Etiqueta: RAE

 

Se escriben con ‘b’

En mis horas de estudio de la nueva Ortografía de la lengua española (Madrid: RAE y ASALE, en colaboración con Espasa, 2010) me ha dado cuenta de que se sigue arrastrando un error en el enunciado —que parece una cantinela— que todos hemos oído en la escuela al aprender esta disciplina:

Se escriben con b […] las palabras que empiezan por… Se escriben con b […] las palabras que acaban por…

Y luego sigue: por las secuencias o por las terminaciones siguientes.

¿Cuál es el error? Pues en lo que he subrayado: no son las palabras las que se escriben con b, sino las secuencias fónicas.

En efecto, en la página 95 de la nueva Ortografía se puede leer:

[También] se escriben con b las palabras que presentan las terminaciones siguientes:

• Las palabras terminadas en -bilidad: amabilidad, debilidad, estabilidad, habilidad, posibilidad, sensibilidad, visibilidad. Excepciones…

… un momento: ¿visibilidad se escribe solo con b? Yo también veo una v al principio. Lo mismo ocurre con algunos ejemplos que da la propia obra:

Las palabras terminadas en -bundo (pág. 95): vagabundo

En los casos anteriores tendría que haber dicho: Las terminaciones de las palabras acabadas en -bilidad, -bundo, o Las secuencias gráficas finales como -bilibad, -bundo. Y sigue.

Las palabras compuestas cuyo primer elemento es bien o que comienzan con su forma latina bene (pág. 96): bienaventurado, bienvenida, benevolente

Aquí habría que haber dicho: El primer elemento de las palabras compuestas por bien o por bene.

Pasemos a la v (pág. 98):

Se escriben con v…

Las palabras que comienzan por (…) vice-, viz- o vi- (‘en vez de’ o ‘que hace las veces de’): vicegobernador [ejemplo mío]

Las palabras que terminan en (…) -‘voro/a (‘que se alimenta de’): herbívoro

Aquí lo estrictamente correcto hubiera sido, también, referirse no a las palabras, como vemos, sino a las secuencias fónicas.

Si lo de la b y la v hay quien no lo ve muy claro, pensemos en cuántos millones de hispanohablantes tienen problemas importantes para utilizar correctamente la s, la c y la z. En las páginas 129 y siguientes las Academias tratan de arrojar luz sobre esta oscura zona donde ceceo y seseo se combinan.

A este —para muchos— inextricable  mundo de sibilantes e interdentales varias la nueva Ortografía le dedica un total de ¡18 páginas 18! Y continúa con la cantinela:

Se escriben con s las palabras que empiezan / terminan por:

semi- (‘medio’ o ‘casi’): semicírculo

iso- (‘igual’): isósceles

-ésimo/a: centésimo, cienmilésimo

Se escriben con c ante e, i las palabras que empiezan / terminan por:

-encia: ausencia

-ancio: cansancio

-cial: superficial

-áceo: grisáceo

Se escriben con z las palabras que empiezan / terminan por:

-anza: enseñanza

Y podría continuar con más ejemplos donde habría que expresar de otra manera lo que se quiere decir. No parece que esta obra consiga la precisión ni la claridad que pretende en su declaración de intenciones, pero es lo mejor que tenemos y habrá que seguir estudiándosela.

Si esto parece rizar el rizo, a mí más me lo parece —por ejemplo— el que las Academias, con afán de simplificar, se inventen un nuevo sistema para representar los fonemas del español (pág. XLVII): no teníamos bastante con el alfabeto fonético de la Revista de Filología Española (RFE) ni con el alfabeto fonético internacional (AFI), «usados en la tradición hispánica durante décadas». Este último trata de recoger todos los signos para representar los fonemas de todas las lenguas, incluida la nuestra, y que, bajo mi punto de vista, nos hubiera venido mejor para representar todas las realizaciones fonológicas posibles de nuestra lengua. Todo sea en pro de la simplicidad. ;)

…à suivre.

Portada de la _Ortografía_ de Mateo Alemán de 1609

 

Share Button

El léxico del arte del blasón

En los enlaces recomendados del mes añadí uno al DIRAE, Diccionario inverso de la Real Academia.Un diccionario inverso es una herramienta extraordinaria, si se sabe utilizar, porque, además de poder usarse como cualquier diccionario electrónico, es decir, insertando un término para que aparezcan sus significados, también permite realizar búsquedas temáticas. La herramienta te devuelve todas las entradas del  diccionario en las que aparece la secuencia grafémica que se propone.

Casualmente, estaba realizando un trabajo recreativo, describir el escudo de la Peña Alegría Laurentina de Huesca para el programa de las fiestas que se avecinan en honor de San Lorenzo, cuando se me ocurrió usar el DIRAE para saber todos los términos relacionados con la heráldica que recoge el Diccionario de la lengua española, en su versión digital.

Bajo el tema Herald. aparecieron un total de 239 términos

Aquí están los resultados obtenidos:

abismado

abismo

acamado

aclarado

acolar

acompañar

acornado

acostado

aculado

adestrado

adiestrado

adjurado

adosar

afrontado

águila

aguilón

anillado

anulete

apuntado

argén

arma

armiño

arrancado

aspa

aspado

azur

banda

barra

barrado

bastón

besante

bezante

billetado

billete

blao

bordadura

bordura

brisura

burel

cabrio

caldera

calzado

campaña

campo

cantón

cantonado

capa

capelo

caperuzado

capirotado

cargado

cargar

carnación

cartela

cartelado

casco

castillado

castillo

caudado

caudato

chaperonado

cheurón

cimera

cinta

clarinado

collar

color

compón

componado

concha

contornado

contraarmiños

contrabandado

contracuartelado

contrafajado

contraflorado

contrapalado

contrapasar

contrapotenzado

contraverado

contraveros

corazón

cordado

corona

coronel

cortado

cotiza

cotizado

cramponado

crecal

creciente

crista

cruz

cruzado

cuartel

cuartelar

danchado

dantellado

delfín

dentado

dentellado

descargadas

desmembrado

diademado

diapreado

difamado

divisa

divisar

dragante

dragonete

ebrancado

ecotado

encajadas

encaje

endentado

enfilado

englandado

englantado

engolado

enguichado

entado

entretenido

escacado

escaque

escudo

escusón

esmalte

explayada

faja

fijado

filete

filiera

flanco

flanqueado

flanquís

flordelisar

florlisar

florón

francocuartel

frange

frangle

frete

fusado

fuselado

fuso

fustado

globo

goles

gules

haute

huso

jaquel

jaquelado

jefe

jirón

jironado

lambel

lambeo

lambrequín

lis

lisonja

lleno

lobo

lunel

malla

mano

mantel

mantelado

mantelete

manto

marino

mariposado

mazonado

membrado

merleta

metal

mixtión

moleta

montante

mortero

moviente

mueble

mundo

naciente

natural

orla

orlar

oro

pal

palado

palizada

palo

palón

panela

papelonado

partido

pasante

pasmado

paté

pavo

pendiente

pendón

perchado

perla

pieza

pila

pira

plata

potenza

potenzado

punta

puntillado

punto

púrpura

rodete

roel

roquete

rumbo

rustro

sable

sautor

sinoble

sinople

sobreltado

sol

soporte

sotuer

tablero

tallado

tenante

timbre

toro

torre

torreado

tortillo

trechor

vergeta

vero

virol

El magma léxico especializado del arte del blasón siempre me ha fascinado. Si deseáis saber más, os dejo este enlace, donde todavía aparecen más términos, aunque seguro que no están todos. Y es que ya se sabe: no hay diccionario perfecto.

…à suivre.

Share Button

Las siglas. 3.ª parte: lectura y escritura

Abordo en este espacio que le concedo a mi otium litteratum la tercera entrada sobre las siglas, que se refiere a los problemas que nos presentan su lectura y su escritura.

Tanto la OLE2010[1] como la OOTEA[2] coinciden en las distintas posibilidades de lectura de las siglas, atendiendo a la naturaleza de los componentes que las forman y a la secuencia gráfica que resulta de ellos.

Básicamente podemos reducir estas posibilidades de lectura a tres: por deletreo, por silabeo o mediante una combinación de ambos procedimientos.

José Martínez de Sousa ya aborda el problema de su lectura cuando establece una clasificación entre siglas silábicas, cuando pueden leerse como una palabra normal, y consonánticas, aquellas cuya lectura solo sea posible mediante el deletreo, «aunque comprendan alguna vocal» (OOTEA, p. 211).

En el caso de las siglas leídas mediante el deletreo, la nueva Ortografía explica que cada uno de los componentes que la integran conserva su acento prosódico (c. V.3.3.2, p. 580): DNI [dé-éne-í][3]. A cada letra, en este caso, debe darse el nombre que le corresponde, sin tener en cuenta su valor fonológico. Si está compuesta solo por vocales es posible realizar dos lecturas: OEA [oéa], [ó-é-á]. En este caso, lógicamente, su lectura podrá variar dependiendo de las distintas áreas hispanohablantes: TV [té-bé], [té-úbe].

En un cuadro de información adicional nos informa la OLE2010 (p. 581) que si la sigla que se deletrea total o parcialmente es de uso generalizado, «a menudo se traslada a la escritura su pronunciación, dando lugar a una nueva palabra»: cederrón < CD-ROM. A las siglas que comienzan por s- seguida de consonante se le incorpora «normalmente» una e protética: SGAE [esgáe]. Para la lectura concreta del ejemplo PSOE [pe-sóe], las Academias consideran que se da un caso de combinación de deletreo y silabeo, en vez de considerar que, para poder silabear se le añade una e epentética, como opina Martínez de Sousa, quien también observa la posibilidad de que, en estos casos, simplemente no se pronuncie la inicial [sóe] (OOTEA, p. 216).

En cuanto a las siglas leídas por silabeo observa OOTEA que a veces «es preferible deletrearlas, con objeto de no confundir al oyente»: FITP [éfeítépé], no [fítp][4]. Como vimos en la entrada anterior, este tipo de siglas las Academias lo denominan acrónimos, que se leen como cualquier palabra (RAE [rráe], FIFA [fí.fa]), aunque sus componentes representen distinto valor fonológico en la expresión originaria: AFORE [afóre], por Administradora de Fondos para el Retiro: la R en esta sigla es vibrante simple y en la expresión compleja es múltiple. El acento prosódico suele recaer aquí en la penúltima sílaba, porque, para las Academias, «la mayoría de las palabras españolas acabadas en vocal son llanas», pero para Martínez de Sousa (OOTEA, p. 216), que también constata este hecho, la razón es, simplemente, que «ninguna sigla lleva tilde»; este además precisa que también son llanas si acaban en n, en m o en s, «salvo que a estas letras les preceda otra consonante: IFALS [ifáls]» (International Federation of Arts, Letters, and Sciences), aunque hay excepciones si terminan en -m, como INEM [iném]; y son agudas cuando acaban en consonante que no sea n o s, como IATUL [iatúl] (International Association of Scientific and Technological).

Si las siglas leídas por silabeo han sido incorporadas desde otra lengua, sigue diciendo OLE2010 en la página 581, puede también conservar su acento etimológico: láser. Este ejemplo ―un acrónimo para las Academias, admitido ya en el DRAE92[5]―, no se ajusta al concepto que de siglas tiene Martínez de Sousa, sino al de siglónimos. La distinta consideración que los acrónimos reciben en una y otra obra queda explicada en la anterior entrada sobre la definición de las siglas.

Las Academias también explican la prosodia para otros casos concretos: si en la formación de la sigla se incluyen cifras u otros signos (siglas alfanuméricas, para Sousa), suele deletrearse la parte alfabética y nombrarse la cifra o el signo (MP3 [éme-pé-trés], I+D [í-mas-dé][6]), que pueden ser «seleccionados únicamente por su equivalencia fonética»: P2P, peer two (to) peer, ‘de igual a igual, entre iguales’ (OLE2010, p. 582).

La nueva Ortografía señala finalmente que puede desarrollarse en la lectura la expresión compleja de la que procede «(…) cuando la sigla no es muy conocida o su finalidad principal es ahorrar tiempo y espacio en la escritura»: RAE [rráe] o Real Academia Española. También, lógicamente, podremos realizar la lectura de todas las siglas desarrollando todo el sintagma al que hacen referencia sea cual fuere su composición, aunque esto no lo indique la OLE2010.

En cuanto a su escritura el parecer de las Academias ha cambiado respecto a lo que todavía recoge el DPD (Diccionario panhispánico de dudas) en su versión digital s. v. ‘sigla’:

Las siglas se escriben hoy sin puntos ni blancos de separación. Solo se escribe punto tras las letras que componen las siglas cuando van integradas en textos escritos enteramente en mayúsculas: memoria anual del c.s.i.c.

Ahora en el c. V.3.3.4, «Ortografía y otras normas de escritura» (OLE2010, p. 583) dice:

a) En la actualidad, las siglas se escriben sin puntos ni blancos de separación, incluso cuando se integran en textos escritos enteramente en mayúsculas: CALENDARIO FISCAL PARA EL PAGO DEL IRPF.

Las Academias hacen suya la consideración que bajo forma de crítica expone OOTEA en la página 212, que considera la norma expresada en el DPD como carente de uso y de sentido.

Hay coincidencia en ambas obras, OLE2010 y OOTEA, en cuanto a que las siglas no deben llevar nunca tilde pero encontramos una gran divergencia de pareceres en cuanto al tipo de letras que deben representarlas. OLE2010 sigue insistiendo en que deben escribirse siempre enteramente en mayúsculas «las siglas cuya representación gráfica impide su lectura secuencial» (siglas propias, en la denominación de Sousa). Insiste y abunda en ello en la página 510 cuando habla del uso de las mayúsculas y minúsculas para formar siglas, porque «su escritura característica enteramente en mayúsculas (…) permite distinguir con claridad las siglas del léxico común (…)». Aquí es consecuente con lo que se dice en el DPD, pero para Sousa, aunque no rechaza su escritura con mayúsculas, es mucho más conveniente escribir este tipo de siglas en versalitas porque «en una página donde aparezcan varias siglas, la presencia de tantas mayúsculas juntas desestabiliza la visión ponderada del resto de la página, en el que las mayúsculas son solo esporádicas normalmente» (OOTEA, p. 212).

Sobre las letras versalitas quiero hacer aquí un comentario que me parece importante. Mientras que el DRAE, en su versión electrónica, define a la versalita como «Mayúscula igual en tamaño a la minúscula de la misma clase» la nueva Ortografía (p. 447) considera a esta letra como «una variante tipográfica de carácter híbrido, caracterizada por presentar la misma forma que la mayúscula con una altura similar a la de la minúscula». Hasta ahí, bien, pero a renglón seguido añade:

A pesar de su apariencia, la versalita es una variante estilística de la letra minúscula por lo que, al utilizar la versalita, debe mantenerse la mayúscula inicial en aquellas palabras que la requieran (…) [subrayado mío].

Esto equivale a decir que la versalita, si no malentiendo, es una letra minúscula (¡?), lo que chocaría frontalmente tanto con la definición del DRAE como con la definición que ofrece la OOTEA[7], para la que las versalitas «siguen siendo mayúsculas, no se olvide(…)» (p. 212).

La lexicalización de los acrónimos —en el sentido académico del término— implica que se escriban como cualquier palabra normal: con inicial mayúscula y el resto en minúsculas, cuando son nombres propios (Unicef), o enteramente en minúsculas, cuando son nombres comunes (opa, tac). Los dígrafos que se integran en las siglas conservan la mayúscula únicamente en la primera grafía.

Al «Uso combinado de mayúsculas y minúsculas en siglas y acrónimos» le dedica la OLE2010 un punto aparte (c. IV, 4.3.1), donde observa que cada vez es más frecuente esta mezcla, pese a que «la norma tradicional prescribe su escritura enteramente en mayúsculas» (p. 511). Este tipo de formaciones híbridas son muy comunes, según Martínez de Sousa, en las siglas impropias y dice que «se debería elegir un criterio por parte de todos los periodistas, traductores y escritores, con objeto de introducir coherencia interna en el sistema de la escritura de la lengua» (OOTEA, p. 213). Tal vez esa función también debería haberla hecho suya la asociación de Academias, que se limita a decir más abajo que ese uso excepcional «resulta admisible».

Al respecto de la división al final de línea de las siglas propias también existe discrepancia entre la OLE2010 y la OOTEA. Las Academias insisten en que «sea cual sea su lectura, las siglas escritas enteramente en mayúscula nunca deben dividirse con guión final de línea». Esta afirmación sigue sin estar justificada. Sousa en cambio no «ve razón alguna para no poder dividir UNES- / CO, como, cuando se escribe con solo mayúsculas, se pueden dividir ACA- / DE- / MIA, CO- / MAN- / DO, etcétera» (OOTEA, p. 115).

à suivre.


[1] RAE y ASALE, Ortografía de la lengua española (Espasa, Madrid, 2010).

[2] José Martínez de Sousa, Ortografía y ortotipografía del español actual (Trea, 2.ª ed., Gijón, enero 2008).

[3] Si no se indica lo contrario, todos los ejemplos son de OLE2010, aunque aparezcan aquí sin entrecomillar y sin ninguna otra marca ortotipográfica. No desarrollo aquí las siglas cuyo significado es sobradamente conocido.

[4] Esta sigla puede tener varios desarrollos, como Federazione Italiana Tradizioni Popolari, Firearms Instructor Training Program, Forward Into The Past, etcétera.

[5] RAE, Diccionario de la lengua española, Ed. Espasa Calpe, Madrid, 1992.

[6] Sic, sin tilde en ‘mas’, p. 581.

[7] La versalita «(…) es la letra versal pequeña, es decir, la que tiene forma de versal o mayúscula, pero que es más pequeña, en torno al 82 % del tamaño de esta (aproximadamente, el tamaño de la minúscula). (…) se trata de una letra que, pese a que su tamaño es inferior al de la correspondiente mayúscula (es decir, la mayúscula del mismo cuerpo), sus astas tienen las mismas dimensiones en anchura. Esta característica dota a la versalita de una rara hermosura» (OOTEA, p. 415).

Share Button

Las siglas. 2.ª parte: formación

La nueva Ortografía (OLE2010[1]) explica los procedimientos para la formación de las siglas en el punto 3.3.1 del capítulo V (pp. 579-580), que se pueden resumir así[2]:

1.       «(…) yuxtaposición de las iniciales de las palabras con carga semántica (normalmente sustantivos y adjetivos, pero también adverbios) que integran la expresión compleja a partir de la que se originan»: ONG (organización no gubernamental).

2.       Adición o prescindencia de alguna letra del comienzo de algunos de los términos a las iniciales: CINDOC (Centro de Información y Documentación Científica), MUFACE (Mutualidad General de Funcionarios de la Administración Civil del Estado).

3.       Unión de elementos compositivos de una única palabra, «especialmente en el ámbito científico-técnico»: DDT (diclorodifeniltricloroetano).

4.       Inclusión de las iniciales de las «palabras gramaticales (las que carecen de contenido léxico) como artículos, conjunciones y preposiciones», tengan o no una importante carga significativa: MSF (Médicos Sin [sic, con mayúscula inicial] Fronteras), ADIF (Administrador de Infraestructuras Ferroviarias).

5.       Intervención ocasional de elementos no alfabéticos, como cifras u otros signos: MP3 (Moving Picture Experts Group versión 3), 3D (tres dimensiones), 11-S (11 de septiembre), I+D (investigación y desarrollo). «Las siglas pueden contener cifras o signos seleccionados únicamente por su equivalencia fonética»: P2P (peer two [to] peer, ‘de igual a igual’).

6.       Utilización de determinantes para indicar el plural cuando representan un único referente (los DNI); o adición de las marcas –s o –es cuando «corresponden a expresiones nominales comunes, y no a nombres propios (…) en la lengua oral: [oenegés] = ‘organizaciones no gubernamentales’», o cuando son «acrónimos lexicalizados», considerados «palabras plenas a todos los efectos(…): ovnis (acrón. pl. de objeto volador no identificado), tacs (acrón. pl. de tomografía axial computarizada).

El problema de la formación de las siglas también es abordado por otros autores[3], como José Martínez de Sousa, en OOTEA[4], quien va, otra vez, mucho más allá que la nueva Ortografía.

Sousa ofrece una clasificación detalladísima de las siglas, contempladas bajo diferentes puntos de vista en torno a su formación, y da ejemplos de todas ellas (pp. 211 y 212):

— por el número de letras que las componen: desde monolíteras (monograma), constituidas por una sola letra, hasta heptalíteras (heptagrama), constituidas por siete. Aquí se recoge el ejemplo erróneo de ‘INAPE’, de cinco letras, en las hexalíteras, para las que podría muy bien servir como ejemplificación cualquier otra sigla de seis letras (v. gr. UNESCO).

— por el tipo de constituyentes: solo letras [alfabéticas, término no citado], o letras y números (alfanuméricas).

— por su lectura: silábicas o consonánticas.

— por su formación: propias o estrictas (siglas obtenidas por el primer procedimiento contemplado en OLE2010), e impropias o sigloides (que serían las obtenidas por el segundo). Sousa incluye a los verbos en el grupo de palabras con carga significativa que intervienen en la formación del primer tipo, que OLE2010 olvida mencionar. Los ejemplos del tercer tipo de formación que cita OLE2010 (DDT) son considerados por Sousa como siglas propias, puesto que se toman las iniciales de los componentes de un compuesto.

La razón que ve la nueva Ortografía de las Academias para que se incluyan las iniciales de las palabras gramaticales sin carga semántica es que así se facilita «su pronunciación como palabras», y explica en cuadro de información adicional que «En los últimos tiempos es bastante frecuente que (…) se busque la coincidencia de la sigla resultante con una palabra del léxico común» (AVE, Alta Velocidad Española), y observa la resistencia a la minusculización de este tipo de acrónimos[5]. Esta última afirmación parece no estar justificada porque, al referirse a los últimos tiempos, no se puede saber todavía si son o no resistentes a la minusculización.

Las Academias no consideran obligatorio la presencia del guion en las siglas formadas mediante el quinto procedimiento —intervención de cifras u otros signos— y nos remite al punto 4.1.1.2.7 del capítulo III (p. 422), que se refiere al uso del guion en expresiones, siglas en este caso, que combinan cifras y letras, donde dice que es admisible «prescindir del guion sin dejar espacio», pero aquí «el uso del guion, aunque correcto, no es preceptivo»: H1N1 (hemaglutinina tipo 1 y neuraminidasa tipo 1). Al respecto del uso del guion en las siglas, sin embargo, la Ortografía no nos remite al punto 4.1.1.2.6.a (p. 420), donde nos habla del uso de este signo en siglas prefijadas, donde, como excepción, sí lo considera obligatorio «para evitar la contigüidad de minúsculas y mayúsculas en interior de palabra: mini-PC,(…) anti-OTAN». Martínez de Sousa le dedica al tema del uso del guion en las siglas el punto 10.5.20.2.4 (p. 365 de OOTEA), donde dice que «(…) el guion cumple una función unitaria, paso intermedio entre la escritura en términos separados (20 N) y unidos (20N)» e indica que «La grafía habitual hace uso de las tres formas: 20-N, 20N o 20 N». A este tipo de guión lo denomina «guion prepositivo».[6]

En cuanto al accidente gramatical de número, la invariabilidad de las siglas que representan a un único referente no pasa de ser una recomendación de la nueva Ortografía, aunque está fundamentada en la intención de evitar las posibles confusiones que podrían darse en el caso de añadir una -S mayúscula, a la que podría considerarse la inicial de otra palabra; o de salvar la mezcla de «grafemas en mayúscula y en minúscula, algo rechazado por nuestro sistema ortográfico en la escritura general, (salvo en los casos preceptivos de mayúscula inicial)» si se le añadiera una ‑s minúscula para formar el plural.

Aunque esta última cuestión de mayúsculas, minúsculas y versalitas la analizaré con más detenimiento en la siguiente entrada, sobre la lectura y escritura de las siglas, creo conveniente adelantar aquí que Martínez de Sousa constata «casos en que debe aplicarse a una sigla una grafía mixta; es decir, en la que entre las versalitas puede aparecer una minúscula», como en CiU (Convergència [Democràtica de Catalunya] i Unió [Democràtica de Catalunya] o en ETAm (ETA Militar) (p. 213). Aunque estos ejemplos, lógicamente, no son ilustrativos para hablar del plural, sí son válidos para hacernos suponer que, en las siglas, la mezcla de grafemas en mayúsculas –o versalitas— y minúsculas se debería aceptar con naturalidad.

Nada dice la nueva Ortografía del género de las siglas y acrónimos. Esta omisión sorprende un poco, aunque el DPD-e[7] viene en nuestro auxilio cuando explica esta cuestión s. v. ‘sigla’:

4. Género. Las siglas adoptan el género de la palabra que constituye el núcleo de la expresión abreviada, que normalmente ocupa el primer lugar en la denominación: el FMI, por el «Fondo» Monetario Internacional; la OEA, por la «Organización» de Estados Americanos; la Unesco, por la United Nations Educational, Scientific and Cultural «Organization» (‘Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura’). Las siglas son una excepción a la regla que obliga a utilizar la forma el del artículo cuando la palabra femenina que sigue comienza por /a/ tónica (→ el, 2.1 y 2.3a); así, se dice la AFE (y no el AFE), por «Asociación» de Futbolistas Españoles, ya que la palabra asociación no comienza por /a/ tónica.

Y s. v. ‘acrónimo’:

4. La mayoría de los acrónimos formados por la unión de elementos de dos o más palabras han adoptado el género masculino, incluso cuando, en la traducción, la palabra núcleo de la expresión extranjera abreviada es femenina; así, se dice un púlsar, a pesar de que estrella (ingl. star) es femenino; un quásar, a pesar de que fuente (ingl. source) es femenino. A veces, el masculino se explica por sobrentenderse un concepto masculino elidido: el [rayo] láser, a pesar de que luz (ingl. light) es femenino. Por el contrario, los acrónimos que se originan a partir de siglas adoptan normalmente el género de la palabra núcleo de la denominación completa: la uci (porque unidad es palabra femenina), el sida (porque síndrome es palabra masculina) (→ sigla4).

El DPD-e no explica casos como el de tac (acrón. pl. de tomografía axial computarizada), de género masculino, aunque la palabra núcleo de la expresión, ‘tomografía’ es de género femenino y aquí no se ve que se elida ningún término, aunque tal vez pudiéramos explicarnos el cambio de género en este caso por la terminación consonántica del siglónimo.

Todos estos posibles procedimientos vistos para la formación de las siglas nos conducen a pensar si no sería susceptible de revisión el artículo ‘sigla’ del DRAE en su próxima nueva edición que ahora, como se recordará de la entrada anterior, define así:

1.       Palabra formada por el conjunto de letras iniciales de una expresión compleja;
2.       Cada una de las letras que la componen;
3.       Cualquier signo que sirve para ahorrar letras o espacio en la escritura,

y, como también se recordará, la OLE2010 omite la trecera acepción.

à suivre.



[1] RAE y ASALE, Ortografía de la lengua española (Espasa, Madrid, 2010).

[2] Los ejemplos citados son de la Ortografía, aunque aparezcan aquí sin entrecomillar y sin ningún resalte ortotipográfico.

[3] Casado Velarde, Manuel: «Creación léxica mediante siglas», Revista Española de Lingüística, 1 (1979a), 67-88; Calvet Louis-Jean: Les sigles, París, PUF, 1980 (Que sais-je?, 1811); etcétera, citados en la bibliografía de OOTEA (p. 515).

[4] José Martínez de Sousa, Ortografía y ortotipografía del español actual (Trea, 2.ª ed., Gijón, enero 2008).

[5] Como ya vimos en la entrada anterior, OLE2010 considera a los acrónimos un tipo particular de siglas.

[6] Los cometidos de este guión los explica OOTEA en el punto 5.20.2 del capítulo 10, «Signos ortográficos», pp. 364-365.

[7] Diccionario panhispánico de dudas, versión electrónica.

Share Button

Las siglas. 1.ª parte: definición

Abordo en esta prometida entrada el complejo tema de las siglas y el tratamiento que les da la nueva Ortografía de la lengua española.

Y digo complejo por la extraordinaria proliferación que en la actualidad tiene este recurso gráfico y léxico en el mundo de la comunicación escrita y por la diversidad de los métodos que para su formación están registrados, lo cual dificulta todavía más cualquier intento de definición estricta y, por ende, su clasificación.

Al objeto de que la entrada no resulte excesivamente larga para el amable lector que pudiera acercarse a leerla, analizo el tema por partes, definición, formación y lectura y escritura. En esta primera hablamos de las cuestiones relativas a la definición de las siglas.

Para conocer su significado, en primer lugar nos acercamos al Diccionario de la Real Academia Española, en su versión electrónica (DRAE-e)[1], donde bajo la voz sigla, en artículo no sometido a revisión, constatamos tres acepciones:

1. Palabra formada por el conjunto de letras iniciales de una expresión compleja;
2. Cada una de las letras que la componen;
3. Cualquier signo que sirve para ahorrar letras o espacio en la escritura.

La nueva Ortografía (OLE2010)[2] recoge en su definición los dos primeros significados, pero obvia el tercero, y concreta que «el término sigla se emplea hoy casi exclusivamente con el primer sentido indicado» (p. 577).

J. Martínez de Sousa en su obra Ortografía y ortotipografía del español actual (OOTEA), entiende igualmente por sigla tanto a la formación léxica formada por «la yuxtaposición de iniciales de un enunciado o sintagma», como a cada una de estas iniciales (p. 206). Aquí elude, suponemos que conscientemente, el sustantivo letras [iniciales], pues, como veremos más adelante, dentro de las clases de siglas, explica que también pueden generarse por la «combinación de letras y números, cualquiera que sea la sucesión» (p. 211) (los subrayados son míos).

En la página 207 y siguientes de OOTEA se abordan los problemas que surgen con las tres acepciones de la entrada del DRAE, para concluir que la acepción que más se ajusta al concepto actual de sigla es la primera, «ya que, de hecho, las siglas no son más que conjuntos de abreviaciones de voces, ya sean estas aisladas o formando sintagma» (p. 208). El segundo ejemplo que da la Academia para ilustrar esta primera acepción, ovni, que también recoge ahora la OLE2010, junto con ONU [con mayúsculas] y sida (p. 579), dice Martínez de Sousa que «parece un desacierto», porque aunque se formó inicialmente como una sigla, bajo su actual forma es un nombre común. A este tipo de vocablos, entre los que también se recogen nombres propios como Unicef (citado en OLE2010, p. 579), los denomina Sousa siglónimos, a los que estudia en punto aparte junto con los alfónimos[3] (c. 5.9.1 y 5.9.2, respectivamente, p. 218 y s.), conceptos estos que no conocen las Academias, ni siquiera en el DRAE-e.

La segunda acepción no ofrece diferencias de análisis, aunque sí la tercera, que, para Sousa «probablemente contribuye más a crear confusión que a resolver ninguno de los problemas que la palabra sigla arrastra» (p. 208). OOTEA recoge las observaciones de otros autores como Rosell[4], quien advirtió que la acepción incluiría los signos taquigráficos, o Seco[5], quien insiste en la necesidad de «distinguir con claridad siglas de abreviaturas [porque] las abreviaturas se traducen a palabras, mientras que las siglas se leen como palabras».

Tal vez los problemas que plantea la tercera acepción del DRAE-e sean la causa de que esta se obvie en la nueva Ortografía, aunque quizá pudiera pensarse que las Academias no contemplen dentro de las competencias del estudio ortográfico el análisis de este tipo de signos.

La OLE2010 estudia bajo el mismo punto las siglas y los acrónimos, a los que considera un tipo particular de siglas (c V.3.3, pp. 577 a 585), mientras que en OOTEA se estudian por separado y pormenorizadamente: las siglas en el c. 5.8 (pp. 206 a 218) y a los acrónimos y a los cruces los estudia en puntos aparte (c. 5.10.1 y 5.10.2 respectivamente; p. 219 y ss.) por considerarlos como un procedimiento abreviativo especial por contracción. En el cuadro 5.1 de la página 188, «Clasificación de las abreviaciones», observamos que para Sousa es el procedimiento abreviativo, por siglación o por contracción, lo que separa los caminos de siglas y acrónimos.

Vemos aquí importantes diferencias de conceptos que merece la pena observar, pues, aunque, evidentemente, ambas obras coinciden en la etimología del término acrónimo (del gr. ákros, ‘extremo’, y ‑ónimo u -ónoma, nombre), para la OLE2010 el término acrónimo es tanto una voz creada «por la fusión de segmentos de varias palabras», definido así en el cuadro de información adicional de la página 565 —y ofrece como ejemplos cantautor, publirreportaje, etcétera—, como las voces explicadas arriba (ONU, ovni o sida). Para Martínez de Sousa solo merecen la consideración de acrónimos «todas las formaciones procedentes de la suma de partes de las palabras que constituyen un término complejo, sea o no sintagma (nunca, naturalmente, si esa formación la constituyen solo iniciales, pues a eso ya se le llama sigla en español).», aunque, en su afán —muy de agradecer por mi parte— de ser lo más minucioso y explícito posible, dentro de esta definición general de los acrónimos, diferencia el cruce (generalmente formado por la unión de una apócope con una aféresis) del acrónimo propiamente dicho: apócope + apócope, apócope + aféresis, aféresis + apócope, aféresis + aféresis o apócope + síncopa, y cita ejemplos de todos los casos (OOTEA , pp. 222 y 223).

à suivre.


[1] Las limitaciones gráficas de este blog me obligan a usar mayúsculas en lugar de versalitas, que sería tipográficamente más adecuado.

[2] Al objeto de unificar las siglas bibliográficas con las más usuales, cambio las denominaciones usadas en anteriores entradas OLE10, por OLE2010, para referirme a la nueva Ortografía, y OOEA por OOTEA para referirme a la obra de José Martínez de Sousa, Ortografía y ortotipografía del español actual (Trea, 2.ª ed., Gijón, enero 2008).

[3] «[Los alfónimos son] voces formadas mediante la yuxtaposición de los nombres de las letras iniciales de una denominación [como] abecé, abecedario, dedeté, tebeo,…

[4] ROSELL, A[venir].: Escritura de formas siglares, Montevideo: Imp. Letras, 1967[: 25]. Esta y la siguiente referencia bibliográfica están recogidas en OOTEA.

[5] SECO, Manuel: «El léxico de hoy», en Comunicación y lenguaje, Madrid: Karpós, 1977, 183-201.

H75Q374PL(aW
Share Button

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies