustos.

Por qué precisamente ahora se produce esta avalancha de publicaciones y a qué fines responde es algo que merece una pequeña reflexión.

Teniendo en cuenta la atroz crisis por la que estamos atravesando en España en la actualidad no se entiende muy bien el fenómeno, ano ser que abramos nuestras mentes y demos con la palabra mágica: globalización.

Debemos pensar, como la RAE, que el mercado de habla hispana es inmenso y que no todos los países están sufriendo de la misma manera las consecuencias de este valle económico. Por ejemplo, solo en México existen cien millones de hispanohablantes, una golosina que hay que exprimir.

Lo que me parece un poco desproporcionado es el precio venal de salida al mercado (13 euros por la ortografía reducida), teniendo en cuenta que el organismo está subvencionado por el Estado y, concretamente esta edición, por una firma comercial —cuyo nombre no citaré—. Si de verdad el objetivo principal fuera divulgar conocimientos, el precio de venta del librito no debería sobrepasar los tres euros.

Pero manda el vil metal, como siempre.

A mí ya me parece bien que se note que hay movimiento, aunque debo reconocer que mi espíritu coleccionista se diluyó con las viejas cintas de vídeo y, dada mi actual situación laboral como freelance a temporadas, no puedo permitirme demasiados lujos bibliográficos.

Estoy haciendo sangre para el nuevo diccionario, cuya aparición está anunciada para el próximo año, que espero lo editen con un tamaño de letra lo suficientemente legible.

Gracias.

…à suivre.

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Se escriben con ‘b’

En mis horas de estudio de la nueva Ortografía de la lengua española (Madrid: RAE y ASALE, en colaboración con Espasa, 2010) me ha dado cuenta de que se sigue arrastrando un error en el enunciado —que parece una cantinela— que todos hemos oído en la escuela al aprender esta disciplina:

Se escriben con b […] las palabras que empiezan por… Se escriben con b […] las palabras que acaban por…

Y luego sigue: por las secuencias o por las terminaciones siguientes.

¿Cuál es el error? Pues en lo que he subrayado: no son las palabras las que se escriben con b, sino las secuencias fónicas.

En efecto, en la página 95 de la nueva Ortografía se puede leer:

[También] se escriben con b las palabras que presentan las terminaciones siguientes:

• Las palabras terminadas en -bilidad: amabilidad, debilidad, estabilidad, habilidad, posibilidad, sensibilidad, visibilidad. Excepciones…

… un momento: ¿visibilidad se escribe solo con b? Yo también veo una v al principio. Lo mismo ocurre con algunos ejemplos que da la propia obra:

Las palabras terminadas en -bundo (pág. 95): vagabundo

En los casos anteriores tendría que haber dicho: Las terminaciones de las palabras acabadas en -bilidad, -bundo, o Las secuencias gráficas finales como -bilibad, -bundo. Y sigue.

Las palabras compuestas cuyo primer elemento es bien o que comienzan con su forma latina bene (pág. 96): bienaventurado, bienvenida, benevolente

Aquí habría que haber dicho: El primer elemento de las palabras compuestas por bien o por bene.

Pasemos a la v (pág. 98):

Se escriben con v…

Las palabras que comienzan por (…) vice-, viz- o vi- (‘en vez de’ o ‘que hace las veces de’): vicegobernador [ejemplo mío]

Las palabras que terminan en (…) -‘voro/a (‘que se alimenta de’): herbívoro

Aquí lo estrictamente correcto hubiera sido, también, referirse no a las palabras, como vemos, sino a las secuencias fónicas.

Si lo de la b y la v hay quien no lo ve muy claro, pensemos en cuántos millones de hispanohablantes tienen problemas importantes para utilizar correctamente la s, la c y la z. En las páginas 129 y siguientes las Academias tratan de arrojar luz sobre esta oscura zona donde ceceo y seseo se combinan.

A este —para muchos— inextricable  mundo de sibilantes e interdentales varias la nueva Ortografía le dedica un total de ¡18 páginas 18! Y continúa con la cantinela:

Se escriben con s las palabras que empiezan / terminan por:

semi- (‘medio’ o ‘casi’): semicírculo

iso- (‘igual’): isósceles

-ésimo/a: centésimo, cienmilésimo

Se escriben con c ante e, i las palabras que empiezan / terminan por:

-encia: ausencia

-ancio: cansancio

-cial: superficial

-áceo: grisáceo

Se escriben con z las palabras que empiezan / terminan por:

-anza: enseñanza

Y podría continuar con más ejemplos donde habría que expresar de otra manera lo que se quiere decir. No parece que esta obra consiga la precisión ni la claridad que pretende en su declaración de intenciones, pero es lo mejor que tenemos y habrá que seguir estudiándosela.

Si esto parece rizar el rizo, a mí más me lo parece —por ejemplo— el que las Academias, con afán de simplificar, se inventen un nuevo sistema para representar los fonemas del español (pág. XLVII): no teníamos bastante con el alfabeto fonético de la Revista de Filología Española (RFE) ni con el alfabeto fonético internacional (AFI), «usados en la tradición hispánica durante décadas». Este último trata de recoger todos los signos para representar los fonemas de todas las lenguas, incluida la nuestra, y que, bajo mi punto de vista, nos hubiera venido mejor para representar todas las realizaciones fonológicas posibles de nuestra lengua. Todo sea en pro de la simplicidad. ;)

…à suivre.

Portada de la _Ortografía_ de Mateo Alemán de 1609

 

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