Etiqueta: Policíaco

¿quién ha sido?, que lo diga, que no le pasará nada…

 

Miguel Gardeta o la necesidad de escribir

Con tan solo 34 años, Miguel Gardeta Lordán ya ha publicado cuatro obras de narrativa: tres novelas y un libro de viajes. Sin embargo, si uno guglea un poco, descubre sorprendido que su nombre solo arroja ¡409 resultados! Tampoco lo busques en la Wikipedia porque es inútil: nadie se ha molestado en escribir una entrada sobre él. Entonces…

Miguel Gardeta

¿Quién es Miguel Gardeta Lordán?

Estudié aquí, en Huesca, Humanidades y el tercer año me marché de Erasmus: ­­yo había estudiado toda la vida inglés, pero solo quedaba la posibilidad de ir a Toulouse, así que me armé de valor y, sin saber decir «bonjour», me marché. La verdad que fue un antes y un después, porque regresé con la mente mucho más abierta. Después estuve otros tres años en Zaragoza estudiando Magisterio y, aunque había empezado también francés, al final lo abandoné y me especialicé solo en Inglés. Luego hice un máster de ELE (Español como Lengua Extranjera) en la Universidad Pontificia de Salamanca.

Básicamente, los estudios oficiales terminan allí, lo que pasa es que algunos años más tarde, mientras estaba escribiendo mi primera novela, _Cruce de fronteras_, me picaba el gusanillo y realicé un máster «online» de Criminología.

Luego comenzaste tu peripecia europea…

Efectivamente. Cuando acabé Magisterio, y después de hacer varias sustituciones durante el primer año, en vez de quedarme aquí haciendo interinidades, que hubiera sido lo lógico, decidí darle un giro de ciento ochenta grados a mi vida y marché a Londres a buscarme la vida con una mano delante y otra detrás: me marché sin trabajo, sin conocer a nadie, pero con la ventaja de que el idioma ya lo tenía más o menos dominado, y tuve la suerte de que eso sucedió antes de la gran oleada de españoles que se marcharon allí a trabajar, por lo que enseguida encontré trabajo, encontré piso… No tuve ningún problema en ese sentido.

Estuve trabajando un año y medio en Londres. Mi intención era, claro, trabajar de maestro de Español en Londres. Yo pensaba, inocente de mí, que un profesor de español iba a encontrar trabajo allí sin ningún problema ―envié currículums a todos los colegios―, pero solo encontré trabajo en una tienda de alimentación. Me equivoqué, pero no me arrepiento.

Después de estar allí año y medio, desde julio de 2011 hasta enero de 2013, decidí cambiar de aires y marché a Berlín. Allí estuve solo seis meses, hasta junio del 2013, porque allí enseguida me di cuenta de que sin el idioma no iba a hacer absolutamente nada. Estuve trabajando en un restaurante, aunque, como es lógico, no de cara al público, porque mis conocimientos de alemán eran escasos (en estos momentos se reducen al vocabulario de cocina básico).

Me hicieron comprender que sin alemán no iba a dar clases allí en la vida, así que me dije «Vuélvete a casa y así, por lo menos, trabajas de lo tuyo», así que volví y comencé la labor docente aquí en España, en Educación de la DGA [Diputación General de Aragón], haciendo interinidades. Fueron dos años maravillosos, porque tuve la gran suerte de que las interinidades fueron de año completo. Estuve en Villar del Cobo ―un pueblo de la sierra de Albarracín, provincia de Teruel― y luego aquí, en Zaidín, al lado de Huesca.

Y de Zaidín, al Nuevo Mundo…

Sí. El año pasado me surge la posibilidad de marcharme a EE. UU., esta vez a dar clases, con un programa de intercambio cultural, aunque, realmente, no existe ese intercambio; es decir, yo voy allí a dar clases, pero ningún americano viene a sustituirme aquí. No dejo escapar la posibilidad y ya llevo allí un año.

Con 34 años, ya cuentas en tu haber con cuatro libros. Parece que sientas una verdadera necesidad por escribir. ¿De dónde surge tu afición a la escritura?

