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Miguel Gardeta o la necesidad de escribir

Con tan solo 34 años, Miguel Gardeta Lordán ya ha publicado cuatro obras de narrativa: tres novelas y un libro de viajes. Sin embargo, si uno guglea un poco, descubre sorprendido que su nombre solo arroja ¡409 resultados! Tampoco lo busques en la Wikipedia porque es inútil: nadie se ha molestado en escribir una entrada sobre él. Entonces…

Miguel Gardeta

¿Quién es Miguel Gardeta Lordán?

Estudié aquí, en Huesca, Humanidades y el tercer año me marché de Erasmus: ­­yo había estudiado toda la vida inglés, pero solo quedaba la posibilidad de ir a Toulouse, así que me armé de valor y, sin saber decir «bonjour», me marché. La verdad que fue un antes y un después, porque regresé con la mente mucho más abierta. Después estuve otros tres años en Zaragoza estudiando Magisterio y, aunque había empezado también francés, al final lo abandoné y me especialicé solo en Inglés. Luego hice un máster de ELE (Español como Lengua Extranjera) en la Universidad Pontificia de Salamanca.

Básicamente, los estudios oficiales terminan allí, lo que pasa es que algunos años más tarde, mientras estaba escribiendo mi primera novela, _Cruce de fronteras_, me picaba el gusanillo y realicé un máster «online» de Criminología.

Luego comenzaste tu peripecia europea…

Efectivamente. Cuando acabé Magisterio, y después de hacer varias sustituciones durante el primer año, en vez de quedarme aquí haciendo interinidades, que hubiera sido lo lógico, decidí darle un giro de ciento ochenta grados a mi vida y marché a Londres a buscarme la vida con una mano delante y otra detrás: me marché sin trabajo, sin conocer a nadie, pero con la ventaja de que el idioma ya lo tenía más o menos dominado, y tuve la suerte de que eso sucedió antes de la gran oleada de españoles que se marcharon allí a trabajar, por lo que enseguida encontré trabajo, encontré piso… No tuve ningún problema en ese sentido.

Estuve trabajando un año y medio en Londres. Mi intención era, claro, trabajar de maestro de Español en Londres. Yo pensaba, inocente de mí, que un profesor de español iba a encontrar trabajo allí sin ningún problema ―envié currículums a todos los colegios―, pero solo encontré trabajo en una tienda de alimentación. Me equivoqué, pero no me arrepiento.

Después de estar allí año y medio, desde julio de 2011 hasta enero de 2013, decidí cambiar de aires y marché a Berlín. Allí estuve solo seis meses, hasta junio del 2013, porque allí enseguida me di cuenta de que sin el idioma no iba a hacer absolutamente nada. Estuve trabajando en un restaurante, aunque, como es lógico, no de cara al público, porque mis conocimientos de alemán eran escasos (en estos momentos se reducen al vocabulario de cocina básico).

Me hicieron comprender que sin alemán no iba a dar clases allí en la vida, así que me dije «Vuélvete a casa y así, por lo menos, trabajas de lo tuyo», así que volví y comencé la labor docente aquí en España, en Educación de la DGA [Diputación General de Aragón], haciendo interinidades. Fueron dos años maravillosos, porque tuve la gran suerte de que las interinidades fueron de año completo. Estuve en Villar del Cobo ―un pueblo de la sierra de Albarracín, provincia de Teruel― y luego aquí, en Zaidín, al lado de Huesca.

Y de Zaidín, al Nuevo Mundo…

Sí. El año pasado me surge la posibilidad de marcharme a EE. UU., esta vez a dar clases, con un programa de intercambio cultural, aunque, realmente, no existe ese intercambio; es decir, yo voy allí a dar clases, pero ningún americano viene a sustituirme aquí. No dejo escapar la posibilidad y ya llevo allí un año.

Con 34 años, ya cuentas en tu haber con cuatro libros. Parece que sientas una verdadera necesidad por escribir. ¿De dónde surge tu afición a la escritura?

La descubrí por casualidad. En los largos años de estudio, como te puedes imaginar, estuve trabajando en un montón de sitios ―zapaterías, tiendas…―. En el 2010 (no recuerdo el mes exacto), yo estaba trabajando en un supermercado, aquí en Huesca, y, sinceramente, es uno de los trabajos más aburridos que he tenido en mi vida. Entonces, una de las estrategias que yo tenía para que el tiempo pasara más deprisa, durante las tardes, sobre todo, era abstraerme, imaginarme una historia, una película nueva. Cada día mi mente reconstruía lo del día anterior e iba añadiendo más detalles, más cosas, y conforme los días se sucedían, el aburrimiento era cada vez mayor y, claro, esa historia iba creciendo. Una tarde que estaba aburrido en casa decidí empezar a escribir esa historia que yo ya tenía en la cabeza desde hacía varios meses; sin ningún objetivo concreto, sino, simplemente, por darle forma.

Me senté en el ordenador y lo escribí de cualquier manera. Lo releí, no me pareció mal del todo, así que continué escribiendo, con la suerte ―o la desgracia, depende de cómo se mire― que me picó el gusanillo. Cada vez necesitaba más y al final salió una historia completa, con planteamiento, nudo y desenlace.

En lo que escribes podemos rastrear alguna de las localizaciones y otros elementos de tu vida.

Esto que apuntas es una de las cosas que quería comentar. Aunque, por supuesto, en el caso de las novelas, se trata de ficción, dicen que los escritores escribimos sobre aquello que conocemos; en mi caso, como he viajado tanto y he vivido en tantos lugares, entonces ¿qué mejor que hacer un pequeño homenaje en cada uno de los libros a un lugar en el que haya vivido?

Tu primera novela es Cruce de fronteras.

Exacto, si no me equivoco, en octubre del 2012, ya estaba en la calle. Entonces yo estaba en Londres y vine a presentarla a Huesca para las fiestas del Pilar. _Cruce de fronteras_ se desarrolla en Toulouse, en Francia, donde estuve de Erasmus, y en Zaragoza, donde he estudiado y he vivido durante cuatro años. Luego, en _Sangre de rodeno_, que fue el tercer libro, aunque segunda novela, ubico la trama en Villar del Cobo y en Albarracín, donde estuve trabajando como maestro, y, por último, la trama de _En defensa de Plutón_ se desarrolla en Berlín, la ciudad donde radiqué durante mi estancia en Alemania. Por supuesto, tengo más ideas para futuras novelas en Londres, en Houston y en otros lugares: hay cuerda para rato.

En concreto, _Cruce de fronteras_ nació en un supermercado. Empecé a escribirla aquí, pero la terminé estando ya en Londres. Yo le tengo un cariño especial, tal vez por ser la primera. En verano del 2010 empecé a escribirla y en ella se desarrolla una historia de amor adolescente, pero, sobre todo, hablo de la guerra de Yugoslavia. En el libro incluyo incluso algunos recortes de periódico reales que hablaban de aquello, porque voy viendo en las noticias sucesos que nos recuerdan aquella terrible guerra. Recuerdo perfectamente la cara de estupor que se me quedaba cuando, a raíz de los procesos que se iban sucediendo en el Tribunal de la Haya, iba enterándome de la talla de los personajes de los que hablo. Esto me iba produciendo un desasosiego que dio lugar a la creación de una trama en la que iba relacionando esa historia de amor adolescente con la serie de los crímenes que se cometieron en aquella guerra, que yo creo que nadie que lea la novela puede quedar indiferente, no ya ante la guerra de Yugoslavia, sino ante la guerra como idea filosófica.

Cruce de fronteras

Luego, en 2014, publicas tu libro de viajes, Mi no spick London, y al año siguiente llega _Sangre de rodeno_, cuya acción se ubica en Albarracín, pero ese no era el título que habías pensado al principio.

En _Mi no spick London_ recojo algunas anécdotas que me han sucedido a lo largo de mis viajes. Es como una especie de diario donde comento las cosas curiosas que iba descubriendo o que ocurrían a mi alrededor.

