Categoría: Ortografía

 

La fiebre editora de la RAE (y ASALE)

Hace poco me pasé por la librería Anónima de Huesca y me sorprendió descubrir en sus expositores una serie de nuevas publicaciones de la RAE (y ASALE) de las que no tenía noticia o, como decía un antiguo compañero de trabajo, no tenía «ni loción».

Se trata de ediciones nuevas de las últimas grandes obras editadas, a saber, la Gramática y la Ortografía, pero en formatos distintos: de lujo, básica, de bolsillo… Hay para todos los gustos.

Por qué precisamente ahora se produce esta avalancha de publicaciones y a qué fines responde es algo que merece una pequeña reflexión.

Teniendo en cuenta la atroz crisis por la que estamos atravesando en España en la actualidad no se entiende muy bien el fenómeno, ano ser que abramos nuestras mentes y demos con la palabra mágica: globalización.

Debemos pensar, como la RAE, que el mercado de habla hispana es inmenso y que no todos los países están sufriendo de la misma manera las consecuencias de este valle económico. Por ejemplo, solo en México existen cien millones de hispanohablantes, una golosina que hay que exprimir.

Lo que me parece un poco desproporcionado es el precio venal de salida al mercado (13 euros por la ortografía reducida), teniendo en cuenta que el organismo está subvencionado por el Estado y, concretamente esta edición, por una firma comercial —cuyo nombre no citaré—. Si de verdad el objetivo principal fuera divulgar conocimientos, el precio de venta del librito no debería sobrepasar los tres euros.

Pero manda el vil metal, como siempre.

A mí ya me parece bien que se note que hay movimiento, aunque debo reconocer que mi espíritu coleccionista se diluyó con las viejas cintas de vídeo y, dada mi actual situación laboral como freelance a temporadas, no puedo permitirme demasiados lujos bibliográficos.

Estoy haciendo sangre para el nuevo diccionario, cuya aparición está anunciada para el próximo año, que espero lo editen con un tamaño de letra lo suficientemente legible.

Gracias.

…à suivre.

Videoconferencias de Oriol Nadal para el Primer congreso internacional de correctores de textos en lengua española

Cuelgo aquí un conjunto de seis videoconferencias de Oriol Nadal, corrector de textos con veinte años de experiencia, que preparó para el Primer congreso internacional de correctores de textos en lengua española, celebrado en la el Aula Magna de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, los pasados días 14, 15 y 16 de septiembre, titulado El pasado del presente. Manuales tipográficos y orígenes de las normas del corrector.

Que los disfrutéis.

…à suivre.

P. S.: Gracias a Oriol por todas tus doctas y generosísimas aportaciones a la Unión de Correctores.

Se escriben con ‘b’

En mis horas de estudio de la nueva Ortografía de la lengua española (Madrid: RAE y ASALE, en colaboración con Espasa, 2010) me ha dado cuenta de que se sigue arrastrando un error en el enunciado —que parece una cantinela— que todos hemos oído en la escuela al aprender esta disciplina:

Se escriben con b […] las palabras que empiezan por… Se escriben con b […] las palabras que acaban por…

Y luego sigue: por las secuencias o por las terminaciones siguientes.

¿Cuál es el error? Pues en lo que he subrayado: no son las palabras las que se escriben con b, sino las secuencias fónicas.

En efecto, en la página 95 de la nueva Ortografía se puede leer:

[También] se escriben con b las palabras que presentan las terminaciones siguientes:

• Las palabras terminadas en -bilidad: amabilidad, debilidad, estabilidad, habilidad, posibilidad, sensibilidad, visibilidad. Excepciones…

… un momento: ¿visibilidad se escribe solo con b? Yo también veo una v al principio. Lo mismo ocurre con algunos ejemplos que da la propia obra:

Las palabras terminadas en -bundo (pág. 95): vagabundo

En los casos anteriores tendría que haber dicho: Las terminaciones de las palabras acabadas en -bilidad, -bundo, o Las secuencias gráficas finales como -bilibad, -bundo. Y sigue.