La descubrí por casualidad. En los largos años de estudio, como te puedes imaginar, estuve trabajando en un montón de sitios ―zapaterías, tiendas…―. En el 2010 (no recuerdo el mes exacto), yo estaba trabajando en un supermercado, aquí en Huesca, y, sinceramente, es uno de los trabajos más aburridos que he tenido en mi vida. Entonces, una de las estrategias que yo tenía para que el tiempo pasara más deprisa, durante las tardes, sobre todo, era abstraerme, imaginarme una historia, una película nueva. Cada día mi mente reconstruía lo del día anterior e iba añadiendo más detalles, más cosas, y conforme los días se sucedían, el aburrimiento era cada vez mayor y, claro, esa historia iba creciendo. Una tarde que estaba aburrido en casa decidí empezar a escribir esa historia que yo ya tenía en la cabeza desde hacía varios meses; sin ningún objetivo concreto, sino, simplemente, por darle forma.

Me senté en el ordenador y lo escribí de cualquier manera. Lo releí, no me pareció mal del todo, así que continué escribiendo, con la suerte ―o la desgracia, depende de cómo se mire― que me picó el gusanillo. Cada vez necesitaba más y al final salió una historia completa, con planteamiento, nudo y desenlace.

En lo que escribes podemos rastrear alguna de las localizaciones y otros elementos de tu vida.

Esto que apuntas es una de las cosas que quería comentar. Aunque, por supuesto, en el caso de las novelas, se trata de ficción, dicen que los escritores escribimos sobre aquello que conocemos; en mi caso, como he viajado tanto y he vivido en tantos lugares, entonces ¿qué mejor que hacer un pequeño homenaje en cada uno de los libros a un lugar en el que haya vivido?

Tu primera novela es Cruce de fronteras.

Exacto, si no me equivoco, en octubre del 2012, ya estaba en la calle. Entonces yo estaba en Londres y vine a presentarla a Huesca para las fiestas del Pilar. _Cruce de fronteras_ se desarrolla en Toulouse, en Francia, donde estuve de Erasmus, y en Zaragoza, donde he estudiado y he vivido durante cuatro años. Luego, en _Sangre de rodeno_, que fue el tercer libro, aunque segunda novela, ubico la trama en Villar del Cobo y en Albarracín, donde estuve trabajando como maestro, y, por último, la trama de _En defensa de Plutón_ se desarrolla en Berlín, la ciudad donde radiqué durante mi estancia en Alemania. Por supuesto, tengo más ideas para futuras novelas en Londres, en Houston y en otros lugares: hay cuerda para rato.

En concreto, _Cruce de fronteras_ nació en un supermercado. Empecé a escribirla aquí, pero la terminé estando ya en Londres. Yo le tengo un cariño especial, tal vez por ser la primera. En verano del 2010 empecé a escribirla y en ella se desarrolla una historia de amor adolescente, pero, sobre todo, hablo de la guerra de Yugoslavia. En el libro incluyo incluso algunos recortes de periódico reales que hablaban de aquello, porque voy viendo en las noticias sucesos que nos recuerdan aquella terrible guerra. Recuerdo perfectamente la cara de estupor que se me quedaba cuando, a raíz de los procesos que se iban sucediendo en el Tribunal de la Haya, iba enterándome de la talla de los personajes de los que hablo. Esto me iba produciendo un desasosiego que dio lugar a la creación de una trama en la que iba relacionando esa historia de amor adolescente con la serie de los crímenes que se cometieron en aquella guerra, que yo creo que nadie que lea la novela puede quedar indiferente, no ya ante la guerra de Yugoslavia, sino ante la guerra como idea filosófica.

Cruce de fronteras

Luego, en 2014, publicas tu libro de viajes, Mi no spick London, y al año siguiente llega _Sangre de rodeno_, cuya acción se ubica en Albarracín, pero ese no era el título que habías pensado al principio.

En _Mi no spick London_ recojo algunas anécdotas que me han sucedido a lo largo de mis viajes. Es como una especie de diario donde comento las cosas curiosas que iba descubriendo o que ocurrían a mi alrededor.

Mi no spick London

Sangre de rodeno iba a llamarse _Perdiendo el rumbo_, porque el título me gustó, pero al final, hablando con mi editor y comentándolo con varias personas, parece que no tenía la fuerza necesaria, así que desaté una tormenta de ideas y, aprovechando que los pinares de rodeno se hallan en la sierra de Albarracín y que son una reserva natural increíble, impresionante ―a todo aquel que quiera visitarla, yo se lo recomiendo encarecidamente―, al final, qué mejor que incluir la palabra ‘sangre’, que siempre vende mucho, y luego ‘rodeno’, para que nadie se lleve a engaño de dónde está situada la trama; es tan sencillo como eso: _Sangre de rodeno_, Albarracín y asesinatos. También podría haberse llamado _Asesinato en Albarracín_, pero eso sería más adecuado para una novela de Agatha Christie.