Mi no spick London

Sangre de rodeno iba a llamarse _Perdiendo el rumbo_, porque el título me gustó, pero al final, hablando con mi editor y comentándolo con varias personas, parece que no tenía la fuerza necesaria, así que desaté una tormenta de ideas y, aprovechando que los pinares de rodeno se hallan en la sierra de Albarracín y que son una reserva natural increíble, impresionante ―a todo aquel que quiera visitarla, yo se lo recomiendo encarecidamente―, al final, qué mejor que incluir la palabra ‘sangre’, que siempre vende mucho, y luego ‘rodeno’, para que nadie se lleve a engaño de dónde está situada la trama; es tan sencillo como eso: _Sangre de rodeno_, Albarracín y asesinatos. También podría haberse llamado _Asesinato en Albarracín_, pero eso sería más adecuado para una novela de Agatha Christie.

Sangre de rodeno

De todas maneras, también las portadas de mis novelas indican qué es lo que va a encontrar el lector, y eso me gusta.

_En defensa de Plutón_ está recién estrenada. Es una novela que, por su estructura, me recuerda a algunas películas de Tarantino, como _Reservoir dogs_ o _Abierto hasta el amanecer_, porque se observan dos partes claramente diferenciadas…

Hombre, me gusta que me compares con Tarantino…

Sí, _En defensa_ es de este 2016. Se trata de otra novela de suspense donde también juego con el asesinato, aunque quizá en este caso es menos evidente lo que está sucediendo hasta el final. Lo envuelvo todo en un halo de normalidad hasta que la burbuja que se va creando explota y se descubre que nada de lo que aparentemente era normal lo es en realidad.

Me han dicho muchos conocidos que la primera parte, que ocupa noventa páginas, no tiene nada que ver con lo que había escrito hasta ahora porque permito que el lector se enamore de algún personaje y odie a otro. No se lo esperaban de mí; sin embargo, cuando lees el conjunto de la obra, te das cuenta de que esas noventa páginas son esenciales para comprender la historia y para meterte dentro de ella. Necesitas conocer a fondo a los dos personajes principales para poder ver después su evolución: dos jóvenes que tenían una vida más o menos ordenada se trasladan a la ciudad de Berlín donde experimentarán un cambio radical.

En cuanto al título, _En defensa de Plutón_, hay gente que no lo entiende, pero necesitas leer todo el libro para comprenderlo, porque yo juego con la idea de que en este mundo puede suceder cualquier cosa. Todos los días vemos noticias en el telediario en las que la realidad supera cualquier ficción. Parto de una idea absurda en apariencia, pero al final esa idea la convierto en verosímil, que es de lo que se trata.

En defensa de Plutón

En efecto, Miguel: de eso se trata, de ofrecer verosimilitud. Solo hay que leer algún cómic de superhéroes o escuchar el discurso de algunos políticos…

Claro. Todo el mundo acepta como algo normal, por ejemplo, que un chaval como Peter Parker, Spiderman, adquiera superpoderes de forma milagrosa a través de la picadura de una araña. Y, como estamos en Berlín ―no puedo dejar de decirlo―, Joseph Goebbels, el ministro de propaganda nazi, hizo famosa la frase de que la mentira, cuanto más grande sea, a fuerza de repetirla se convierte en una gran verdad, algo que ya sabían los griegos, pero Goebbels lo aplicó en pleno siglo XX.

Ahora sigue funcionando esta táctica en el mundo de la política: hay crisis, tú sabes que hay crisis porque sigue habiendo desahucios, gente que está buscando en los contenedores y los informes Pisa son horribles, sin embargo, en una ciudad como Huesca, tú vas por la calle y ves todas las terrazas de los bares llenas. Eso parece no concordar demasiado, pero como todos los días están repitiendo por la televisión que hay crisis, todo el mundo vive asustado con esa idea, pero no se comportan como correspondería. Antes la gente protestaba quemando contenedores o, incluso, desatando guerras civiles, pero ahora parece que nos estamos civilizando, aunque eso ya lo decíamos después de la primera guerra mundial, de la que los que la vivieron decían que era «la guerra para terminar con todas las guerras». Luego llegó la segunda guerra mundial, y parece que aprendimos la lección porque aquello de los campos de concentración nos dejó muy tocados. Pero en la década de los noventa apareció un personaje tétrico en la antigua Yugoslavia, Slobodan Milošević, El Carnicero de los Balcanes, que hizo exactamente lo mismo que Hitler; y, mientras, Europa miraba para otro lado porque pensaba que aquello no podía estar pasando y cuando quisieron reaccionar ya era demasiado tarde.

Has publicado cuatro libros y los cuatro en la Editorial Pirineos de Huesca.

Sí. Cuando empecé con _Cruce de fronteras_ la envié a muchas editoriales, pero es muy difícil entrar, no ya por la puerta grande, sino por cualquier tipo de puerta. Tú ya sabes cómo funciona el mundo editorial, igual que el mundo del cine, el de la canción o el del fútbol: si tienes padrino te bautizas; hoy hasta Belén Esteban ha publicado un libro (otra cosa es que lo haya escrito). Ninguna editorial se dignó contestarme, lo que me dejó un poco tocado porque uno espera un mínimo de cortesía, pero no recibí ni un simple «Gracias, ya lo miraremos», o «No nos interesa», lo que en otros lugares no es una cosa común. He tratado de ponerme en contacto con editoriales en Estados Unidos, ahora que estoy allí, y con agentes literarios, y todos te contestan; para bien o para mal, pero todos tienen la deferencia de contestarte.

La Editorial Pirineos se molestó en contestarme y en decirme «Adelante». Al menos te ofrecen la posibilidad de la autoedición, que es a lo que los escritores que están empezando pueden aspirar. Es una editorial pequeña que no puede arriesgar demasiado ―claro, no van a pillarse los dedos―, pero si ven que algo puede ser interesante y saben que tú estás dispuesto a moverte por las ferias para vender tus libros, pueden llegar a un acuerdo. Por eso sigo con ellos. Tal vez me falta algo de promoción porque, realmente, fuera de Huesca no soy nadie.

Espero que esta entrevista contribuya a solucionar en parte ese problema. A ver si dentro de unos meses el buscador de Google arroja una cifra mayor de resultados si uno escribe en el campo correspondiente tu nombre y tus apellidos: Miguel Gardeta Lordán.

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Carmelo di Fazio: _El ángel que no merecía morir_

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Portada

Portada

Nadie es perfectamente bueno ni absolutamente malo. Todos al nacer disfrutamos de equilibro entre luz y oscuridad. Debemos aceptar que esas semillas antagónicas germinarán en relación con nuestros actos. La vida se encargará de ponernos a prueba, de buscar la manera de enseñarnos con claridad qué perfil se destaca en nosotros. Sin embargo, es necesario recordar que desde lo alto del firmamento nos suelen regalar oportunidades para cambiar de bando ¡Así es la vida! Sí, esa jodida realidad del ser humano llamada vida. En ciertos momentos dulce; en ocasiones agria, triste, dolorosa. Especialmente cuando a uno le toca ver la muerte de su madre por un error de cálculo en la mal llamada justicia del narco. Atravesada por un balazo en la espalda que le perforó el pulmón derecho y terminó ahogándola en su propia sangre. Con ese triste y horrible recuerdo creció la pequeña sin rostro.

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Así comienza la segunda novela del escritor venezolano Carmelo de Fazio, El ángel que no merecía morir. (http://goo.gl/CnDuul).

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Se trata de una novela de acción ambientada en el mundo del narcotráfico mexicano donde el protagonista, Fernando Miralles, el Zurdo, cual si de un moderno Orfeo se tratara, descenderá a los infiernos por amor, en este caso filial: su madre contrae un cáncer, y a él no le queda otro remedio que adscribirse a las filas del cartel de los Tomateros, uno de los más poderosos de México D. F., para poder conseguir dinero con el que poder pagar la medicación.

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Del viaje al inframundo, podrá escapar también por amor: ahora será en nombre del «amor bonito», el de verdad, el que se siente por la verdadera y única amada, Claudia Rebeca Peralta, a la que, sin embargo, perderá en el tiroteo que tiene lugar cuando el propio Zurdo, junto con varios miembros de la banda mafiosa, en la que el protagonista ejerce de segundo, fracasan en el intento de quitar de en medio al juez antinarco Alberto Muñoz Pestana.

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Fruto de aquel primer amor nacería Patricia, cuya vida correrá un grave peligro tras el fallido atentado, pero la sed de venganza y la inteligencia de Miralles, constituido por intercesión de san Miguel arcángel en paladín de su hija, lograrán alejarlos de aquel ambiente hostil. Y es que en una sociedad en la que la línea que separa la vida de la muerte es tan delgada, creer en Dios puede resultar muy recomendable.

