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_Angelitos Negros_, de José Luis Galar: el bolero de los espías

José Luis Galar Gimeno nació en Zaragoza, en 1965, y su formación está relacionada con el turismo y la sociología, pero su pasión es la literatura, ya que desde 1998 ha conseguido publicar un puñado de novelas. Se dio a conocer con Muerte en un cabaret (Zaragoza: Egido Editorial, abril de 1998), a la que le siguieron La isla de los pelícanos (id., 1999), El agua que no moja las manos (id., 2000), La red del pescador (Zaragoza: Leyere Ediciones, 2004), reeditada varias veces, y La frontera dormida (Barcelona: Destino, 2008).

010_J. L. Galar_Muerte en un cabaret

010_J. L. Galar_La isla de los pelícanos

010_J. L. Galar_La red del pescador

010_J. L. Galar_La frontera dormida

En 2011 vuelve a publicar en Destino Angelitos Negros.

Se trata de una novela de espías e intrigas internacionales que supone una ucronía, una reconstrucción de la reciente historia española sobre datos hipotéticos que toma como punto de partida la guerra del Golfo de y que va generando una trama muy bien urdida en la que España se implica en un golpe de Estado en un pequeño país imaginario de África, Bataba, bajo cuyo suelo aguarda una inmensa reserva de petróleo a la que desea acceder a toda costa para poder hacer frente en el futuro a la demanda energética nacional.

Tanto los personajes —incluyendo el presidente del Gobierno— como los hechos descritos son ficticios, excepto los estrictamente históricos, como indica el propio autor en nota al final del libro, aunque la solidez de la trama acaba confiriéndole a la historia los visos de verosimilitud necesarios para que el lector se quede pegado a la historia y desea que esta avance, porque Galar consigue mantener la tensión hasta el final con la maestría que confiere ejercer el oficio de escritor.

Los retratos de los personajes están bien conseguidos, así como la etopeya de cada uno de ellos, cuya evolución acompasa el ritmo de los acontecimientos: están especialmente logrados tanto el proceso de blindaje moral de Lucas Sastre (alumno de Antropología captado por los servicios de inteligencia) ante las actividades que tendrá que desarrollar a cambio de un apetitoso jornal, como el hastío progresivo hacia el que se precipita Julio Flores-Westenfarg, miembro experimentado y mentor de aquel, al no encontrarle justificación ética a las turbias actividades oficiales que lleva desarrollando durante años y que acabarán volviéndolo algo neurótico.

La ambientación es precisa: desde el Ritz de Madrid, donde Viñas, jefe del espionaje, capta a Lucas, hasta los tugurios de Port Said, o los barrios o la embajada española de El Cairo, un tablero de operaciones que servirá para enmarcar perfectamente la acción que irá in crescendo hasta el final.

Tal vez choque un poco la práctica ausencia de escenas de erotismo que tanto suelen prodigarse en las historias de espionaje —no puede uno sustraerse a pensar en las bellezas que siempre rodean a 007—, aunque, de cualquier manera, ello no es un requisito indispensable para elaborar una buena novela de acción, como lo es Angelitos Negros, de José Luis Galar, salvo que se busque un objetivo puramente crematístico.

 

010_J. L. Galar_Angelitos Negros

El autor está ahora metido de lleno en su primer poemario que me cupo el placer de revisar, y que en su día hablaré aquí de él, aunque ya os puedo adelantar que es excelente.

José Luis Galar

José Luis Galar

… à suivre.

 

Àngel Font: _Chantaje a la Moncloa_

El novelista

Àngel Font

Àngel Font

Àngel Font es, pese a su edad, un trabajador incansable. Después de triunfar en el mundo de la fotografía, decidió, allá por 1994, dedicar por completo su actividad a la historia contemporánea y a la narrativa, y entró de lleno en el mundo editorial al crear su propio sello en Barcelona: Publi Corinti.

Hasta la fecha lleva publicados veinticinco títulos en las colecciones «Testimonios para la Historia» e «Historia Contemporánea» y otras diez novelas gestadas como consecuencia directa de los problemas que pueden acuciarnos en la actualidad.

Aquí abordaremos su faceta literaria a través de su último trabajo: Chantaje a la Moncloa.

Chantaje a la Moncloa

Chantaje a la Moncloa

Dicha novela está inspirada en las doscientas cincuenta primeras entrevistas que el autor mantuvo con políticos, empresarios y representantes de la banca y del mundo de la economía para editar un libro documental que dejara un testimonio histórico de la situación de crisis que hoy vive el país, El crac de 2008, libro en dos volúmenes del que hablaremos en una próxima entrada.

Argumento, personajes, temática y acción

Un empresario sexagenario de Vic, Pascual Rierola, se ve obligado a vender su empresa por causa de la crisis económica española y por el sabotaje de su gerente, después de haber llevado una vida muy dura y sacrificada. Cuando pierde también a su mujer, Luci, en un accidente de tráfico, de la que ya es­taba a punto de separarse, y con sus cuatro hijos independizados y definitivamente alejados del hogar, decide darle un nuevo sentido a su vida, tanto en el plano personal como en el pro­fesional.

El protagonista traba una relación sentimental con una amiga íntima, Begoña, con la que lleva a cabo una idea que parece descabellada: crear una asesoría para las empresas que, como la suya, se han visto abocadas al cierre: la Sociedad Española de Empresarios Cabreados.

Esta sociedad, concebida en principio como una mera asesoría, consigue un éxito inesperado e inmediato; aunque en realidad esconde un objetivo personal más siniestro: algunos de sus miembros, incluido su fundador, cuestionan el estado de derecho, interpretán­dolo a su manera, y acabarán convirtiéndose en jueces y verdugos de los que ellos consideran culpables de su desgracia.

Se inicia aquí, en los casos más extremos, una cadena de «ajusticiamientos» basada en el trueque, principio que rige las relaciones internas habituales de la asesoría: uno ejecuta a la persona que estafó a otro y ese otro, a la que estafó a un tercero con el que no existe relación alguna.

Comienzan las pesquisas policiales de Maurice, inspector de la gendarmería de Perpiñán en misiones de colaboración interautonómica, con Jorge, subinspector de los Mossos d’Esquadra, que irán cercando a Pascual sin conseguir pruebas concretas que lo incriminen.

Pero el protagonista todavía persigue otro objetivo, tal vez más descabellado: lograr que el gobierno y la oposición se pongan de acuerdo para pactar un paquete de medidas urgentes que salven la maltrecha economía española.

A lo largo de la evolución psicológica de los personajes emergen las pasiones, los temores, las dudas a la hora de tomar una decisión tan trascendente como la de apretar el gatillo para segar la vida de una persona y los conflictos morales que ello les suscita, aunque, para lavar su conciencia, deban realizar un ingreso anónimo de cien mil euros en Cáritas.

El narrador busca a veces la complicidad del lector, sobre todo con el protagonista, Pascual, el carácter más rico en matices: poco hablador e introvertido, al final se convierte en una víctima del sistema. Defraudado —y en esto coincide con el resto de los «empresarios cabrea­dos»— y lleno de complejos, se considera injustamente tratado por su esposa Luci y por sus hijos, a quienes ha dedicado toda una vida para acabar sintiéndose terriblemente solo; de hecho, se encuentran tan alejados de él que ni siquiera se mencionan sus nombres. La carcasa de su buen corazón se irá endureciendo y se irá colmando con el resentimiento y la desesperación que pueden llevar a cometer un asesinato: Pascual es capaz de matar a un viejo perro de un tiro sin pestañear y a la vez puede llorar de emoción al ver parir a una gata manx. En una de sus introspecciones, el protagonista llega a pensar si no estará sufriendo un trastorno limite de la personalidad (TLP), aunque el élan vital que suponen sus nuevos objetivos lo harán sentir como el viejo olmo de Machado:

Al olmo viejo, hendido por el rayo
y en su mitad podrido,
con las lluvias de abril y el sol de mayo
algunas hojas nuevas le han salido.

El resto de los personajes principales, masculinos y femeninos, también muestran sus entrañas al lector: educados o autoeducados durante la era católico-franquista, con el paso del tiempo cada uno entiende la religión a su manera, aunque todos, más o menos, siguen creyendo en algo contra lo que tendrán que enfrentarse a la hora de llevar a cabo su venganza. Algunos, como la propia Begoña, encontrarán en la doctrina católica la solución menos traumática —y la más cómoda— para conseguir que su conciencia permanezca más o menos tranquila.

Los personajes episódicos —una nómina en la que aparece desde un ingeniero de reformas polaco que habla español con acento argentino, hasta el mismo Iñaki Azkuna, alcalde de Bilbao— cumplen a la perfección su papel de hacer llegar al lector el pálpito de la calle. Tam­bién sirven de enlace con otros universos o subuniversos, como el de los traficantes de armas.

En Chantaje a la Moncloa no falta ninguno de los tres grandes temas que definen a toda obra que aspire a ser considerada literatura: vida, amor y muerte, pero también aparecen como temas principales los propios del género policíaco, la traición y la venganza posterior (uno de los leitmotiv fundamentales), la situación política, económica y social de España y sus autonomías y las relaciones europeas, o la sexualidad contemplada bajo el prisma de una edad avanzada.

En cuanto a los temas secundarios, el lector encuentra a lo largo de las páginas toda una plé­yade de asuntos de la más candente actualidad, desde los problemas cotidianos, que a todos nos preocupan (trabajo, emigración, el poder de los blogs e internet…) hasta aquellos cuya resolución queda reservada a las clases dirigentes: el trabajo, la cuestión autonómica, la inmigración, la banca, los tribunales, el fútbol (of course), etcétera. Pero también, como telón de fondo, omnipresente, está la cuestión religiosa y cómo la en­tiende y como ha de enfrentarse a ella cada uno de los personajes.

El nivel de lenguaje es muy asequible a todo tipo de públicos y, a veces, se le hacen concesiones al humor. Está libre de todo artificio retórico que no redunde en beneficio de la acción o que no sirva para resaltar alguna característica psicológica de algún personaje, como cuando se echa mano del recurso de la personificación para hacer hablar a un viejo perro, ―que paradójicamente se llama Chitón, interjección usada para imponer silencio—, con el que Pascual llevará a cabo su bautismo de sangre.

Los temas principales los va administrando el autor en proporcionadas dosis de crítica econó­mica, social y política, violencia y sexo, según el canon hollywoodiense de moda, y la trama sigue una estructura casi siempre lineal en el tiempo, en algunos momentos de crónica perio­dística, con escasos flashbacks, necesarios para transmitir al lector los recuerdos de los personajes.

La acción principal, descrita de manera muy fluida, se enmarca en Vic, sede de la Sociedad Española de Empresarios Cabreados, pero luego se desplaza por toda la geografía española (Barcelona, Madrid, Bilbao, Valencia, Elda…), e incluso llega a Perpiñán, ciudad de la Cataluña Norte, de la que procede el inspector Maurice. En ocasiones, la acción se desarrolla de forma paralela en dos lugares distintos: en la sede de la asesoría y donde esté actuando en ese momento el justiciero vengador.

La historia es contada por un narrador omnisciente que llega a transformarse en el alter ego de Pascual, al hacer suyas o al querer comprender los motivos de los actos del protago­nista, siempre en busca de la complicidad del lector.

Chantaje a la Moncloa es una novela escrita con un ritmo frenético que enganchará al lector desde sus primeras páginas.

Algunas otras novelas de Àngel Font

Catalucía
Drogas
El sablazo
El último eco
La cara amarga de la iglesia
La web de dios
Nuevo rico

… à suivre.

 

Relatos sin causa: _Cambio de planes_ de Luis Borrás

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…o mejor, relatos sin causas, en plural.

Porque lo primero que Luis Borrás consigue del lector es que se pregunte por qué: por qué pasa lo que pasa. En alguno de los doce relatos que conforman este libro faltan incluso las consecuencias, es decir, los finales, para ir directamente al meollo de la cuestión, al grano. La tarea de completar los ‘antes’ y los ‘después’ la deja el autor en las manos, o mejor, en la mente del lector, que de ningún modo puede quedar indiferente.

Con una pluma incisiva, cortante, tajante, sin ambages, Borrás plantea situaciones crudas, directas, sucintas y claras; tal como él dijo en la presentación del pasado viernes, día 3: «esto es lo que hay». Y lo que hay es capaz de doblegar los más altivos cervigones, de sacudir todos los centros nerviosos constituyentes de los encéfalos más inalterables, porque nos recuerda lo frágil que es la cuerda de la vida que nos toca, por muy resistente que aquella pueda parecernos.

Sus relatos iluminan «los rincones oscuros del corazón» del lector, igual que el recuerdo vivo de la sonrisa de una mujer amada que ya no está —en el relato undécimo—. Los personajes pasan del todo a la nada, como un actor venido a menos («Pecados capitales»), en medio de una tensión medida milimétricamente que a veces provoca un estado de apnea, cuyos efectos se refuerzan por el uso de una puntuación trabada, con proliferación de comas y demás signos de puntuación, que obligan a seguir el hilo con la respiración entrecortada. Frases cortas, yuxtapuestas, son el recurso sintáctico más abundante: el pulso se acelera de repente, pero por qué; ¿por qué si todo parece tan placentero?… Cuando el lector se relaja llega el hachazo, la estocada hasta la bola, o queda la fotografía del momento de entrar a matar sin que llegue a consumarse la suerte.

¿Y los temas? Vida, amor y muerte son los tres que no pueden faltar, porque ¿acaso la gran literatura habla de algo distinto?

Si uno fuera creyente, que no es el caso, le sobrevendrían unas ganas imperiosas de rezar para que el caprichoso destino, en el que otros sí creen, no nos gaste alguna jugarreta similar a las que les toca sufrir a los personajes de Cambio de planes.

En esta tarde gris de domingo finiotoñal, que evoca la luz que física o anímicamente enmarca alguna de las piezas —los planes— que atesora el libro, pienso en la suerte que tengo por encontrarme tan bien, en casa y calentito con la calefacción encendida.

Sigue, Luis, porque me recuerdas, entre otros, a Sábato y su túnel, a Castán y su museo, y porque has conseguido que me olvidara de las acechanzas del tedio dominguero. Mientras tanto, te seguiré en tu blog, que no es poco.

à suivre.

Luis Borrás, Cambio de planes. Libros Certeza. Colección Cantela, n.º 33. Zaragoza. 2010.

_La mirada del bosque_, de Chesús Yuste: Al rescate de la verde Erin

ojo avizorPoco antes de que los ministros de economía europeos decidieran «rescatar» Irlanda asistí a la presentación de la que se puede considerar opera prima de Chesús Yuste en el mundo de la literatura: La mirada del bosque (Paréntesis Editorial. Colección Umbral. Sevilla. 2010).

Se trata de una novela policíaca enmarcada en aquel país, hacia el que el autor se siente «muy atraído», como él mismo declara en su blog Innisfree, que está dedicado a todo lo que tiene que ver con la verde Erin.

La mirada del bosque nos remite a las novelas de Agatha Christie, aunque el autor se siente más identificado con Andrea Camilleri, creador del comisario Montalbano, y nos devuelve el gusto por el uso de la sagacidad, de la inteligencia para resolver un caso y se aleja de las técnicas C.S.I. (Crime Scene Investigation) y de la Internet, que tanto importa en la trilogía de Stieg Larsson.

Para ser su primera novela, sorprende el buen manejo de la técnica narrativa del autor, quien utiliza con acierto los recursos del género, consiguiendo mantener el suspense hasta el final.

La acción se desarrolla en un pequeño pueblo del condado de Donegal, Ballydungael, donde sus pocos habitantes llevan una vida tranquila, hasta que se encuentra el cadáver de Emily, la cartera.

Comienza en este punto la trama, que el autor sitúa en el momento del referéndum celebrado en la isla para la firma del tratado de Maastricht (o Mastrique, si se quiere ser más castizo), es decir, en febrero de 1992. Y este momento no está escogido al azar, sino que le sirve a Yuste para retratar la sociedad irlandesa y le da pie para abrir las puertas de su historia reciente y analizar el carácter abierto de sus gentes, tal vez más parecido al mediterráneo que al británico.

En cuanto a los personajes, el autor sacrifica un tanto la descripción de algunos de ellos en beneficio de la agilidad de la trama, aunque consigue con unas cuantas pinceladas retratarlos con precisión y, concretamente, el de la víctima evoluciona a medida que avanza la novela y llega a ser, al final, más complejo de lo que al lector pudiera parecerle en un principio.

El resto de los personajes, todos habitantes del pueblo (excepto el inspector O’Hara), cumplen a la perfección con su papel de tirar de la historia. Las fuerzas vivas de Ballydungael, compuestas por: el alcalde, comerciante local de prestigio; su mujer, locutora de radio; el cura, católico, of course; la maestra, quien precisamente suele escribir novelas policíacas; y la nueva doctora, ayudarán al sargento Duffy, de la policía irlandesa —la Garda—, a resolver el caso. Ellos integran ‘El club de los miércoles’, día en que se juntan a cenar para comentar los acontecimientos locales y todo tipo de cuestiones, amén de hablar sobre novela negra, uno de sus temas favoritos, aunque ahora tendrán que enfrentarse con un caso real. Sus pesquisas serán cruciales en la resolución del caso.

En un determinado momento de la presentación, el propio autor se dirigió al auditorio congregado para solicitar el envío de sugerencias a través del blog mellizo de la novela, para desarrollar alguno de los protagonistas en posibles futuras entregas. Alguno de los personajes principales, e incluso incidentales, como, por ejemplo, un pintor jipi —o hippy, si se quiere ser más anglosajón— que trae de cabeza a las señoras del pueblo; el mismo inspector O’Hara, de carácter algo pusilánime, aunque firme en el ejercicio de sus funciones; o una druidesa cuyo especial poder de percepción de las señales del bosque será fundamental para descubrir al culpable, sin duda alguna pueden darle al autor mucho juego.

Adquirí un ejemplar y le pedí a Chesús Yuste que me lo firmara, a lo que accedió muy amablemente, y en esa dedicatoria él mismo definió La mirada del bosque como una «aventura cotidiana de intriga, humor y magia irlandesa».

…ar aghaidh [à suivre].

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