Sangre de rodeno

De todas maneras, también las portadas de mis novelas indican qué es lo que va a encontrar el lector, y eso me gusta.

_En defensa de Plutón_ está recién estrenada. Es una novela que, por su estructura, me recuerda a algunas películas de Tarantino, como _Reservoir dogs_ o _Abierto hasta el amanecer_, porque se observan dos partes claramente diferenciadas…

Hombre, me gusta que me compares con Tarantino…

Sí, _En defensa_ es de este 2016. Se trata de otra novela de suspense donde también juego con el asesinato, aunque quizá en este caso es menos evidente lo que está sucediendo hasta el final. Lo envuelvo todo en un halo de normalidad hasta que la burbuja que se va creando explota y se descubre que nada de lo que aparentemente era normal lo es en realidad.

Me han dicho muchos conocidos que la primera parte, que ocupa noventa páginas, no tiene nada que ver con lo que había escrito hasta ahora porque permito que el lector se enamore de algún personaje y odie a otro. No se lo esperaban de mí; sin embargo, cuando lees el conjunto de la obra, te das cuenta de que esas noventa páginas son esenciales para comprender la historia y para meterte dentro de ella. Necesitas conocer a fondo a los dos personajes principales para poder ver después su evolución: dos jóvenes que tenían una vida más o menos ordenada se trasladan a la ciudad de Berlín donde experimentarán un cambio radical.

En cuanto al título, _En defensa de Plutón_, hay gente que no lo entiende, pero necesitas leer todo el libro para comprenderlo, porque yo juego con la idea de que en este mundo puede suceder cualquier cosa. Todos los días vemos noticias en el telediario en las que la realidad supera cualquier ficción. Parto de una idea absurda en apariencia, pero al final esa idea la convierto en verosímil, que es de lo que se trata.

En defensa de Plutón

En efecto, Miguel: de eso se trata, de ofrecer verosimilitud. Solo hay que leer algún cómic de superhéroes o escuchar el discurso de algunos políticos…

Claro. Todo el mundo acepta como algo normal, por ejemplo, que un chaval como Peter Parker, Spiderman, adquiera superpoderes de forma milagrosa a través de la picadura de una araña. Y, como estamos en Berlín ―no puedo dejar de decirlo―, Joseph Goebbels, el ministro de propaganda nazi, hizo famosa la frase de que la mentira, cuanto más grande sea, a fuerza de repetirla se convierte en una gran verdad, algo que ya sabían los griegos, pero Goebbels lo aplicó en pleno siglo XX.

Ahora sigue funcionando esta táctica en el mundo de la política: hay crisis, tú sabes que hay crisis porque sigue habiendo desahucios, gente que está buscando en los contenedores y los informes Pisa son horribles, sin embargo, en una ciudad como Huesca, tú vas por la calle y ves todas las terrazas de los bares llenas. Eso parece no concordar demasiado, pero como todos los días están repitiendo por la televisión que hay crisis, todo el mundo vive asustado con esa idea, pero no se comportan como correspondería. Antes la gente protestaba quemando contenedores o, incluso, desatando guerras civiles, pero ahora parece que nos estamos civilizando, aunque eso ya lo decíamos después de la primera guerra mundial, de la que los que la vivieron decían que era «la guerra para terminar con todas las guerras». Luego llegó la segunda guerra mundial, y parece que aprendimos la lección porque aquello de los campos de concentración nos dejó muy tocados. Pero en la década de los noventa apareció un personaje tétrico en la antigua Yugoslavia, Slobodan Milošević, El Carnicero de los Balcanes, que hizo exactamente lo mismo que Hitler; y, mientras, Europa miraba para otro lado porque pensaba que aquello no podía estar pasando y cuando quisieron reaccionar ya era demasiado tarde.

Has publicado cuatro libros y los cuatro en la Editorial Pirineos de Huesca.