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Carmelo di Fazio

Carmelo di Fazio

A caballo entre México D. F. y Madrid, y echando mano del recurso de la analepsis (flashback en inglés), se desarrolla la acción de esta novela en la que Di Fazio mantiene en vilo al lector de principio a fin con un notable dominio de la técnica narrativa del suspense literario, algo muy notable si tenemos en cuenta que tan solo se trata de la segunda novela que firma el autor.

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El Zurdo vio reflejada su mirada en el arma y volvió a cerrar los ojos; no poseía valor para seguir el trayecto de las balas que, escupidas con fuego y aliento a muerte, irían destinadas a clavarse en su cuerpo y arrancarle la vida de un soplo. No era cobardía, sino una mezcla de resignación y frustración. Fernando Miralles agachó la cabeza y apretó los ojos fuertemente mientras el hombre de fe hizo otro tanto, porque no tenía estómago para ver al matón disparar contra un indefenso malherido atado de manos. El silencio sobrecogedor duró poco. Cuatro detonaciones simultáneas explotaron como truenos y, por inercia, el prisionero cayó en seco hacia adelante: el impacto con el cemento fue brutal. El Zurdo sintió que su alma se despedía, y le invadió una extraña sensación. Le sobrevino cierta apnea mortal que le indicaba el final del camino.

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En la actualidad, solo está disponible en formato digital, pero el autor quisiera encontrar una editorial en España a la que le interese publicarla en papel. Y seguro que podría interesarle a más de una, porque el suspense (si es bueno, como es el caso) sigue vendiendo bien, como ocurre con su primera obra, El marica (récord de ventas en Venezuela y editada en España por la editorial Club Universitario en 2012), de la que os dejo el siguiente vídeo, en el que el propio autor habla de ella en una entrevista para la televisión.

Portada de _El marica_

Portada de _El marica_

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Di Fazio es también autor de la obra ¿Quién inventó la crisis? (Alicante: Editorial Club Universitario, 2009).

… à suivre.

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_Angelitos Negros_, de José Luis Galar: el bolero de los espías

José Luis Galar Gimeno nació en Zaragoza, en 1965, y su formación está relacionada con el turismo y la sociología, pero su pasión es la literatura, ya que desde 1998 ha conseguido publicar un puñado de novelas. Se dio a conocer con Muerte en un cabaret (Zaragoza: Egido Editorial, abril de 1998), a la que le siguieron La isla de los pelícanos (id., 1999), El agua que no moja las manos (id., 2000), La red del pescador (Zaragoza: Leyere Ediciones, 2004), reeditada varias veces, y La frontera dormida (Barcelona: Destino, 2008).

010_J. L. Galar_Muerte en un cabaret

010_J. L. Galar_La isla de los pelícanos

010_J. L. Galar_La red del pescador

010_J. L. Galar_La frontera dormida

En 2011 vuelve a publicar en Destino Angelitos Negros.

Se trata de una novela de espías e intrigas internacionales que supone una ucronía, una reconstrucción de la reciente historia española sobre datos hipotéticos que toma como punto de partida la guerra del Golfo de y que va generando una trama muy bien urdida en la que España se implica en un golpe de Estado en un pequeño país imaginario de África, Bataba, bajo cuyo suelo aguarda una inmensa reserva de petróleo a la que desea acceder a toda costa para poder hacer frente en el futuro a la demanda energética nacional.

Tanto los personajes —incluyendo el presidente del Gobierno— como los hechos descritos son ficticios, excepto los estrictamente históricos, como indica el propio autor en nota al final del libro, aunque la solidez de la trama acaba confiriéndole a la historia los visos de verosimilitud necesarios para que el lector se quede pegado a la historia y desea que esta avance, porque Galar consigue mantener la tensión hasta el final con la maestría que confiere ejercer el oficio de escritor.