Las palabras compuestas cuyo primer elemento es bien o que comienzan con su forma latina bene (pág. 96): bienaventurado, bienvenida, benevolente

Aquí habría que haber dicho: El primer elemento de las palabras compuestas por bien o por bene.

Pasemos a la v (pág. 98):

Se escriben con v…

Las palabras que comienzan por (…) vice-, viz- o vi- (‘en vez de’ o ‘que hace las veces de’): vicegobernador [ejemplo mío]

Las palabras que terminan en (…) -‘voro/a (‘que se alimenta de’): herbívoro

Aquí lo estrictamente correcto hubiera sido, también, referirse no a las palabras, como vemos, sino a las secuencias fónicas.

Si lo de la b y la v hay quien no lo ve muy claro, pensemos en cuántos millones de hispanohablantes tienen problemas importantes para utilizar correctamente la s, la c y la z. En las páginas 129 y siguientes las Academias tratan de arrojar luz sobre esta oscura zona donde ceceo y seseo se combinan.

A este —para muchos— inextricable  mundo de sibilantes e interdentales varias la nueva Ortografía le dedica un total de ¡18 páginas 18! Y continúa con la cantinela:

Se escriben con s las palabras que empiezan / terminan por:

semi- (‘medio’ o ‘casi’): semicírculo

iso- (‘igual’): isósceles

-ésimo/a: centésimo, cienmilésimo

Se escriben con c ante e, i las palabras que empiezan / terminan por:

-encia: ausencia

-ancio: cansancio

-cial: superficial

-áceo: grisáceo

Se escriben con z las palabras que empiezan / terminan por:

-anza: enseñanza

Y podría continuar con más ejemplos donde habría que expresar de otra manera lo que se quiere decir. No parece que esta obra consiga la precisión ni la claridad que pretende en su declaración de intenciones, pero es lo mejor que tenemos y habrá que seguir estudiándosela.

Si esto parece rizar el rizo, a mí más me lo parece —por ejemplo— el que las Academias, con afán de simplificar, se inventen un nuevo sistema para representar los fonemas del español (pág. XLVII): no teníamos bastante con el alfabeto fonético de la Revista de Filología Española (RFE) ni con el alfabeto fonético internacional (AFI), «usados en la tradición hispánica durante décadas». Este último trata de recoger todos los signos para representar los fonemas de todas las lenguas, incluida la nuestra, y que, bajo mi punto de vista, nos hubiera venido mejor para representar todas las realizaciones fonológicas posibles de nuestra lengua. Todo sea en pro de la simplicidad. ;)

…à suivre.

Portada de la _Ortografía_ de Mateo Alemán de 1609

 

Las siglas. 3.ª parte: lectura y escritura

Abordo en este espacio que le concedo a mi otium litteratum la tercera entrada sobre las siglas, que se refiere a los problemas que nos presentan su lectura y su escritura.

Tanto la OLE2010[1] como la OOTEA[2] coinciden en las distintas posibilidades de lectura de las siglas, atendiendo a la naturaleza de los componentes que las forman y a la secuencia gráfica que resulta de ellos.

Básicamente podemos reducir estas posibilidades de lectura a tres: por deletreo, por silabeo o mediante una combinación de ambos procedimientos.

José Martínez de Sousa ya aborda el problema de su lectura cuando establece una clasificación entre siglas silábicas, cuando pueden leerse como una palabra normal, y consonánticas, aquellas cuya lectura solo sea posible mediante el deletreo, «aunque comprendan alguna vocal» (OOTEA, p. 211).

En el caso de las siglas leídas mediante el deletreo, la nueva Ortografía explica que cada uno de los componentes que la integran conserva su acento prosódico (c. V.3.3.2, p. 580): DNI [dé-éne-í][3]. A cada letra, en este caso, debe darse el nombre que le corresponde, sin tener en cuenta su valor fonológico. Si está compuesta solo por vocales es posible realizar dos lecturas: OEA [oéa], [ó-é-á]. En este caso, lógicamente, su lectura podrá variar dependiendo de las distintas áreas hispanohablantes: TV [té-bé], [té-úbe].