Sí. Cuando empecé con _Cruce de fronteras_ la envié a muchas editoriales, pero es muy difícil entrar, no ya por la puerta grande, sino por cualquier tipo de puerta. Tú ya sabes cómo funciona el mundo editorial, igual que el mundo del cine, el de la canción o el del fútbol: si tienes padrino te bautizas; hoy hasta Belén Esteban ha publicado un libro (otra cosa es que lo haya escrito). Ninguna editorial se dignó contestarme, lo que me dejó un poco tocado porque uno espera un mínimo de cortesía, pero no recibí ni un simple «Gracias, ya lo miraremos», o «No nos interesa», lo que en otros lugares no es una cosa común. He tratado de ponerme en contacto con editoriales en Estados Unidos, ahora que estoy allí, y con agentes literarios, y todos te contestan; para bien o para mal, pero todos tienen la deferencia de contestarte.

La Editorial Pirineos se molestó en contestarme y en decirme «Adelante». Al menos te ofrecen la posibilidad de la autoedición, que es a lo que los escritores que están empezando pueden aspirar. Es una editorial pequeña que no puede arriesgar demasiado ―claro, no van a pillarse los dedos―, pero si ven que algo puede ser interesante y saben que tú estás dispuesto a moverte por las ferias para vender tus libros, pueden llegar a un acuerdo. Por eso sigo con ellos. Tal vez me falta algo de promoción porque, realmente, fuera de Huesca no soy nadie.

Espero que esta entrevista contribuya a solucionar en parte ese problema. A ver si dentro de unos meses el buscador de Google arroja una cifra mayor de resultados si uno escribe en el campo correspondiente tu nombre y tus apellidos: Miguel Gardeta Lordán.

Share Button

_La noche de los peones_, de Esteban Navarro: la dura partida de la verdad

… somos peones en un tablero de ajedrez (…) Avanzamos y avanzamos sin poder retroceder y nuestro destino es llegar a la meta para poder ser lo que queramos (…) Nosotros nacemos peones y peones moriremos. En el camino lento hacia nuestro destino nos flanquearán las demás piezas de la vida, pero paso a paso iremos tomando posiciones. No queda más remedio que detenernos o avanzar, no podemos recular ni volver al principio.
Esteban Navarro: _La noche de los peones_

Esteban Navarro: _La noche de los peones_

Esteban Navarro cuenta en su haber son un buen puñado de novelas de las cuales solo dos, La casa de enfrente y La noche de los peones, han visto la luz en el soporte tradicional del papel.

Integrante de la «generación Kindle», ha logrado abrirse camino mediante una nueva tecnología que le ha permitido llegar a los lectores de habla hispana de todo el mundo. La casa de enfrente obtuvo tal éxito de ventas en amazon.com que el propio director ejecutivo, Jeff Bezos, decidió leerla.

10-Esteban Navarro-casadeenfrente

Gracias al éxito conseguido con esta novela, diferentes editoriales comenzaron a interesarse por su obra, que ahora está comenzando a imprimirse en papel, como es el caso de La noche de los peones, una novela de intriga en la que sus dos principales protagonistas, Andrés Hernández Mancilla, policía veterano de 45 años, y Diana Dávila, joven policía en prácticas de 21, tendrán que rememorar el pasado a raíz de un suceso: Miguel Ángel Urquijo Cañas, amigo de la infancia de Andrés, y de la misma edad, con quien no se veía desde hacía muchos años, muere de un enfisema pulmonar en la sala de urgencias del Hospital San Jorge, de Huesca, pequeña ciudad en la que están ejerciendo su profesión ambos policías.

Durante el turno de noche que están cubriendo, Andrés y Diana llegarán a desentrañar las misteriosas razones que llevaron a Miguel Ángel a morir en esa plaza tras haber caminado siempre por el filo de la navaja: una vida de delincuencia a la que los excesos con las drogas pondrán un triste fin.

Escrita en tono realista, el autor se muestra como un excelente contador de historias, algo que en no pocas ocasiones uno echa de menos, pues muchos autores, preocupados acaso más en el cómo ―en la literariedad, en las formas―, dejan de lado el qué, es decir, el asunto.

Una historia perfectamente urdida que le sirve a Esteban Navarro para repasar algunos acontecimientos de la intrahistoria reciente de este país, como el caso del Nani, Santiago Corella Ruiz, delincuente desaparecido tras ser interrogado en la Dirección General de Seguridad durante la Transición, la irrupción en 1984 de la terrible enfermedad del sida o los demoledores efectos que las drogas causaron en toda una generación que navegaba con rumbo incierto por las agitadas aguas de una incipiente democracia española.