Los retratos de los personajes están bien conseguidos, así como la etopeya de cada uno de ellos, cuya evolución acompasa el ritmo de los acontecimientos: están especialmente logrados tanto el proceso de blindaje moral de Lucas Sastre (alumno de Antropología captado por los servicios de inteligencia) ante las actividades que tendrá que desarrollar a cambio de un apetitoso jornal, como el hastío progresivo hacia el que se precipita Julio Flores-Westenfarg, miembro experimentado y mentor de aquel, al no encontrarle justificación ética a las turbias actividades oficiales que lleva desarrollando durante años y que acabarán volviéndolo algo neurótico.

La ambientación es precisa: desde el Ritz de Madrid, donde Viñas, jefe del espionaje, capta a Lucas, hasta los tugurios de Port Said, o los barrios o la embajada española de El Cairo, un tablero de operaciones que servirá para enmarcar perfectamente la acción que irá in crescendo hasta el final.

Tal vez choque un poco la práctica ausencia de escenas de erotismo que tanto suelen prodigarse en las historias de espionaje —no puede uno sustraerse a pensar en las bellezas que siempre rodean a 007—, aunque, de cualquier manera, ello no es un requisito indispensable para elaborar una buena novela de acción, como lo es Angelitos Negros, de José Luis Galar, salvo que se busque un objetivo puramente crematístico.

 

010_J. L. Galar_Angelitos Negros

El autor está ahora metido de lleno en su primer poemario que me cupo el placer de revisar, y que en su día hablaré aquí de él, aunque ya os puedo adelantar que es excelente.

José Luis Galar

José Luis Galar

… à suivre.

 

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Àngel Font: _Chantaje a la Moncloa_

El novelista

Àngel Font

Àngel Font

Àngel Font es, pese a su edad, un trabajador incansable. Después de triunfar en el mundo de la fotografía, decidió, allá por 1994, dedicar por completo su actividad a la historia contemporánea y a la narrativa, y entró de lleno en el mundo editorial al crear su propio sello en Barcelona: Publi Corinti.

Hasta la fecha lleva publicados veinticinco títulos en las colecciones «Testimonios para la Historia» e «Historia Contemporánea» y otras diez novelas gestadas como consecuencia directa de los problemas que pueden acuciarnos en la actualidad.

Aquí abordaremos su faceta literaria a través de su último trabajo: Chantaje a la Moncloa.

Chantaje a la Moncloa

Chantaje a la Moncloa

Dicha novela está inspirada en las doscientas cincuenta primeras entrevistas que el autor mantuvo con políticos, empresarios y representantes de la banca y del mundo de la economía para editar un libro documental que dejara un testimonio histórico de la situación de crisis que hoy vive el país, El crac de 2008, libro en dos volúmenes del que hablaremos en una próxima entrada.

Argumento, personajes, temática y acción

Un empresario sexagenario de Vic, Pascual Rierola, se ve obligado a vender su empresa por causa de la crisis económica española y por el sabotaje de su gerente, después de haber llevado una vida muy dura y sacrificada. Cuando pierde también a su mujer, Luci, en un accidente de tráfico, de la que ya es­taba a punto de separarse, y con sus cuatro hijos independizados y definitivamente alejados del hogar, decide darle un nuevo sentido a su vida, tanto en el plano personal como en el pro­fesional.

El protagonista traba una relación sentimental con una amiga íntima, Begoña, con la que lleva a cabo una idea que parece descabellada: crear una asesoría para las empresas que, como la suya, se han visto abocadas al cierre: la Sociedad Española de Empresarios Cabreados.

Esta sociedad, concebida en principio como una mera asesoría, consigue un éxito inesperado e inmediato; aunque en realidad esconde un objetivo personal más siniestro: algunos de sus miembros, incluido su fundador, cuestionan el estado de derecho, interpretán­dolo a su manera, y acabarán convirtiéndose en jueces y verdugos de los que ellos consideran culpables de su desgracia.

Se inicia aquí, en los casos más extremos, una cadena de «ajusticiamientos» basada en el trueque, principio que rige las relaciones internas habituales de la asesoría: uno ejecuta a la persona que estafó a otro y ese otro, a la que estafó a un tercero con el que no existe relación alguna.

Comienzan las pesquisas policiales de Maurice, inspector de la gendarmería de Perpiñán en misiones de colaboración interautonómica, con Jorge, subinspector de los Mossos d’Esquadra, que irán cercando a Pascual sin conseguir pruebas concretas que lo incriminen.

Pero el protagonista todavía persigue otro objetivo, tal vez más descabellado: lograr que el gobierno y la oposición se pongan de acuerdo para pactar un paquete de medidas urgentes que salven la maltrecha economía española.

A lo largo de la evolución psicológica de los personajes emergen las pasiones, los temores, las dudas a la hora de tomar una decisión tan trascendente como la de apretar el gatillo para segar la vida de una persona y los conflictos morales que ello les suscita, aunque, para lavar su conciencia, deban realizar un ingreso anónimo de cien mil euros en Cáritas.

El narrador busca a veces la complicidad del lector, sobre todo con el protagonista, Pascual, el carácter más rico en matices: poco hablador e introvertido, al final se convierte en una víctima del sistema. Defraudado —y en esto coincide con el resto de los «empresarios cabrea­dos»— y lleno de complejos, se considera injustamente tratado por su esposa Luci y por sus hijos, a quienes ha dedicado toda una vida para acabar sintiéndose terriblemente solo; de hecho, se encuentran tan alejados de él que ni siquiera se mencionan sus nombres. La carcasa de su buen corazón se irá endureciendo y se irá colmando con el resentimiento y la desesperación que pueden llevar a cometer un asesinato: Pascual es capaz de matar a un viejo perro de un tiro sin pestañear y a la vez puede llorar de emoción al ver parir a una gata manx. En una de sus introspecciones, el protagonista llega a pensar si no estará sufriendo un trastorno limite de la personalidad (TLP), aunque el élan vital que suponen sus nuevos objetivos lo harán sentir como el viejo olmo de Machado:

Al olmo viejo, hendido por el rayo
y en su mitad podrido,
con las lluvias de abril y el sol de mayo
algunas hojas nuevas le han salido.

El resto de los personajes principales, masculinos y femeninos, también muestran sus entrañas al lector: educados o autoeducados durante la era católico-franquista, con el paso del tiempo cada uno entiende la religión a su manera, aunque todos, más o menos, siguen creyendo en algo contra lo que tendrán que enfrentarse a la hora de llevar a cabo su venganza. Algunos, como la propia Begoña, encontrarán en la doctrina católica la solución menos traumática —y la más cómoda— para conseguir que su conciencia permanezca más o menos tranquila.

Los personajes episódicos —una nómina en la que aparece desde un ingeniero de reformas polaco que habla español con acento argentino, hasta el mismo Iñaki Azkuna, alcalde de Bilbao— cumplen a la perfección su papel de hacer llegar al lector el pálpito de la calle. Tam­bién sirven de enlace con otros universos o subuniversos, como el de los traficantes de armas.

En Chantaje a la Moncloa no falta ninguno de los tres grandes temas que definen a toda obra que aspire a ser considerada literatura: vida, amor y muerte, pero también aparecen como temas principales los propios del género policíaco, la traición y la venganza posterior (uno de los leitmotiv fundamentales), la situación política, económica y social de España y sus autonomías y las relaciones europeas, o la sexualidad contemplada bajo el prisma de una edad avanzada.

En cuanto a los temas secundarios, el lector encuentra a lo largo de las páginas toda una plé­yade de asuntos de la más candente actualidad, desde los problemas cotidianos, que a todos nos preocupan (trabajo, emigración, el poder de los blogs e internet…) hasta aquellos cuya resolución queda reservada a las clases dirigentes: el trabajo, la cuestión autonómica, la inmigración, la banca, los tribunales, el fútbol (of course), etcétera. Pero también, como telón de fondo, omnipresente, está la cuestión religiosa y cómo la en­tiende y como ha de enfrentarse a ella cada uno de los personajes.

El nivel de lenguaje es muy asequible a todo tipo de públicos y, a veces, se le hacen concesiones al humor. Está libre de todo artificio retórico que no redunde en beneficio de la acción o que no sirva para resaltar alguna característica psicológica de algún personaje, como cuando se echa mano del recurso de la personificación para hacer hablar a un viejo perro, ―que paradójicamente se llama Chitón, interjección usada para imponer silencio—, con el que Pascual llevará a cabo su bautismo de sangre.

Los temas principales los va administrando el autor en proporcionadas dosis de crítica econó­mica, social y política, violencia y sexo, según el canon hollywoodiense de moda, y la trama sigue una estructura casi siempre lineal en el tiempo, en algunos momentos de crónica perio­dística, con escasos flashbacks, necesarios para transmitir al lector los recuerdos de los personajes.

La acción principal, descrita de manera muy fluida, se enmarca en Vic, sede de la Sociedad Española de Empresarios Cabreados, pero luego se desplaza por toda la geografía española (Barcelona, Madrid, Bilbao, Valencia, Elda…), e incluso llega a Perpiñán, ciudad de la Cataluña Norte, de la que procede el inspector Maurice. En ocasiones, la acción se desarrolla de forma paralela en dos lugares distintos: en la sede de la asesoría y donde esté actuando en ese momento el justiciero vengador.

La historia es contada por un narrador omnisciente que llega a transformarse en el alter ego de Pascual, al hacer suyas o al querer comprender los motivos de los actos del protago­nista, siempre en busca de la complicidad del lector.

Chantaje a la Moncloa es una novela escrita con un ritmo frenético que enganchará al lector desde sus primeras páginas.

Algunas otras novelas de Àngel Font

Catalucía
Drogas
El sablazo
El último eco
La cara amarga de la iglesia
La web de dios
Nuevo rico

… à suivre.

 

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Relatos sin causa: _Cambio de planes_ de Luis Borrás

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…o mejor, relatos sin causas, en plural.

Porque lo primero que Luis Borrás consigue del lector es que se pregunte por qué: por qué pasa lo que pasa. En alguno de los doce relatos que conforman este libro faltan incluso las consecuencias, es decir, los finales, para ir directamente al meollo de la cuestión, al grano. La tarea de completar los ‘antes’ y los ‘después’ la deja el autor en las manos, o mejor, en la mente del lector, que de ningún modo puede quedar indiferente.

Con una pluma incisiva, cortante, tajante, sin ambages, Borrás plantea situaciones crudas, directas, sucintas y claras; tal como él dijo en la presentación del pasado viernes, día 3: «esto es lo que hay». Y lo que hay es capaz de doblegar los más altivos cervigones, de sacudir todos los centros nerviosos constituyentes de los encéfalos más inalterables, porque nos recuerda lo frágil que es la cuerda de la vida que nos toca, por muy resistente que aquella pueda parecernos.

Sus relatos iluminan «los rincones oscuros del corazón» del lector, igual que el recuerdo vivo de la sonrisa de una mujer amada que ya no está —en el relato undécimo—. Los personajes pasan del todo a la nada, como un actor venido a menos («Pecados capitales»), en medio de una tensión medida milimétricamente que a veces provoca un estado de apnea, cuyos efectos se refuerzan por el uso de una puntuación trabada, con proliferación de comas y demás signos de puntuación, que obligan a seguir el hilo con la respiración entrecortada. Frases cortas, yuxtapuestas, son el recurso sintáctico más abundante: el pulso se acelera de repente, pero por qué; ¿por qué si todo parece tan placentero?… Cuando el lector se relaja llega el hachazo, la estocada hasta la bola, o queda la fotografía del momento de entrar a matar sin que llegue a consumarse la suerte.

¿Y los temas? Vida, amor y muerte son los tres que no pueden faltar, porque ¿acaso la gran literatura habla de algo distinto?

Si uno fuera creyente, que no es el caso, le sobrevendrían unas ganas imperiosas de rezar para que el caprichoso destino, en el que otros sí creen, no nos gaste alguna jugarreta similar a las que les toca sufrir a los personajes de Cambio de planes.

En esta tarde gris de domingo finiotoñal, que evoca la luz que física o anímicamente enmarca alguna de las piezas —los planes— que atesora el libro, pienso en la suerte que tengo por encontrarme tan bien, en casa y calentito con la calefacción encendida.

Sigue, Luis, porque me recuerdas, entre otros, a Sábato y su túnel, a Castán y su museo, y porque has conseguido que me olvidara de las acechanzas del tedio dominguero. Mientras tanto, te seguiré en tu blog, que no es poco.

à suivre.

Luis Borrás, Cambio de planes. Libros Certeza. Colección Cantela, n.º 33. Zaragoza. 2010.

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