En un cuadro de información adicional nos informa la OLE2010 (p. 581) que si la sigla que se deletrea total o parcialmente es de uso generalizado, «a menudo se traslada a la escritura su pronunciación, dando lugar a una nueva palabra»: cederrón < CD-ROM. A las siglas que comienzan por s- seguida de consonante se le incorpora «normalmente» una e protética: SGAE [esgáe]. Para la lectura concreta del ejemplo PSOE [pe-sóe], las Academias consideran que se da un caso de combinación de deletreo y silabeo, en vez de considerar que, para poder silabear se le añade una e epentética, como opina Martínez de Sousa, quien también observa la posibilidad de que, en estos casos, simplemente no se pronuncie la inicial [sóe] (OOTEA, p. 216).

En cuanto a las siglas leídas por silabeo observa OOTEA que a veces «es preferible deletrearlas, con objeto de no confundir al oyente»: FITP [éfeítépé], no [fítp][4]. Como vimos en la entrada anterior, este tipo de siglas las Academias lo denominan acrónimos, que se leen como cualquier palabra (RAE [rráe], FIFA [fí.fa]), aunque sus componentes representen distinto valor fonológico en la expresión originaria: AFORE [afóre], por Administradora de Fondos para el Retiro: la R en esta sigla es vibrante simple y en la expresión compleja es múltiple. El acento prosódico suele recaer aquí en la penúltima sílaba, porque, para las Academias, «la mayoría de las palabras españolas acabadas en vocal son llanas», pero para Martínez de Sousa (OOTEA, p. 216), que también constata este hecho, la razón es, simplemente, que «ninguna sigla lleva tilde»; este además precisa que también son llanas si acaban en n, en m o en s, «salvo que a estas letras les preceda otra consonante: IFALS [ifáls]» (International Federation of Arts, Letters, and Sciences), aunque hay excepciones si terminan en -m, como INEM [iném]; y son agudas cuando acaban en consonante que no sea n o s, como IATUL [iatúl] (International Association of Scientific and Technological).

Si las siglas leídas por silabeo han sido incorporadas desde otra lengua, sigue diciendo OLE2010 en la página 581, puede también conservar su acento etimológico: láser. Este ejemplo ―un acrónimo para las Academias, admitido ya en el DRAE92[5]―, no se ajusta al concepto que de siglas tiene Martínez de Sousa, sino al de siglónimos. La distinta consideración que los acrónimos reciben en una y otra obra queda explicada en la anterior entrada sobre la definición de las siglas.

Las Academias también explican la prosodia para otros casos concretos: si en la formación de la sigla se incluyen cifras u otros signos (siglas alfanuméricas, para Sousa), suele deletrearse la parte alfabética y nombrarse la cifra o el signo (MP3 [éme-pé-trés], I+D [í-mas-dé][6]), que pueden ser «seleccionados únicamente por su equivalencia fonética»: P2P, peer two (to) peer, ‘de igual a igual, entre iguales’ (OLE2010, p. 582).

La nueva Ortografía señala finalmente que puede desarrollarse en la lectura la expresión compleja de la que procede «(…) cuando la sigla no es muy conocida o su finalidad principal es ahorrar tiempo y espacio en la escritura»: RAE [rráe] o Real Academia Española. También, lógicamente, podremos realizar la lectura de todas las siglas desarrollando todo el sintagma al que hacen referencia sea cual fuere su composición, aunque esto no lo indique la OLE2010.

En cuanto a su escritura el parecer de las Academias ha cambiado respecto a lo que todavía recoge el DPD (Diccionario panhispánico de dudas) en su versión digital s. v. ‘sigla’:

Las siglas se escriben hoy sin puntos ni blancos de separación. Solo se escribe punto tras las letras que componen las siglas cuando van integradas en textos escritos enteramente en mayúsculas: memoria anual del c.s.i.c.

Ahora en el c. V.3.3.4, «Ortografía y otras normas de escritura» (OLE2010, p. 583) dice:

a) En la actualidad, las siglas se escriben sin puntos ni blancos de separación, incluso cuando se integran en textos escritos enteramente en mayúsculas: CALENDARIO FISCAL PARA EL PAGO DEL IRPF.

Las Academias hacen suya la consideración que bajo forma de crítica expone OOTEA en la página 212, que considera la norma expresada en el DPD como carente de uso y de sentido.

Hay coincidencia en ambas obras, OLE2010 y OOTEA, en cuanto a que las siglas no deben llevar nunca tilde pero encontramos una gran divergencia de pareceres en cuanto al tipo de letras que deben representarlas. OLE2010 sigue insistiendo en que deben escribirse siempre enteramente en mayúsculas «las siglas cuya representación gráfica impide su lectura secuencial» (siglas propias, en la denominación de Sousa). Insiste y abunda en ello en la página 510 cuando habla del uso de las mayúsculas y minúsculas para formar siglas, porque «su escritura característica enteramente en mayúsculas (…) permite distinguir con claridad las siglas del léxico común (…)». Aquí es consecuente con lo que se dice en el DPD, pero para Sousa, aunque no rechaza su escritura con mayúsculas, es mucho más conveniente escribir este tipo de siglas en versalitas porque «en una página donde aparezcan varias siglas, la presencia de tantas mayúsculas juntas desestabiliza la visión ponderada del resto de la página, en el que las mayúsculas son solo esporádicas normalmente» (OOTEA, p. 212).

Sobre las letras versalitas quiero hacer aquí un comentario que me parece importante. Mientras que el DRAE, en su versión electrónica, define a la versalita como «Mayúscula igual en tamaño a la minúscula de la misma clase» la nueva Ortografía (p. 447) considera a esta letra como «una variante tipográfica de carácter híbrido, caracterizada por presentar la misma forma que la mayúscula con una altura similar a la de la minúscula». Hasta ahí, bien, pero a renglón seguido añade:

A pesar de su apariencia, la versalita es una variante estilística de la letra minúscula por lo que, al utilizar la versalita, debe mantenerse la mayúscula inicial en aquellas palabras que la requieran (…) [subrayado mío].

Esto equivale a decir que la versalita, si no malentiendo, es una letra minúscula (¡?), lo que chocaría frontalmente tanto con la definición del DRAE como con la definición que ofrece la OOTEA[7], para la que las versalitas «siguen siendo mayúsculas, no se olvide(…)» (p. 212).

La lexicalización de los acrónimos —en el sentido académico del término— implica que se escriban como cualquier palabra normal: con inicial mayúscula y el resto en minúsculas, cuando son nombres propios (Unicef), o enteramente en minúsculas, cuando son nombres comunes (opa, tac). Los dígrafos que se integran en las siglas conservan la mayúscula únicamente en la primera grafía.

Al «Uso combinado de mayúsculas y minúsculas en siglas y acrónimos» le dedica la OLE2010 un punto aparte (c. IV, 4.3.1), donde observa que cada vez es más frecuente esta mezcla, pese a que «la norma tradicional prescribe su escritura enteramente en mayúsculas» (p. 511). Este tipo de formaciones híbridas son muy comunes, según Martínez de Sousa, en las siglas impropias y dice que «se debería elegir un criterio por parte de todos los periodistas, traductores y escritores, con objeto de introducir coherencia interna en el sistema de la escritura de la lengua» (OOTEA, p. 213). Tal vez esa función también debería haberla hecho suya la asociación de Academias, que se limita a decir más abajo que ese uso excepcional «resulta admisible».

Al respecto de la división al final de línea de las siglas propias también existe discrepancia entre la OLE2010 y la OOTEA. Las Academias insisten en que «sea cual sea su lectura, las siglas escritas enteramente en mayúscula nunca deben dividirse con guión final de línea». Esta afirmación sigue sin estar justificada. Sousa en cambio no «ve razón alguna para no poder dividir UNES- / CO, como, cuando se escribe con solo mayúsculas, se pueden dividir ACA- / DE- / MIA, CO- / MAN- / DO, etcétera» (OOTEA, p. 115).

à suivre.


[1] RAE y ASALE, Ortografía de la lengua española (Espasa, Madrid, 2010).

[2] José Martínez de Sousa, Ortografía y ortotipografía del español actual (Trea, 2.ª ed., Gijón, enero 2008).

[3] Si no se indica lo contrario, todos los ejemplos son de OLE2010, aunque aparezcan aquí sin entrecomillar y sin ninguna otra marca ortotipográfica. No desarrollo aquí las siglas cuyo significado es sobradamente conocido.

[4] Esta sigla puede tener varios desarrollos, como Federazione Italiana Tradizioni Popolari, Firearms Instructor Training Program, Forward Into The Past, etcétera.

[5] RAE, Diccionario de la lengua española, Ed. Espasa Calpe, Madrid, 1992.

[6] Sic, sin tilde en ‘mas’, p. 581.

[7] La versalita «(…) es la letra versal pequeña, es decir, la que tiene forma de versal o mayúscula, pero que es más pequeña, en torno al 82 % del tamaño de esta (aproximadamente, el tamaño de la minúscula). (…) se trata de una letra que, pese a que su tamaño es inferior al de la correspondiente mayúscula (es decir, la mayúscula del mismo cuerpo), sus astas tienen las mismas dimensiones en anchura. Esta característica dota a la versalita de una rara hermosura» (OOTEA, p. 415).

Las siglas. 2.ª parte: formación

La nueva Ortografía (OLE2010[1]) explica los procedimientos para la formación de las siglas en el punto 3.3.1 del capítulo V (pp. 579-580), que se pueden resumir así[2]:

1.       «(…) yuxtaposición de las iniciales de las palabras con carga semántica (normalmente sustantivos y adjetivos, pero también adverbios) que integran la expresión compleja a partir de la que se originan»: ONG (organización no gubernamental).

2.       Adición o prescindencia de alguna letra del comienzo de algunos de los términos a las iniciales: CINDOC (Centro de Información y Documentación Científica), MUFACE (Mutualidad General de Funcionarios de la Administración Civil del Estado).

3.       Unión de elementos compositivos de una única palabra, «especialmente en el ámbito científico-técnico»: DDT (diclorodifeniltricloroetano).

4.       Inclusión de las iniciales de las «palabras gramaticales (las que carecen de contenido léxico) como artículos, conjunciones y preposiciones», tengan o no una importante carga significativa: MSF (Médicos Sin [sic, con mayúscula inicial] Fronteras), ADIF (Administrador de Infraestructuras Ferroviarias).

5.       Intervención ocasional de elementos no alfabéticos, como cifras u otros signos: MP3 (Moving Picture Experts Group versión 3), 3D (tres dimensiones), 11-S (11 de septiembre), I+D (investigación y desarrollo). «Las siglas pueden contener cifras o signos seleccionados únicamente por su equivalencia fonética»: P2P (peer two [to] peer, ‘de igual a igual’).

6.       Utilización de determinantes para indicar el plural cuando representan un único referente (los DNI); o adición de las marcas –s o –es cuando «corresponden a expresiones nominales comunes, y no a nombres propios (…) en la lengua oral: [oenegés] = ‘organizaciones no gubernamentales’», o cuando son «acrónimos lexicalizados», considerados «palabras plenas a todos los efectos(…): ovnis (acrón. pl. de objeto volador no identificado), tacs (acrón. pl. de tomografía axial computarizada).

El problema de la formación de las siglas también es abordado por otros autores[3], como José Martínez de Sousa, en OOTEA[4], quien va, otra vez, mucho más allá que la nueva Ortografía.

Sousa ofrece una clasificación detalladísima de las siglas, contempladas bajo diferentes puntos de vista en torno a su formación, y da ejemplos de todas ellas (pp. 211 y 212):

— por el número de letras que las componen: desde monolíteras (monograma), constituidas por una sola letra, hasta heptalíteras (heptagrama), constituidas por siete. Aquí se recoge el ejemplo erróneo de ‘INAPE’, de cinco letras, en las hexalíteras, para las que podría muy bien servir como ejemplificación cualquier otra sigla de seis letras (v. gr. UNESCO).

— por el tipo de constituyentes: solo letras [alfabéticas, término no citado], o letras y números (alfanuméricas).

— por su lectura: silábicas o consonánticas.

— por su formación: propias o estrictas (siglas obtenidas por el primer procedimiento contemplado en OLE2010), e impropias o sigloides (que serían las obtenidas por el segundo). Sousa incluye a los verbos en el grupo de palabras con carga significativa que intervienen en la formación del primer tipo, que OLE2010 olvida mencionar. Los ejemplos del tercer tipo de formación que cita OLE2010 (DDT) son considerados por Sousa como siglas propias, puesto que se toman las iniciales de los componentes de un compuesto.

La razón que ve la nueva Ortografía de las Academias para que se incluyan las iniciales de las palabras gramaticales sin carga semántica es que así se facilita «su pronunciación como palabras», y explica en cuadro de información adicional que «En los últimos tiempos es bastante frecuente que (…) se busque la coincidencia de la sigla resultante con una palabra del léxico común» (AVE, Alta Velocidad Española), y observa la resistencia a la minusculización de este tipo de acrónimos[5]. Esta última afirmación parece no estar justificada porque, al referirse a los últimos tiempos, no se puede saber todavía si son o no resistentes a la minusculización.

Las Academias no consideran obligatorio la presencia del guion en las siglas formadas mediante el quinto procedimiento —intervención de cifras u otros signos— y nos remite al punto 4.1.1.2.7 del capítulo III (p. 422), que se refiere al uso del guion en expresiones, siglas en este caso, que combinan cifras y letras, donde dice que es admisible «prescindir del guion sin dejar espacio», pero aquí «el uso del guion, aunque correcto, no es preceptivo»: H1N1 (hemaglutinina tipo 1 y neuraminidasa tipo 1). Al respecto del uso del guion en las siglas, sin embargo, la Ortografía no nos remite al punto 4.1.1.2.6.a (p. 420), donde nos habla del uso de este signo en siglas prefijadas, donde, como excepción, sí lo considera obligatorio «para evitar la contigüidad de minúsculas y mayúsculas en interior de palabra: mini-PC,(…) anti-OTAN». Martínez de Sousa le dedica al tema del uso del guion en las siglas el punto 10.5.20.2.4 (p. 365 de OOTEA), donde dice que «(…) el guion cumple una función unitaria, paso intermedio entre la escritura en términos separados (20 N) y unidos (20N)» e indica que «La grafía habitual hace uso de las tres formas: 20-N, 20N o 20 N». A este tipo de guión lo denomina «guion prepositivo».[6]

En cuanto al accidente gramatical de número, la invariabilidad de las siglas que representan a un único referente no pasa de ser una recomendación de la nueva Ortografía, aunque está fundamentada en la intención de evitar las posibles confusiones que podrían darse en el caso de añadir una -S mayúscula, a la que podría considerarse la inicial de otra palabra; o de salvar la mezcla de «grafemas en mayúscula y en minúscula, algo rechazado por nuestro sistema ortográfico en la escritura general, (salvo en los casos preceptivos de mayúscula inicial)» si se le añadiera una ‑s minúscula para formar el plural.

Aunque esta última cuestión de mayúsculas, minúsculas y versalitas la analizaré con más detenimiento en la siguiente entrada, sobre la lectura y escritura de las siglas, creo conveniente adelantar aquí que Martínez de Sousa constata «casos en que debe aplicarse a una sigla una grafía mixta; es decir, en la que entre las versalitas puede aparecer una minúscula», como en CiU (Convergència [Democràtica de Catalunya] i Unió [Democràtica de Catalunya] o en ETAm (ETA Militar) (p. 213). Aunque estos ejemplos, lógicamente, no son ilustrativos para hablar del plural, sí son válidos para hacernos suponer que, en las siglas, la mezcla de grafemas en mayúsculas –o versalitas— y minúsculas se debería aceptar con naturalidad.

Nada dice la nueva Ortografía del género de las siglas y acrónimos. Esta omisión sorprende un poco, aunque el DPD-e[7] viene en nuestro auxilio cuando explica esta cuestión s. v. ‘sigla’:

4. Género. Las siglas adoptan el género de la palabra que constituye el núcleo de la expresión abreviada, que normalmente ocupa el primer lugar en la denominación: el FMI, por el «Fondo» Monetario Internacional; la OEA, por la «Organización» de Estados Americanos; la Unesco, por la United Nations Educational, Scientific and Cultural «Organization» (‘Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura’). Las siglas son una excepción a la regla que obliga a utilizar la forma el del artículo cuando la palabra femenina que sigue comienza por /a/ tónica (→ el, 2.1 y 2.3a); así, se dice la AFE (y no el AFE), por «Asociación» de Futbolistas Españoles, ya que la palabra asociación no comienza por /a/ tónica.

Y s. v. ‘acrónimo’:

4. La mayoría de los acrónimos formados por la unión de elementos de dos o más palabras han adoptado el género masculino, incluso cuando, en la traducción, la palabra núcleo de la expresión extranjera abreviada es femenina; así, se dice un púlsar, a pesar de que estrella (ingl. star) es femenino; un quásar, a pesar de que fuente (ingl. source) es femenino. A veces, el masculino se explica por sobrentenderse un concepto masculino elidido: el [rayo] láser, a pesar de que luz (ingl. light) es femenino. Por el contrario, los acrónimos que se originan a partir de siglas adoptan normalmente el género de la palabra núcleo de la denominación completa: la uci (porque unidad es palabra femenina), el sida (porque síndrome es palabra masculina) (→ sigla4).

El DPD-e no explica casos como el de tac (acrón. pl. de tomografía axial computarizada), de género masculino, aunque la palabra núcleo de la expresión, ‘tomografía’ es de género femenino y aquí no se ve que se elida ningún término, aunque tal vez pudiéramos explicarnos el cambio de género en este caso por la terminación consonántica del siglónimo.

Todos estos posibles procedimientos vistos para la formación de las siglas nos conducen a pensar si no sería susceptible de revisión el artículo ‘sigla’ del DRAE en su próxima nueva edición que ahora, como se recordará de la entrada anterior, define así:

1.       Palabra formada por el conjunto de letras iniciales de una expresión compleja;
2.       Cada una de las letras que la componen;
3.       Cualquier signo que sirve para ahorrar letras o espacio en la escritura,

y, como también se recordará, la OLE2010 omite la trecera acepción.

à suivre.



[1] RAE y ASALE, Ortografía de la lengua española (Espasa, Madrid, 2010).

[2] Los ejemplos citados son de la Ortografía, aunque aparezcan aquí sin entrecomillar y sin ningún resalte ortotipográfico.

[3] Casado Velarde, Manuel: «Creación léxica mediante siglas», Revista Española de Lingüística, 1 (1979a), 67-88; Calvet Louis-Jean: Les sigles, París, PUF, 1980 (Que sais-je?, 1811); etcétera, citados en la bibliografía de OOTEA (p. 515).

[4] José Martínez de Sousa, Ortografía y ortotipografía del español actual (Trea, 2.ª ed., Gijón, enero 2008).

[5] Como ya vimos en la entrada anterior, OLE2010 considera a los acrónimos un tipo particular de siglas.

[6] Los cometidos de este guión los explica OOTEA en el punto 5.20.2 del capítulo 10, «Signos ortográficos», pp. 364-365.

[7] Diccionario panhispánico de dudas, versión electrónica.

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