Esa noche, serán los peones quienes dominen el tablero sobre el cual Esteban Navarro despliega una dura partida entre los personajes principales: la partida de la verdad.

Pero la partida no ha acabado, porque el inagotable autor ya tiene lista otra novela con los mismos personajes, y estamos deseando que aparezca.

Esteban Navarro (Moratalla, Murcia, 1965) lleva atesorados unos cuantos premios literarios, entre los que se encuentra el I Premio de Novela Corta Katharsis, por su novela El reactor de Bering, o el I Premio del Certamen de Novela San Bartolomé-José Saramago, con El buen padre y, aparte de los títulos mencionados, es autor de Diez días de julio, El buen padre, Quimera, El lodo mágico, Los fresones rojos y Los ojos del escritor, todas ellas en formato electrónico.

 

10-Esteban Navarro-elreactordebering

 

 

010-Esteban Navarro, en Santos Ochoa

Con Esteban, en la librería Santos Ochoa, de Huesca (10-10-2013)

… à suivre.

10-Esteban Navarro-nochepeonesdedicada

NAVARRO, Esteban: La noche de los peones; Barcelona: Ediciones B, 2013.

 

 

Share Button

_Angelitos Negros_, de José Luis Galar: el bolero de los espías

José Luis Galar Gimeno nació en Zaragoza, en 1965, y su formación está relacionada con el turismo y la sociología, pero su pasión es la literatura, ya que desde 1998 ha conseguido publicar un puñado de novelas. Se dio a conocer con Muerte en un cabaret (Zaragoza: Egido Editorial, abril de 1998), a la que le siguieron La isla de los pelícanos (id., 1999), El agua que no moja las manos (id., 2000), La red del pescador (Zaragoza: Leyere Ediciones, 2004), reeditada varias veces, y La frontera dormida (Barcelona: Destino, 2008).

010_J. L. Galar_Muerte en un cabaret

010_J. L. Galar_La isla de los pelícanos

010_J. L. Galar_La red del pescador

010_J. L. Galar_La frontera dormida

En 2011 vuelve a publicar en Destino Angelitos Negros.

Se trata de una novela de espías e intrigas internacionales que supone una ucronía, una reconstrucción de la reciente historia española sobre datos hipotéticos que toma como punto de partida la guerra del Golfo de y que va generando una trama muy bien urdida en la que España se implica en un golpe de Estado en un pequeño país imaginario de África, Bataba, bajo cuyo suelo aguarda una inmensa reserva de petróleo a la que desea acceder a toda costa para poder hacer frente en el futuro a la demanda energética nacional.

Tanto los personajes —incluyendo el presidente del Gobierno— como los hechos descritos son ficticios, excepto los estrictamente históricos, como indica el propio autor en nota al final del libro, aunque la solidez de la trama acaba confiriéndole a la historia los visos de verosimilitud necesarios para que el lector se quede pegado a la historia y desea que esta avance, porque Galar consigue mantener la tensión hasta el final con la maestría que confiere ejercer el oficio de escritor.

Los retratos de los personajes están bien conseguidos, así como la etopeya de cada uno de ellos, cuya evolución acompasa el ritmo de los acontecimientos: están especialmente logrados tanto el proceso de blindaje moral de Lucas Sastre (alumno de Antropología captado por los servicios de inteligencia) ante las actividades que tendrá que desarrollar a cambio de un apetitoso jornal, como el hastío progresivo hacia el que se precipita Julio Flores-Westenfarg, miembro experimentado y mentor de aquel, al no encontrarle justificación ética a las turbias actividades oficiales que lleva desarrollando durante años y que acabarán volviéndolo algo neurótico.

La ambientación es precisa: desde el Ritz de Madrid, donde Viñas, jefe del espionaje, capta a Lucas, hasta los tugurios de Port Said, o los barrios o la embajada española de El Cairo, un tablero de operaciones que servirá para enmarcar perfectamente la acción que irá in crescendo hasta el final.

Tal vez choque un poco la práctica ausencia de escenas de erotismo que tanto suelen prodigarse en las historias de espionaje —no puede uno sustraerse a pensar en las bellezas que siempre rodean a 007—, aunque, de cualquier manera, ello no es un requisito indispensable para elaborar una buena novela de acción, como lo es Angelitos Negros, de José Luis Galar, salvo que se busque un objetivo puramente crematístico.

 

010_J. L. Galar_Angelitos Negros

El autor está ahora metido de lleno en su primer poemario que me cupo el placer de revisar, y que en su día hablaré aquí de él, aunque ya os puedo adelantar que es excelente.

José Luis Galar

José Luis Galar

… à suivre.

 

Share Button

_La mirada del bosque_, de Chesús Yuste: Al rescate de la verde Erin

ojo avizorPoco antes de que los ministros de economía europeos decidieran «rescatar» Irlanda asistí a la presentación de la que se puede considerar opera prima de Chesús Yuste en el mundo de la literatura: La mirada del bosque (Paréntesis Editorial. Colección Umbral. Sevilla. 2010).

Se trata de una novela policíaca enmarcada en aquel país, hacia el que el autor se siente «muy atraído», como él mismo declara en su blog Innisfree, que está dedicado a todo lo que tiene que ver con la verde Erin.

La mirada del bosque nos remite a las novelas de Agatha Christie, aunque el autor se siente más identificado con Andrea Camilleri, creador del comisario Montalbano, y nos devuelve el gusto por el uso de la sagacidad, de la inteligencia para resolver un caso y se aleja de las técnicas C.S.I. (Crime Scene Investigation) y de la Internet, que tanto importa en la trilogía de Stieg Larsson.

Para ser su primera novela, sorprende el buen manejo de la técnica narrativa del autor, quien utiliza con acierto los recursos del género, consiguiendo mantener el suspense hasta el final.

La acción se desarrolla en un pequeño pueblo del condado de Donegal, Ballydungael, donde sus pocos habitantes llevan una vida tranquila, hasta que se encuentra el cadáver de Emily, la cartera.

Comienza en este punto la trama, que el autor sitúa en el momento del referéndum celebrado en la isla para la firma del tratado de Maastricht (o Mastrique, si se quiere ser más castizo), es decir, en febrero de 1992. Y este momento no está escogido al azar, sino que le sirve a Yuste para retratar la sociedad irlandesa y le da pie para abrir las puertas de su historia reciente y analizar el carácter abierto de sus gentes, tal vez más parecido al mediterráneo que al británico.

En cuanto a los personajes, el autor sacrifica un tanto la descripción de algunos de ellos en beneficio de la agilidad de la trama, aunque consigue con unas cuantas pinceladas retratarlos con precisión y, concretamente, el de la víctima evoluciona a medida que avanza la novela y llega a ser, al final, más complejo de lo que al lector pudiera parecerle en un principio.

El resto de los personajes, todos habitantes del pueblo (excepto el inspector O’Hara), cumplen a la perfección con su papel de tirar de la historia. Las fuerzas vivas de Ballydungael, compuestas por: el alcalde, comerciante local de prestigio; su mujer, locutora de radio; el cura, católico, of course; la maestra, quien precisamente suele escribir novelas policíacas; y la nueva doctora, ayudarán al sargento Duffy, de la policía irlandesa —la Garda—, a resolver el caso. Ellos integran ‘El club de los miércoles’, día en que se juntan a cenar para comentar los acontecimientos locales y todo tipo de cuestiones, amén de hablar sobre novela negra, uno de sus temas favoritos, aunque ahora tendrán que enfrentarse con un caso real. Sus pesquisas serán cruciales en la resolución del caso.

En un determinado momento de la presentación, el propio autor se dirigió al auditorio congregado para solicitar el envío de sugerencias a través del blog mellizo de la novela, para desarrollar alguno de los protagonistas en posibles futuras entregas. Alguno de los personajes principales, e incluso incidentales, como, por ejemplo, un pintor jipi —o hippy, si se quiere ser más anglosajón— que trae de cabeza a las señoras del pueblo; el mismo inspector O’Hara, de carácter algo pusilánime, aunque firme en el ejercicio de sus funciones; o una druidesa cuyo especial poder de percepción de las señales del bosque será fundamental para descubrir al culpable, sin duda alguna pueden darle al autor mucho juego.

Adquirí un ejemplar y le pedí a Chesús Yuste que me lo firmara, a lo que accedió muy amablemente, y en esa dedicatoria él mismo definió La mirada del bosque como una «aventura cotidiana de intriga, humor y magia irlandesa».

…ar aghaidh [à suivre].

Share Button

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies